Mes: julio 2025

El Chanfle en Chespirito Sin querer queriendo, reseña del episodio 8, final de temporada: Valió la Pena

Captura del episodio final "Valió la Pena" de Chespirito sin querer queriendo, con personajes de El Chanfle o el elenco de Chespirito. Screenshot from the final episode "It Was Worth It" of Chespirito Not really on purpose, featuring characters from El Chanfle or the cast of Chespirito.

El Chanfle en Chespirito Sin querer queriendo, reseña del episodio 8, final de temporada: Valió la Pena

Lee aquí la reseña del episodio 1, el episodio 2, el episodio 3, el episodio 4, el episodio 5, el episodio 6 y el episodio 7.

Read this text in English: It was worth it in Chespirito Not really on purpose, Episode 8 Review, Season Finale

Valió la pena

El octavo y último episodio de la primera temporada de Chespirito sin querer queriendo, titulado “Valió la Pena”, disponible en línea en HBO MAX, nos sumerge en los turbulentos meses de 1978, culminando con la gestación de la icónica película El Chanfle. Este capítulo final nos muestra el detrás de cámaras de la creatividad de Roberto Gómez Bolaños, entrelazada con el desmoronamiento de su vida familiar a cambio de la consagración profesional.

El episodio arranca con una tensa discusión entre Chespirito y Margarita, donde él asume una culpa, ella lo reformula diciendo que él en realidad desea continuar su relación con Graciela. La imposibilidad de tener más hijos se convierte en un motivo para él.

Paralelamente, Graciela maneja (y remarca) la ausencia de Roberto en la vida de su hija.

El Nacimiento de El Chanfle y la Tensión Creciente

En medio de la planeación de una posible película de El Chavo, surge la chispa creativa. Un balonazo en el jardín familiar, mientras Roberto comparte con Graciela y sus hijos, da pie a la idea de El Chanfle, un aguador de un equipo de fútbol. Curiosamente, a pesar de que Figueras ofrece el apoyo del América, Chespirito insiste en que su personaje trabajará para las Chivas. La escritura de su primera película marca un hito.

El rodaje de El Chanfle se convierte en escenario de despedidas. Marcos anuncia su partida para iniciar su propio programa como Quico, un quiebre que Roberto intenta mitigar con consejos sobre no anclarse a un solo personaje. Las riñas entre Mariano y Margarita, defendida por Roberto, escalan a los golpes. La confrontación de Marcos Barragán con la Televisora Estelar y Canal Alfa termina en una demanda, todo porque se niega a poner en los créditos de su posible programa (ya autorizado por Figueras) que Chespirito es el creador del personaje de Quico.

Rupturas Personales y Triunfo Profesional

Ramón, afectado por el ambiente, agradece a Chespirito y le notifica que ha decidido irse con Marcos. Roberto no llega a su aniversario con Graciela y esta le avienta la ropa interior de Margarita que ha guardado durante un año desde la gira a Chile. Graciela dice estar cansada de que todo gire en torno a él, Roberto no contesta cuando ella pregunta si es feliz ahí. Lo corre de casa familiar.

Graciela anuncia a sus hijos de la decisión de separarse y que Roberto ya no vivirá ahí. Él se muda con su hermano Francisco. Un año después Graciela lo llama para que saque sus cosas de la casa familiar. Él intenta reconciliarse pero ella se niega.

La serie culmina en 1981, en Bogotá. Roberto, caracterizado como El Chavo y rodeado de sus compañeros de elenco, es recibido por tres millones de personas. Sus hijos presencian la magnitud del evento en la televisión. Graciela sonríe.

Roberto pide a Margarita su deseo de construir algo con ella.

En un restaurante, Graciela le entrega fotos y recuerdos a Roberto y le expresa el orgullo de sus hijos.

El Legado de un Genio

El episodio cierra con conmovedoras escenas del verdadero Roberto Gómez Bolaños y un poderoso mensaje sobre su legado: 50 años de transmisión ininterrumpida en más de 90 países y 50 idiomas, 690 capítulos, 20 películas (incluyendo El Chanfle), 3 obras de teatro, 3 telenovelas, 3 libros, más de 100 personajes, un impacto en más de mil millones de personas y 9 millones de asistentes a sus eventos en vivo.

La canción del final es “Qué bonita vecindad”, con los actores caracterizados en la vecindad y El Chavo metiéndose a su barril.

Mi opinión personal

Tenía la duda de si Roberto sabía, o se hacía guaje (por no usar otra palabra), que Graciela sabía sobre su infidelidad con Margarita.

Así que a la esposa le tocó hacerse de la vista gorda (o como dicen en The Crown: mirar para otro lado) durante todo un año antes de echarle en cara, literalmente, el asunto.

El diálogo que más me sonó fue luego de que Roberto llega tarde a la cena de aniversario (no se establece que hubiera una cita como tal entre ellos) por estar tratando con sus hermanos el asunto de la demanda y posible contrademanda por el personaje de Quico:

Graciela: ¿Otra vez tarde?

Roberto: ¿Otra vez de malas?

Cuando Roberto muestra a Graciela el guión terminado de El Chanfle, escrito a mano, ella simplemente no comprende la magnitud del alcance y la trascendencia del trabajo de Chespirito. No se casó con “un Godínez cualquiera” (supongo que el decir que un oficinista es “un Godínez” viene por el personaje de Horacio Gómez Bolaños en El Chavo del Ocho).

Aquí es donde entra la discusión de si acaso los genios creativos pueden llevar su vida familiar en paz. Ya no hablemos de mantener la salud mental: en el último semestre del Diplomado en Creación Literaria de Sogem, uno de los profesores nos hizo leer a puro atormentado, suicida, psicópata y demás, para demostrar la “neurosis del artista” con la cual nos traumaron desde el primer semestre.

No diré nombres, pero sí conozco a un par de escritores que han logrado conjugar la vida familiar mientras siguen publicando. Muchos de mi generación decidieron no tener hijos, o se casaron y ahora están divorciados, y muchos más nos dedicamos a cualquier otra cosa de la que sí se puede vivir, mientras que la literatura quedó relegada o como un bonito recuerdo.

Yo dejé Ciudad de México para formar una familia, así que dije adiós a cualquier Feria del Libro, presentaciones y convocatorias. A cambio tengo a mi esposo y a mi hija. Y en vez de escribir sobre gente que no existe, gano dinero leyendo el pasado y el futuro de quienes me contratan para sesión de Tarot y terapia de ángeles.

¿Cambiaría lo que tengo por haber sido una escritora más? No.

¿Cambiaría lo que tengo por haber sido una Roberta Gómez Bolaños? Eso sí no lo quiero ni pensar, jajaja. La escena donde tres millones de colombianos lo reciben es simplemente épica y para llorar de emoción, la serie bien pudo terminar ahí, al fin que ya sabemos lo que sucedió en la vida real con su dilema amoroso.

Quisiera pensar que el amor de Roberto y Graciela hubiera sobrevivido mejor en estos tiempos. Roberto podría estar escribiendo usando el reconocimiento de voz de su teléfono inteligente mientras Graciela juega Sudoku o Bloons Tower Defense en Netflix, o atiende videollamadas de su propio negocio, yo qué sé.

No quiero ni pensar la presión de criar a seis hijos mientras tu esposo trabaja todo el día. Pero tampoco imagino la presión de escribir para radio, televisión, teatro y cine mientras tu esposa te exige que estés en casa, y tu jefe (el hombre más poderoso de México, El Tigre Azcárraga… Por ahí me contaron una anécdota de cómo recibió en pants y tenis al trajeado nuevo presidente de México, Carlos Salinas de Gortari) te exige que dejes tener vida personal porque primero están los proyectos de Televisa.

Mucha gente, de esas que andan haciendo bullying a Florinda Meza en redes, hablan como si Roberto Gómez Fernández y Paulina Gómez Fernández solo hubieran hecho la serie para reivindicar a Graciela Fernández. “Nunca se perdona lo que le hacen a tu mamá”. Me queda en claro que la serie es un homenaje a Chespirito, pero muchas de estas personas malintencionadas dicen que también es una “funa” (me revienta esa palabra) de los guionistas a su propio padre por la infidelidad.

Espero que haya más temporadas de Chespirito Sin querer queriendo. La serie se mantuvo de forma casi ininterrumpida como número uno en el top 10 de HBO Max durante estas ocho semanas.

La única duda que me queda ahora:

¿Enrique Segoviano y Roberto Gómez Bolaños se agarraron a golpes en la vida real?

El engaño de Chespirito sin querer queriendo, episodio 7

El engaño de Chespirito a su esposa Graciela Fernández en el episodio 7 de "Sin Querer Queriendo". Chespirito's deception

El engaño de Chespirito sin querer queriendo, episodio 7

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Read this text in English: Chespirito’s Deception in Chespirito Not really on purpose Episode 7

El Engaño de Chespirito: Un Giro Inesperado en la Serie de HBO Max

El séptimo episodio de “Chespirito: Sin Querer Queriendo”, titulado “Con Melón o con Sandía”, ha demostrado ser el más impactante hasta la fecha. No solo desvela el engaño de Chespirito hacia su esposa Graciela Fernández, sino que también revela una manipulación narrativa por parte de la propia serie disponible en línea en HBO Max, dejando al espectador con una sensación de asombro.


Un Matrimonio en Crisis y el Bloqueo Creativo

El episodio arranca con el regreso de Chespirito a casa tras una fiesta, un encuentro tenso con Graciela que deja claro el distanciamiento entre ellos. Paralelamente, en el set de “El Chavo del 8”, Marcos expresa la frustración del elenco por el reciclaje de sketches, evidenciando el bloqueo creativo de Roberto. La entrada de Margarita como nueva figura genera resentimiento entre los compañeros, quienes la tachan de aduladora, mientras Roberto parece darle un oído atento.


La Gira Mundial: Soledad y Pasión

La trama se intensifica con el anuncio de una gira mundial que llevará al elenco a Chile, entre otros países. Roberto invita a Graciela, quien declina. Durante la gira, la soledad y la presión abren la puerta a la intimidad. Roberto y Margarita se encuentran solos en el bar del hotel, la conversación fluye, el baile los une, y una confesión de “hambre de besos” lleva a un momento de pasión. La mañana siguiente confirma lo inevitable cuando Tony ve a Margarita salir de la habitación de Roberto, revelando el engaño de Chespirito de forma innegable.


Secretos en el Hogar y Confesiones Dolorosas

De vuelta en México, el descubrimiento de una prenda íntima femenina en la maleta de Roberto por parte de la empleada doméstica, quien astutamente la esconde de Graciela, añade otra capa de drama. La noticia del compromiso de la hija de Roberto, y las palabras de Graciela sobre el verdadero significado de un compromiso, resaltan la ironía de la situación. La confrontación entre Roberto y Margarita, donde él le explica que no es el hombre para ella, solo presagia lo que está por venir. La empleada doméstica finalmente confiesa a Graciela, precipitando el clímax emocional del episodio.


El Engaño de la Serie y la Ruptura Final

El giro más sorprendente llega con la grabación del episodio de “El Chavo del Ocho” en Acapulco. Aquí es donde se revela el verdadero engaño de la serie. Episodios anteriores habían mostrado escenas de esta grabación y sus conflictos, pero sin revelar que el incidente en Chile y la infidelidad de Chespirito con Margarita ya habían ocurrido. Esta manipulación cronológica es un golpe para el espectador, que ahora reinterpreta eventos pasados bajo una nueva luz.

La tensión explota en la playa de Acapulco, donde Roberto y Graciela discuten. El dolor de Roberto al verla comprometida con Mariano choca con la exigencia de Graciela de que tome una decisión, ella arroja su anillo al mar y rompe su compromiso.

La escena de la fogata y las lágrimas de Graciela al ritmo de “Frente a Frente,” de Jeanette, cierran este episodio con una nota de profunda melancolía.

“Con Melón o con Sandía” no solo explora el lado oscuro de la vida personal de Chespirito, sino que también juega con la percepción del espectador, redefiniendo la narrativa de la serie.

Mi opinión personal

Que la serie esperara hasta el penúltimo capítulo para revelar que ya se había dado el engaño de Chespirito me pareció un golpe bajo de los guionistas (Roberto Gómez Fernández y Paulina Gómez Fernández) hacia el espectador. Equivalente a cuando ves una película de dos horas y al final resulta que nunca pasó nada, que todo fue un sueño.

Durante toda la serie no he visto la supuesta “maldad” de Margarita. La de Marco, sí. Y tras el cameo de María Antonieta de las Nieves, supongo que no se hablará de cómo se robó el personaje de La Chilindrina.

Sí lloré con Graciela Fernández, la esposa de Chespirito, y la canción de Frente a frente, una de esas canciones que te hace llorar lo quieras o no. Pero su actitud me parece incomprensible: dice que no irá a la fiesta de homenaje, llega sin avisar y se va antes de que la vea Roberto. ¿Y qué le costaba ir a Chile? No la iban a correr de su empleo, porque no tenía…

En teoría, si me están quitando al marido, lucho contra ello y contra quien sea, por las buenas o por las malas. Ella no, está con esa actitud lánguida y pasiva de “ay no, ese no es mi mundo”, “ay no, tú y ya no tenemos nada que ver”, bla bla bla, sumamente cansona, ni siquiera sumisa sino de pereza, que a ella también ya más bien le valía.

Y pues ojalá haya una segunda temporada. La serie me ha gustado mucho, con excepción de esa “vuelta de tuerca” que para mí no es más que un engaño al no revelar la verdad. Tendré que volver a verla porque en los episodios anteriores yo no vi nada de raro entre Roberto y Margarita, o sea, me sé la historia de la vida real, pero en la serie no vi ninguna actitud de nada de Margarita hacia Roberto, pero sí de él hacia ella.

Además, ¿dónde están los cinco años de enviarle flores?

¿Y dónde están todas las demás mujeres con las que Roberto engañó a Graciela durante las giras?

Tampoco se especifica si Roberto y Margarita siguieron juntos todo ese tiempo, si “pasó lo que tenía que pasar” solamente una vez, o qué.

Sería muuuy interesante si la Margarita de la vida real hiciera ahora una serie con su versión de los hechos. Dicen que de cualquier evento siempre hay tres versiones: la tuya, la mía, y la real. Y esta es la versión de los hijos de Graciela Fernández. La real nunca se sabrá.

Que cada quien saque sus conclusiones.

El Precio de la Fama, Episodio 6 de Chespirito Sin Querer Queriendo – Reseña Completa

Paola Montes de Oca es la actriz que interpreta a María Antonieta de las Nieves en "Chespirito: Sin Querer Queriendo", episodio 6, El precio de la fama. Paola Montes de Oca is the actress who plays María Antonieta de las Nieves in "Chespirito: Not really on purpose," episode 6, The Price of Fame.

El Precio de la Fama: Un Vistazo Crítico al Éxito de Chespirito en la serie de HBO MAX

Lee aquí la reseña del episodio 1, el episodio 2, el episodio 3, el episodio 4 y el episodio 5.

Read this text in English: The price of fame, episode 6 of Chespirito, not really on purpose, HBO MAX

El sexto episodio de “Chespirito: Sin Querer Queriendo”, titulado “El Precio de la Fama“, disponible en línea en HBO Max, profundiza en los desafíos y sacrificios personales que acompañaron el ascenso meteórico de Roberto Gómez Bolaños. La narrativa nos transporta desde la Ciudad de México en 1973, cuando un inesperado accidente le obliga a escribir a mano sus libretos, hasta 1976, en la cúspide de su éxito internacional. Este episodio explora las tensiones laborales y familiares que surgen a medida que la popularidad de Chespirito y su elenco crece exponencialmente.

La salida de La Chilindrina

El inicio del capítulo se da con la partida de María Antonieta de las Nieves, quien expresa su deseo de no quedar encasillada en el personaje de La Chilindrina. Esta decisión resuena a lo largo del episodio, contrastando con el anuncio de la primera gira internacional del elenco, un hito que María Antonieta observa con una mezcla de pesar y nostalgia a través de las noticias.

Margarita y Marcos

La serie no duda en mostrar las grietas en las relaciones personales, como la crítica de Graciela hacia la cercanía entre Margarita y Marcos, quien es casado, o la aparición de Jacobo Pérez, ejecutivo de la disquera Musicana, que propone a Roberto grabar un disco, añadiendo otra capa de presión a su ya apretada agenda.

El regreso de María Antonieta de las Nieves

Con el salto temporal a 1974, vemos a un Roberto y su familia reubicados en una casa más lujosa, un reflejo de su creciente fama. La tensión en el elenco se intensifica con el regreso de María Antonieta (Tony), lo que provoca la reasignación del papel de enfermera del Doctor Chapatín a Margarita.

Álbumes musicales

La noticia del éxito del primer álbum musical y la propuesta de un segundo con la colaboración de toda la vecindad desata un conflicto central: Marcos se niega a participar, revelando un contrato exclusivo con otra disquera. Esto desata una acalorada discusión sobre la distribución de las ganancias y la percepción de que “los demás se están haciendo millonarios”, culminando en una pelea entre Marcos y Margarita, quienes ya eran pareja.

350 millones de espectadores semanales

La trama se complejiza al explorar el impacto del éxito internacional en la vida familiar de Roberto. Graciela, su esposa, le reprocha la ausencia en las cenas familiares y los cambios en su rutina.

La presión alcanza su punto máximo en 1976. Figueras, dueño de la Televisora Estelar (Canal Alfa), le convoca, y aunque Roberto prometió asistir a la presentación de baile de su hija Paulina, termina relegado a un segundo plano sin ser visto por su familia. A pesar de esto, llega a tiempo con Figueras, quien estaba en una cita con Lucía Méndez. Figueras le revela a Roberto la magnitud de su éxito: 350 millones de espectadores semanales en Latinoamérica. El obsequio de un auto nuevo y una fiesta en su honor son el colofón de este reconocimiento masivo.

Corrido de su propia casa

Sin embargo, el triunfo profesional se contrapone con el deterioro de su vida personal. Graciela le cierra con llave la puerta de su propia casa a Roberto, dolida por la ausencia de este en la presentación de Paulina y por un beso marcado en la mejilla de Roberto, beso que este atribuye al encuentro con Lucía Méndez.

La desconfianza y la sensación de abandono llevan a Graciela a mandarlo a dormir en el lujoso coche nuevo.

Fiesta de homenaje

La fiesta de homenaje, a la que Roberto asiste solo, subraya su creciente aislamiento. Incluso la llamada de Luzma, por encargo de Tony, para preguntar por qué Graciela no está en la fiesta, y la excusa de Graciela de “no tener ropa que ponerse”, son indicios de una relación fracturada. El capítulo concluye con la invitación de Mariano a Margarita para salir.

Graciela llega a la fiesta pero se va. Roberto intenta alcanzarla cuando Tony le notifica de su presencia, pero no la alcanza. Graciela le dice a Roberto que no puede irse de su propia fiesta, y que no renuncie al futuro por estar atado al pasado.

“El Precio de la Fama” expone cómo el éxito puede erosionar los pilares de la vida de una persona. La serie no se limita a glorificar el genio de Chespirito, sino que invita a reflexionar sobre los costos ocultos de la popularidad y cómo el brillo de los escenarios puede opacar la calidez del hogar.

En la vida real

El embarazo de María Antonieta

María Antonieta de las Nieves estuvo embarazada de su hijo Gabriel en 1973, durante una pausa en las grabaciones de “El Chavo del 8”. Aunque estaba embarazada, continuó interpretando a La Chilindrina mientras estaba en la vecindad. Dejó de grabar por un año y medio, debido a su avanzado estado de gestación de 8 meses. Durante este tiempo, su personaje, La Chilindrina, fue “enviado” a Celaya, Guanajuato, para vivir con sus tías, según la trama de la serie. En ese período, se incorporaron nuevos personajes a la vecindad, como El Ñoño, La Popis y Godínez. Posteriormente, en 1974, se le dio la oportunidad de conducir su propio programa, llamado “Pampa Pipiltzin”, en Canal 13 de Imevisión. La Chilindrina (personaje de María Antonieta de las Nieves) regresó a “El Chavo del 8” en 1975.

Los álbumes de Chespirito

Los primeros discos de Chespirito fueron lanzados por Polygram y su filial Discos Fontana. Lanzó su primer disco de canciones en 1976, titulado “Chespirito y Sus Canciones – ¡No Contaban Con Mi Astucia!”. Discos Fontana aparece como el sello en varios de sus álbumes posteriores.

La disquera de Quico

En 1976, Carlos Villagrán firmó un contrato con la disquera EMI para grabar un disco con canciones de Quico, en calidad de artista exclusivo. Esto contribuyó a su salida de los programas de Chespirito en 1978, ya que fue un incumplimiento contractual dentro de la órbita de Televisa. La disquera incluso lanzó el disco de Quico en competencia con el de Chespirito. Debido a este contrato de exclusividad, la voz de Carlos Villagrán (como Quico) no pudo aparecer en los discos de “El Chavo del 8”.

Derechos de autor del personaje Quico

El conflicto principal fue en torno a la autoría y propiedad del personaje de Quico. Roberto Gómez Bolaños siempre sostuvo que él era el creador de todos sus personajes. Carlos Villagrán, por su parte, argumentaba que él había aportado mucho a la personalidad y características de Quico, y por ello sentía que tenía derechos sobre él. Esta disputa legal se extendió por años y fue la razón principal por la que Villagrán tuvo que cambiar el nombre de “Quico” a “Kiko” para poder seguir usándolo fuera de Televisa y de las producciones de Chespirito.

Veto de Televisa a Carlos Villagrán

Una vez que Villagrán se fue de Televisa y comenzó a usar el personaje de Quico/Kiko por su cuenta, Televisa (Chespirito tenía los derechos de autor registrados) inició una persecución legal en varios países para impedir que usara el personaje. Carlos Villagrán ha relatado cómo fue “vetado” en México y tuvo que buscar oportunidades en otros países de Latinoamérica (como Venezuela). Las acciones legales se enfocaron en el uso del personaje en cualquier medio como televisión y shows en vivo.

Federrico en Venezuela

El programa venezolano “Federrico” fue una serie de comedia producida por RCTV en Venezuela entre 1982 y 1983. Fue creado, guionizado, producido y protagonizado por Carlos Villagrán, quien interpretaba a un personaje muy similar a Quico, pero con el nombre de “Federrico” (o “Kiko” en algunas adaptaciones, para evitar problemas legales con Televisa).

¿Qué hacía Ramón Valdés en “Federrico”?

Ramón Valdés, conocido por su icónico papel de Don Ramón en “El Chavo del 8”, se unió a Carlos Villagrán en “Federrico” interpretando a un personaje llamado “Don Moncho”. Este personaje era, en esencia, una versión venezolana de su querido Don Ramón: un vecino pobre, holgazán y con las mismas características y humor que lo hicieron famoso. Su presencia en “Federrico” fue notable y buscaba replicar la química que tenía con Villagrán en “El Chavo del 8”.

La salida de Ramón Valdés de “El Chavo del 8” y su participación en “Federrico”:

  • Tensiones internas: Se ha mencionado que hubo fricciones y desacuerdos en el elenco, especialmente con Florinda Meza, que afectaron la armonía del grupo. Ramón Valdés, siendo un hombre pacífico, prefería evitar confrontaciones.
  • Solidaridad con Carlos Villagrán: Una versión, sostenida por el propio Carlos Villagrán, es que Ramón Valdés dejó el programa en solidaridad con él tras su salida. Ambos actores mantuvieron una buena relación y posteriormente trabajaron juntos en “Federrico” y “¡Ah, qué Kiko!”.

Aunque “Federrico” tuvo cierta popularidad en Venezuela, no logró el mismo impacto cultural ni éxito masivo que “El Chavo del 8”. Para muchos, fue visto como una “versión pirata” que carecía del encanto del original.

Chespirito, el artista mexicano más redituable de todos los tiempos

Chespirito (Roberto Gómez Bolaños) es el artista mexicano más rentable y con mayor impacto económico de todos los tiempos. Su legado va más allá de la simple fortuna personal que amasó, extendiéndose a la generación de valor cultural y comercial masivo a lo largo de décadas.

Lo que distingue a Chespirito y lo posiciona como un fenómeno de rentabilidad es el alcance global y la perdurabilidad de sus obras:

  • Audiencia masiva y transgeneracional: “El Chavo del 8” y “El Chapulín Colorado” no solo fueron éxitos rotundos en México, sino que se transmitieron en casi todos los países de Latinoamérica y en muchos otros alrededor del mundo, siendo traducidos a decenas de idiomas. Sus personajes siguen siendo reconocibles y queridos por nuevas generaciones, lo que garantiza una audiencia constante.
  • Regalías y retransmisiones: Años después de finalizar la producción, sus programas continuaron y, en muchos casos, aún se retransmiten. Esto ha generado y sigue generando ingresos constantes por regalías por derechos de emisión, tanto nacionales como internacionales.
  • Merchandising y licencias: El universo de Chespirito dio pie a una industria de merchandising millonaria. Juguetes, ropa, libros, material escolar, videojuegos y otros productos con sus personajes han sido una fuente significativa y continua de ingresos a lo largo de décadas. Las licencias para usar sus personajes y propiedades intelectuales en diversos formatos siguen siendo muy valiosas.
  • Diversificación: Además de la televisión, Chespirito exploró el cine, el teatro, la música y la literatura, lo que amplió sus fuentes de ingresos y consolidó su posición como un creativo multifacético y exitoso.
  • Patrimonio post-mortem: Incluso tras su fallecimiento en 2014, su patrimonio sigue siendo robusto y genera ganancias significativas gracias a la inteligente gestión y la continua popularidad de sus creaciones. Se ha estimado su patrimonio neto en alrededor de 50 millones de dólares al momento de su muerte, aunque Florinda Meza ha sugerido que fue menos debido a la “explotación” de sus obras. Sin embargo, el valor real de su legado económico a lo largo del tiempo es mucho mayor que su fortuna personal directa.

Si bien artistas como Luis Miguel (considerado el cantante mexicano más millonario por su carrera musical y giras masivas) o Juan Gabriel también han acumulado fortunas impresionantes y han tenido un enorme impacto cultural y económico, el fenómeno de Chespirito es único por la longevidad y la capacidad de generación de ingresos de sus personajes y series de televisión a través de retransmisiones y merchandising a una escala tan global y constante, incluso décadas después de su creación original.

Mientras otros artistas generan grandes ingresos por giras o ventas discográficas en periodos más definidos, el modelo de Chespirito, basado en la propiedad intelectual de personajes y guiones con un atractivo universal, ha demostrado ser increíblemente sostenible y redituable a lo largo del tiempo, trascendiendo generaciones y cambios en la tecnología de consumo.

Mi opinión personal

Quien queda peor parada en este episodio, para mí, es Graciela Fernández. Eso de cerrarle con llave la puerta de la casa a Roberto, o sea, su propia casa, casa que él (no ella) pagó con largas horas de trabajo en Televisa. Porque no era nada más llegar y grabar cada episodio de cada uno de sus programas: era escribirlo, producirlo, ensayarlo, promocionarlo.

No es que ella descansara mucho teniendo seis hijos, pero cualquier esposa de un hombre exitoso, si no cuenta con una carrera propia, debía comprender que él tenía una agenda que cumplir, que no se mandaba solo sino que estaba bajo las órdenes de Figueras (Emilio Azcárraga “El Tigre Azcárraga”).

No es que ella no supiera cuál era “su lugar”, pero las mujeres que trabajaban fuera de casa era porque eran madres solteras o viudas o porque al esposo no le alcanzaba con su sueldo. Pero Graciela Fernández no era ni madre soltera, ni viuda, y a Roberto Gómez Bolaños seguro que le alcanzaba para mantener a otros doscientos hijos y nietos y demás.

Chespirito no era cualquier “hijo de vecino”, como mencionan en su serie. No era un cómico equis como, no sé, podría mencionar a muchos, o a todos, pero no se me ocurre ningún otro que haya dejado semejante huella a no ser Germán Valdés Tin-Tan, o Pedro Infante (aunque no era actor exclusivamente cómico), o muchos otros del Cine de Oro Mexicano… Pero Chespirito no solo hizo cine y radio, también estuvo en Teatro y en definitiva fue el rey de la Televisión.

Sonará muy machista decir que Graciela Fernández se hubiera visto más bonita calladita, pero sí, es cierto. Ella no vivía en una vecindad: Roberto le pagaba la casota gigante con jardín y carros. Chespirito seguramente podía haber tomado más descansos para estar en las importantísimas vacaciones familiares o en los recitales de baile, o lo que sea, pero Roberto tenía un jefe al que no se le podía decir que no.

No me extraña que esa relación matrimonial haya terminado así y que él se haya fijado en otra(s) y que finalmente se haya casado con Florinda Meza, con quien compartió largas horas de trabajo y visión artística.

Y por más que los memes de Facebook sigan haciendo bullying a Florinda Meza, seguro que Chespirito la pasó mil veces mejor con ella.

La compra del Canal 8 en Chespirito Sin querer queriendo, episodio 5

Captura de pantalla del episodio 5 de Chespirito: Sin querer queriendo en HBO Max. La compra del Canal 8 por Canal Alfa. Screenshot from episode 5 of Chespirito Not really on purpose on HBO Max. Canal Alfa's acquisition of Channel 8.

La compra del Canal 8 en Chespirito Sin querer queriendo episodio 5

Lee aquí la reseña del episodio 1, el episodio 2, el episodio 3 y el episodio 4.

Read this text in English: Chespirito series review episode 5: The purchase of Channel 8

Tejemanejes televisivos de los años 70

El quinto episodio de “Chespirito: Sin querer queriendo”, titulado “El que ríe al último”, disponible en línea en HBO MAX, nos sumerge en los intrincados tejemanejes televisivos de los años 70, con un enfoque central en la codiciada figura de Chespirito. La narrativa salta entre 1972 y 1978, ofreciendo un vistazo dinámico a la evolución de la carrera de Roberto Gómez Bolaños y los desafíos que enfrentó.

La ambición de Ernesto Figueras

El episodio arranca en la Ciudad de México en 1972, con el elenco del Chavo del Ocho a punto de grabar. El Canal Alfa observa con envidia el éxito de la competencia, y su jefe, Ernesto Figueras, obsesionado con la idea de tener a Chespirito en sus filas, declara: “Si no puedes crear talento, entonces tráelo”. Este deseo se convierte en el motor principal de la trama, llevando a Figueras a intentar por todos los medios atraer a Chespirito.

Altibajos en el Canal

A lo largo del capítulo, somos testigos de cómo la situación laboral de Chespirito se vuelve inestable. Luis de Llano Palmer, en vez de atraer a Chespirito a Canal Alfa, se integra a su empresa. Peña llega a anunciar la cancelación del programa de Roberto Gómez Bolaños. Sin embargo, en un giro dramático, Chespirito no solo recupera su espacio, sino que expande su presencia con tres programas semanales: “El Chavo del Ocho”, “El Chapulín Colorado” y “El Ciudadano Gómez”. Este triunfo subraya la creciente influencia de Gómez Bolaños en la televisión mexicana y su amor por la empresa donde tiene total libertad creativa.

Ofertas y lealtades

Las ofertas de Figueras, incluyendo un sueldo triplicado y un bono sustancial, ponen a prueba la lealtad de Chespirito hacia su equipo. El elenco, con excepción de Margarita, teme una traición, mientras que figuras como Rubén Aguirre intentan convencer a Roberto de aprovechar la oportunidad. La tensión aumenta cuando Chespirito se niega a romper su contrato actual, una decisión que Pepe Jamaica, representante de Figueras, advierte que podría “ser el fin de su carrera”. No obstante, la convicción de Roberto prevalece, firmando una renovación de contrato por 60 semanas más.

Conflictos personales y profesionales

En paralelo, se exploran conflictos personales que afectan al equipo. Los saltos a Acapulco en 1978 revelan fricciones dentro del elenco, especialmente con Marcos, quien busca oportunidades fuera de la producción y genera el descontento de sus compañeros. También se ahonda en la complejidad de las relaciones sentimentales de Roberto, con Graciela cuestionando sus sentimientos por Margarita.

Un desenlace inesperado

El desenlace llega con la muerte de Ernesto Figueras Legorreta. Este evento, sumado a la intervención de figucras influyentes como el entonces Presidente de la República Mexicana, culmina en la resolución del conflicto principal. El episodio cierra con una revelación impactante: Figueras, ante la imposibilidad de contratar a Chespirito, decide comprar el canal completo. Esta jugada maestra consolida la posición de Chespirito y su equipo, pero bajo la sombra de un nuevo y poderoso dueño.

¿Qué sucedió en la vida real?

Canal Alfa: Telesistema Mexicano (Televisa). Canal 8: Televisión Independiente de México

El “Canal Alfa” en la serie de Chespirito: Sin Querer Queriendo

En la serie, el “Canal Alfa” es la representación ficticia de Telesistema Mexicano, el conglomerado televisivo más grande de México en ese momento. El personaje de Ernesto Figueras en la serie, el dueño de Canal Alfa, está claramente inspirado en Emilio Azcárraga Milmo, conocido como “El Tigre”.

Telesistema Mexicano operaba los canales 2, 4 y 5, y era el competidor directo de Televisión Independiente de México (TIM), la empresa detrás del Canal 8.

El Canal 8 en la vida real

El Canal 8 era operado por Televisión Independiente de México (TIM), también conocida como “Televisión Independiente” o “TIM Canal 8”. TIM se lanzó a finales de los años 60 y se caracterizó por ser una propuesta más innovadora y con mayor libertad creativa en comparación con Telesistema Mexicano. Fue un semillero de talentos, y de hecho, ahí fue donde Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito”, comenzó a consolidar su éxito con programas como “Los Supergenios de la Mesa Cuadrada”, que eventualmente daría paso a “El Chavo del 8” y “El Chapulín Colorado”.

La fusión entre Canal 8 y Telesistema Mexicano

Telesistema Mexicano no compró Canal 8, sino que se fusionaron. Esta fusión, que dio origen a lo que hoy conocemos como Televisa (Televisión Vía Satélite, S.A. de C.V.), ocurrió el 8 de enero de 1973.

La fusión fue el resultado de una combinación de factores, incluyendo órdenes presidenciales, presiones económicas y la necesidad de consolidar el panorama televisivo en México. Se dice que fue una estrategia para crear una sola empresa dominante, y de esta manera, los talentos y contenidos de ambos canales se unificaron bajo el paraguas de Televisa. Esto significó que programas exitosos del Canal 8, como los de Chespirito, migraron al Canal 2, que se convirtió en el canal estelar de la nueva empresa.

Es un punto clave en la historia de la televisión mexicana y en la carrera de Chespirito, ya que esta consolidación le dio una plataforma aún más grande para llegar a millones de hogares.

El Tigre Azcárraga sí quiso “robarse” a Chespirito

Emilio Azcárraga Milmo, quien tomó las riendas de Telesistema Mexicano tras la muerte de su padre, Emilio Azcárraga Vidaurreta, sí intentó llevarse a Chespirito y su elenco del Canal 8 a su televisora.

Azcárraga Milmo envió a ejecutivos para ofrecerle a Roberto Gómez Bolaños un contrato muy tentador, con un sueldo significativamente mayor y otras condiciones favorables. Sin embargo, en un principio, Chespirito se mantuvo firme en su lealtad al Canal 8 y a su equipo, rechazando estas ofertas. Incluso, se menciona que Azcárraga Milmo valoró esta integridad y estuvo dispuesto a esperar.

La situación cambió con la fusión de Telesistema Mexicano y Televisión Independiente de México (TIM), que operaba el Canal 8, para formar Televisa. En este contexto, la incertidumbre sobre el futuro de los programas de Chespirito en el Canal 8 llevó a que él mismo se acercara a Emilio Azcárraga para negociar un acuerdo.

En cuanto a si Chespirito recibió el aumento prometido al fusionarse, la información indica que, al final, sus programas migraron al Canal 2 de la recién formada Televisa. Aunque no se detalla explícitamente si se materializó el aumento exacto que se le había ofrecido antes de la fusión, es un hecho que Chespirito y su elenco pasaron a formar parte de la televisora más grande de México, lo que implicó una mayor proyección y, lógicamente, un mejor posicionamiento económico.

El programa “Chespirito” se convirtió en uno de los más rentables en la historia de la televisión, generando miles de millones de dólares para Televisa a lo largo de los años. Esto sugiere que, si bien las cifras específicas de su sueldo inicial tras la fusión no son públicas, su éxito y el valor que representaba para la nueva empresa se vieron reflejados en su trayectoria y beneficios.

Mi opinión personal

Me encanta esta serie. Me encanta ver detalles como los efectos especiales para que parezca que el Chapulín Colorado se hace más pequeño al tomar sus pastillas de Chiquitolina.

Al principio del episodio hay una grabación de El Chavo del Ocho, y me parece notable que hayan utilizado la pieza musical original “Marcia Alla Turca” de Ludwing Van Beethoven luego de que Chespirito fuese demandado por usar la pieza de “The Elephant Never Forgets”, de Jean-Jacques Perrey, sin pagar regalías.

Me sigue pareciendo increíble como una serie tan bonita, y que ha tratado el tema personal con evidente sutileza, siga provocando tanto odio masivo hacia “la vieja chancluda”. La culpa no es de la serie, sino de la borregada que se cree con el derecho moral de cancelar a una persona por cosas que hizo o dijo hace décadas. Eso, para mí, no es más que bullying cibernético de las masas anónimas que hacen y comparten memes (la apoteosis del chisme colectivo) al respecto porque, si no, ¿qué haría el mexicano promedio en internet?, ¿ponerse a aprender ecuaciones diferenciales en línea?

Además me encantó saber que Chespirito fue miembro fundador de la Sociedad General de Escritores de México, SOGEM, en cuya escuela de Coyoacán estudié el Diplomado en Creación Literaria, Cuento y Novela hace ya 20 años.