Traducción: ‘Dije al Señor: Vos cuidame’

‘Dije al Señor: Vos cuidame’
Michael S. Schmidt y Jim Yardley

The New York Times
Traducción: Jéssica de la Portilla Montaño. 
Publicado en: Periódico AM de León.
 

Como uno de los principales agentes del Servicio Secreto para el presidente Barak Obama en el día de la inauguración (evento ceremonial en EU que marca el comienzo del periodo de cuatro años de un Presidente) en 2009, Joseph P. Clancy experimentó la dificultad de proteger a alguien rodeado por multitudes de partidarios que quieren acercarse al líder que adoran.

Pero esas multitudes parecían dóciles comparadas con lo que Clancy, ahora director de la agencia, dice que vio este año al conducir al Papa Francisco y a su equipo de seguridad en la Ciudad del Vaticano conforme vadeaban una muchedumbre en éxtasis en la Plaza de San Pedro.

Clancy y otros funcionarios de alto nivel del Servicio Secreto habían viajado ahí para aprender cómo interactúa el Papa con el público y para acordar con funcionarios de seguridad del Vaticano disposiciones para garantizar la seguridad del Papa durante su viaje a los Estados Unidos -un peregrinaje que plantea uno de los mayores desafíos de seguridad en su Papado de dos años y medio.

“Las multitudes avientan cosas”, dijo  Clancy, quien se hizo cargo del Servicio Secreto en octubre pasado, en una entrevista. “Avientan banderas, muñecos y, obviamente, bebés hacia él. Es difícil porque no queremos que nuestros agentes reaccionen de más. Y él tampoco quiere ver una reacción excesiva, pero no quieres perderte nada”.

Cuando Francisco llegó a los Estados Unidos el martes para una visita de seis días, el Servicio Secreto tomó la iniciativa en lo que expertos de seguridad nacional consideran dolorosamente difícil: proteger a un Pontífice que no quiere quedarse en su Papamóvil.

El Servicio Secreto no discutió cuántos agentes y oficiales de Policía toman parte en proteger a Francisco durante el viaje, el cual incluye paradas en Washington, Nueva York y Filadelfia. Pero con multitudes esperadas de cientos de miles de personas, funcionarios federales dicen que es una de las mayores movilizaciones de oficiales de seguridad en la historia de Norteamérica.

Durante la visita de Clancy y en otras discusiones entre el Servicio Secreto y el Vaticano, los ayudantes del Papa insistieron en que Francisco quería ser capaz de detener su caravana en cualquier punto para salir y mezclarse con la gente en la calle. Así como ha tratado de hacer a la Iglesia Católica Romana más abierta y acogedora, Francisco ha hecho un sello de su ejercicio quitar las formalidades y alcanzar por teléfono y en persona a sorprendidos extraños.

Francisco, quien es conocido como “el Papa de la Gente”, se mueve mucho más libremente que sus predecesores. Cuando Juan Pablo II, quien sobrevivió a un intento de asesinato al principio de su Papado, y el Papa Benedicto XVI aparecían ante multitudes, a menudo permanecían en uno de los muchos vehículos especialmente equipados conocidos como Papamóviles.

Para tratar de proteger a Francisco, los funcionarios están tomando varias medidas inusuales.

Se erigieron grandes “corrales” a lo largo de las rutas de la caravana del Papa para espectadores que hayan sido escaneados en busca de armas y explosivos. No se permiten palos para selfies cerca del Papa.

En Nueva York será ilegal operar un dron, y no habrá servicio postal en algunas áreas. En Washington, las autoridades esperaban tantos embotellamientos que muchos empleados federales fueron instruidos para tomar un “día de nevada” en septiembre y trabajar desde casa.

Francisco trajo su propio equipo de seguridad, liderado por Domenico Giani, inspector general de la Policía y Seguridad del Vaticano. Su equipo de seguridad también incluye miembros de la Guardia Suiza, el ejército de 500 años de antigüedad que hace el voto de proteger al Pontífice. El Servicio Secreto, consciente de que el Papa argentino no habla inglés con fluidez, siempre tendrá cerca a un agente que hable español.

Para prepararse para la interacción del Papa con las multitudes, el Servicio Secreto tuvo sesiones de entrenamiento especial para los agentes en su campus en Maryland rural.

“Le da a nuestros agentes la oportunidad de ‘cuajar’ y aprender cómo comunicarse con el otro y leer el lenguaje corporal de cada uno”, dijo Clancy, refiriéndose a los equipos de detalles de seguridad que han sido creados para la visita. “La repetición los hace más agudos”.

Desde el comienzo de su Papado, Francisco se ha mostrado como un hombre ordinario, metiéndose entre las multitudes durante eventos públicos en la Plaza de San Pedro. Incluso ha aceptado tazas de té de yerba mate de extraños. Todo esto ha reforzado su celebridad global, atrayendo olas de fans.

Durante sus visitas a Ecuador, Bolivia y Paraguay en julio, Francisco se movió ampliamente por las calles de las ciudades en Papamóviles abiertos, en algunos casos con cristal protector limitado. Masas de gente reunida detrás de una valla temporal, y una pesada presencia policial. Pero Francisco estaba expuesto, muchas personas aventaban flores y otros objetos de adoración a su vehículo abierto mientras sus guardias de seguridad vaticana trotaban a un lado del automóvil en movimiento.

Funcionarios del Vaticano dicen que el Papa ha insistido en usar un vehículo sin techo durante algunas ocasiones en los Estados Unidos. Luego de que Francisco se reunió con Obama el miércoles, abordó su Papamóvil en un desfile en el área que rodea la Casa Blanca. En Nueva York el viernes, llevará su vehículo por Central Park.

Durante su viaje a Brasil en 2013, Francisco fue recibido en un aeropuerto en Río de Janeiro por la presidenta Dilma Rousseff. Después de una ceremonia de bienvenida, Francisco subió a la parte trasera de un Fiat cinco puertas, con la ventana abajo. Luego de que su conductor se desvió de la ruta para evitar el tráfico, el Fiat fue rápidamente rodeado por admiradores.

“Cuando voy por la calle, bajo la ventana para poder sacar la mano y saludar a la gente”, explicó más tarde a una televisora brasileña. “Es todo o nada. O haces la jornada como debes hacerla, con comunicación humana, o no deberías hacerla”.

Pero Francisco también se disculpó con los equipos de seguridad brasileño y vaticano que se quejaron de que su estilo relajado complicó su trabajo.

“Ambos saben que no es porque quiera ser un niño malcriado”, dijo, “sino porque vengo a visitar a la gente y quiero tratarla como gente -tocarla”.

Al preguntársele si se sentía vulnerable, contestó: “No soy consciente de estar asustado”.

En una entrevista en marzo con un periódico comunitario, Francisco fue más reflexivo sobre su mortalidad, y su miedo al daño físico.

“La vida está en manos de Dios. Yo le dije al Señor: ‘Vos cuidame'”, le relató al periódico. “Pero si tu voluntad es que yo me muera o que me hagan algo, te pido un solo favor: que no me duela”, dijo con tono ligero. “Porque yo soy muy cobarde para el dolor físico”.

En Nueva York, las autoridades están dejando vacías algunas calles en caso de que haya un episodio que requiera que se muevan rápidamente hacia el Papa.

“Esta es una obra de Broadway”, dijo el teniente Eugene Whyte, del Departamento de Policía de Nueva York, quien ha jugado un papel clave en coordinar la visita. “Todo está escrito, y toma lugar en Manhattan. Esto no es Broadway, es Manhattan, y todo está coreografiado. Pero tienes que ser capaz de improvisar”.

“Tienes que”, dijo. “Tienes que ser capaz de ir”.

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