Traducción: Un Pontífice que trasciende ideologías


Un Pontífice que trasciende ideologías

Michelle Boorstein
The Washington Post

 
Traducción: Jéssica de la Portilla Montaño. 
Publicado en: Periódico AM de León.

El Papado de Francisco tenía apenas unos minutos cuando se situó en una ventana con vista a la Plaza de San Pedro y dijo sus primeras palabras como Papa: “Buona sera” (Buenas tardes), provocando rugidos de la multitud y haciendo que observadores de toda la vida del Vaticano e historiadores de la Iglesia se maravillaran con un saludo no pretensioso de tan alta figura.

Cuando Francisco abrazó a un hombre transgénero con quien arregló una reunión este año, los medios católicos lo llamaron un “abrazo que podría cambiar la historia”. Cuando le dijo a un periodista ateo que la gente debería seguir el bien y combatir el mal “como los concebimos”, las redes sociales rugieron con aprobación.

¿Qué pasa con el Papa Francisco?

Desde los primeros momentos de sus dos años y medio como Papa, Francisco ha desencadenado emociones poderosas entre católicos y no católicos -a menudo a través de los gestos más simples. En Francisco, muchos se ven a sí mismos -tal vez proyectando en él lo que quieren creer.

La visita de Francisco a los Estados Unidos, que comienza la siguiente semana, resultó de una invitación conjunta de John Boehner, de Ohio, presidente de la Cámara de Representantes; y Nancy Pelosi, de California, líder de la Minoría. Ambos describen similitudes entre la agenda del Papa y las propias. Activistas de ambos lados de los debates sobre el aborto y la igualdad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgénero), así como ambientalistas y reformadores penitenciarios, están entre aquellos que planean promoción pública alrededor de un viaje que esperan estimule sus causas. El Papa ha aparecido en las portadas de Rolling Stone, la evangélica Christianity Today y de Advocate, devota a los problemas LGBT.

“Tengo fe en que si alguien puede cambiar pensamientos o actitudes, ése es él”, dijo Claire Dente, de 52 años de edad, profesora de Trabajo social que es lesbiana y asistirá a una conferencia sobre identidad de género y catolicismo programada para la visita del Papa a Filadelfia el 26 y 27 de septiembre. Dente, católica de toda la vida, dijo que el lenguaje inclusivo de Francisco “nos recuerda a todos cuál es el verdadero significado de ser católico -estar atento a las personas con necesidades”.

Los observadores Papales ven en este joven Papado algo similar a la respuesta que muchos norteamericanos tenían hacia la elección del presidente Barak Obama en 2008. Aunque haya creciente desaprobación entre algunos conservadores, también hay innegable, dramática afinidad, una reacción visceral a un nuevo líder a quien le damos enormes expectativas, dicen ellos, incluso a pesar de que la mayoría de los norteamericanos no saben mucho sobre Francisco. Abundan las teorías sobre las razones.

¿Tiene el comentario omnímodo del Papa, el cual parece no excluir a nadie, resonancia particular en un País cada vez más diverso? En un momento en que la confianza de los norteamericanos en nuestros líderes electos está en el punto más bajo de todos los tiempos, ¿estamos desesperados por una institución en la que podamos creer? En una era en que el terrorismo, el caos económico y el desastre climático son amenazas, ¿ofrece Francisco a la gente esperanza de rescate con sus confiadas proclamaciones sobre lo que debe hacerse para arreglar el mundo? Caricaturistas y artistas del graffiti lo dibujan a menudo como un superhéroe con capa.

“Justo ahora el mundo es un desastre. Estamos viviendo un momento en el que la gente está buscando a alguien con autoridad moral. Y el Papa tiene eso, pienso yo, en virtud de su cargo”, dijo Randall Balmer, historiador de religión norteamericana en Dartmouth College que ha escrito sobre la importación pública de políticos, líderes de fe e instituciones.

“Hay un sentido en el que no queremos ser completamente cínicos”, dijo Balmer.

Las percepciones relativamente no complicadas del público norteamericano sobre este Papa podrían cambiar durante su primer viaje a los Estados Unidos, donde 8 mil periodistas están acreditados para relatar cada uno de sus movimientos en Washington, Nueva York y Filadelfia. Las encuestas han mostrado que los norteamericanos saben poco sobre el Papa, aunque esas mismas encuestas muestran que la mayoría dice que les gusta.

“La gente ama la pizarra en blanco”, dijo el reverendo John Wauck, sacerdote de Illinois y ex escritor de conferencias políticas que enseña comunicaciones en Roma y ha sido comentarista Papal por años.

Wauck estaba en la Plaza de San Pedro la noche en que Francisco fue elegido para suceder al Papa Benedicto XVI y su nombre fue anunciado. Cuando Francisco salió y dijo “Buona sera”, la enorme multitud enloqueció de una forma que fue notable para Wauck, residente de Roma durante mucho tiempo.

“Yo estaba como, ‘Es una cosa bastante banal para decir’. Pero la gente estaba simplemente delirante. Tomé un taxi a casa y el conductor dijo que su esposa estaba llorando, a pesar de que no sabía nada sobre él”, dijo Wauck.

Ciertamente, muchos progresistas ven a Francisco como un héroe y aliado, pero el Papa claramente resuena a través de ideologías. Una encuesta de agosto del Instituto Público de Investigación de Religión mostró que casi 90 por ciento de los católicos de Norteamérica tienen una opinión favorable del Papa, como sucede con el 67 por ciento de todos los norteamericanos -incluyendo un 69 por ciento de republicanos y 76 por ciento de demócratas.

Gente afiliada a un gran rango de causas está planeando unirse a la visita del Papa.

Claire Markham, católica de 30 años de edad que trabaja en defensa de la libertad reproductiva para el progresista Centro para el Progreso Norteamericano, planea asistir a una vigilia interreligiosa y a un rally de justicia climática cerca de la Explanada Nacional durante la visita del Papa a Washington. Aunque sabe que ella y Francisco disienten sobre la pecaminosidad del aborto, ella está convencida de que comparten una prioridad: justicia para toda la gente.

“La gente está sedienta de ser conocida y reconocida, y el Papa hace que la gente se sienta de esa forma”, dijo Markham. ¿Pero cómo? “Él es un lindo Papa -viejo tío. La gente quiere verlo con un cordero alrededor del cuello o una nariz de payaso, y esa clase de ministerio es magnético”.

Es común que la gente que viene de diferentes perspectivas vea a Francisco como un aliado. Este mes, el movimiento de guerrilla más grande de Colombia, las FARC, pidió reunirse con Francisco cuando visite Cuba esta semana, unos pocos meses después de que el Papa habló con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

Recientemente Francisco anunció cambios para modernizar el proceso de anulación del matrimonio. Los conservadores aplaudieron la reforma como una manera de alentar a los católicos divorciados a obedecer las reglas de la Iglesia, mientras que los liberales vieron a Francisco minimizando la idea de que los divorcios son profundamente inmorales. La semana anterior, el Papa anunció que había expandido el grupo de sacerdotes que podía otorgar el perdón a mujeres que tienen abortos, emocionando a oponentes del aborto que sintieron que el Papa estaba destacando su causa. Defensores de los derechos del aborto lo vieron trabajando para desenfatizar el pecado del aborto en favor del perdón y la habilidad de seguir adelante.

Jonathan Lace, profesor de Teología católica en Nueva Jersey que espera ver a Francisco hablar en Naciones Unidas, dijo que Francisco no tenía intención de transmitir nada de eso.

“Pienso que quiere escuchar tanto como sea posible, pero pienso que está lo suficientemente consciente para saber que la pelota debe detenerse en alguna parte”, dijo Lace, de 39 años de edad, quien generalmente se opone al aborto pero dice que mayores restricciones legales debieran venir con mayor cuidado de la salud de las futuras madres -lo que él ve como una perspectiva de Francisco.

Cuando Francisco comenta, especialistas y católicos alrededor de sus mesas a menudo discrepan sobre lo que él realmente siente. ¿Está simplemente tratando de traer tratamiento más amable en la Iglesia a grupos como gays y lesbianas y aquellos que se casan fuera del catolicismo? ¿O está tratando estratégicamente de cambiar la práctica eclesiástica por el camino?

“Tengo un envidioso respeto político por él porque, casi como [lo hago por] Obama, siento que él debe saber que el cambio no puede suceder en repentinos pasos gigantes, sino en incrementos”, dijo Paul Fidalgo, actor y ateo que ha organizado conversaciones sobre Francisco en un blog sobre secularismo que maneja.

Incluso hablando un poco más generosamente, “él empieza a dar vuelta al barco lenta, lentamente, en una dirección distinta que podría mostrar dividendos no este año, sino tal vez en un par de décadas”, dijo Fidalgo.

Mientras tanto, el concepto de identificarse con el Papa es nuevo en la historia del catolicismo. Hasta que hubo televisión, dijo el teólogo Chad Pecknold, de la Universidad Católica, los católicos apenas sabían quién era el Papa, o lo que dijo o escribió.

“Era solamente el tipo por el que rezamos, allá en Roma”, dijo Pecknold. “Es muy moderno para los católicos el tener -odio decir devoción- pero un tipo de devoción hacia el Papa”.

Entonces vino el Papa Juan Pablo II, el primer Papa trotamundos, y ahora ahí está Francisco.

“Negativamente podrías decir que el culto a la personalidad es nuevo para el Papado. Positivamente podrías decir que el Papa está más cerca de la gente de lo que ha estado en toda la historia”.

Pecknold estaba hablando de los católicos, pero para el público en general, “él es como la prueba Rorschach”.

Wauck dice que Francisco es una figura paterna accesible, al timón de una de las organizaciones más grandes del mundo.

“Sospecho que es una cosa de hambre paterna. Él es mucho más padre que el envejecido Juan Pablo [quien estuvo enfermo durante muchos años de Parkinson] o el profesor Benedicto. Cuando él llega y dice “Buona sera”, aparece como el sacerdote local del mundo”.

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