We are chaos, de Marilyn Manson. Reseña de Jéssica de la Portilla Montaño para Revista Pulso, CCH Naucalpan.

Marilyn Manson en Revista Pulso, CCH Naucalpan

Marilyn Manson en Revista Pulso (CCH Naucalpan)

 
Mi reseña del álbum We Are Chaos (MM11), lo más reciente de Marilyn Manson, ha sido publicada en la revista Pulso, del CCH Naucalpan. Muchísimas gracias al Mtro. Keshava Quintanar Cano por permitirme contribuir con textos para la comunidad estudiantil.
Aquí les dejo el link donde encuentran la Revista Pulso del CCH Naucalpan con mi artículo sobre Marilyn Manson en la sección de Cultura.
 


Y a continuación les dejo mi texto por si tienen problemas para leerme en Issuu.
 
 

We are chaos, de Marilyn Manson.

Jéssica de la Portilla Montaño.

Fuimos góticos. Nos señalaron, burlones, como EMOs.

Nos dijeron enfermos. Resultamos ser artistas o con dones esotéricos.

A esta edad somos felices y con familias estables.

Ya no se nos nota lo oscuro porque la ropa es para vernos lindos.

Fridasofiamos mucho en el pasado. Hoy día, escupir sentimientos es para quienes aún se preocupan por lo que piensen los otros.

Disculpen por favor si contradijimos sus predicciones o deseos de vernos muertos. Ahora estamos ocupados criando pequeños Timmys o Tammys Burton….

Marilyn Manson creció.

 
Dejó de ser el jovencito andrógino y famélico que se hacía cortadas en público. Ahora se ve como cualquier tío rockero que se maquille el rostro.
Sus fans también crecimos. La mayoría evolucionamos. Ya no somos los “adolescentes enojados” que querían tener el mundo en las manos solamente para aplastarlo, como en el final de Anticristo Superestrella (Man that you fear). Superamos traumas infantiles con Retrato de una familia americana. Gozamos de lujuria, adicciones y fama con Animales mecánicos. Terminamos de escribir nuestro epitafio solamente para nacer de nuevo en Holy Wood.
Ahora, en plena pandemia por coronavirus, el ex periodista musical regresa para recordarnos que seguimos vivos. Y ya no a duras penas. Nos encontramos en esa fase de la existencia en que estamos sorprendidos de haber legado hasta aquí. Llegamos sanos, o casi. Tenemos empleo estable, o somos nuestros propios jefes para que nadie nos esté fastidiando. Hasta aprendimos a sonreírle a los clientes. Presumimos de una pareja que quién sabe cómo logró estabilizarnos el ánimo y que solo por eso se irá al cielo.
Hemos aceptado que nada cambiará el mundo (Lamb of God). Que no basta con vestirse de negro y hacerse modificaciones corporales. La fanbase más fiel del Reverendo sigue siendo oscura, pero ahora lo oscuro se lleva por dentro. Por fin aparentamos ser gente decente que igual hasta haya hecho algo de provecho. ¿Quién imaginaría que nuestras selfies de redes sociales filtran años de blasfemia y sangre?
En algún momento hicimos las paces con Dios. “Nunca odié al Dios verdadero, sino al dios de la gente” (Disposable teens). Algunos hasta aprendimos a hablar con ángeles. Y ganamos buen dinero por ello. Lo celestial solo se aprecia cuando creciste entre demonios. Y las cicatrices y los complejos psiquiátricos nos hacen interesantes.
 

We are chaos (MM11)

 
Resulta una armónica sorpresa digna de ser escuchada una y otra vez. Rock “alternativo” bastante clásico, no tan pesado ni tan estridente (el álbum Antichrist superstar fue un gusto adquirido: me dio jaqueca la primera vez) con baladas de amor tóxico,  un toque escarlata pero ya sin el inminente y aplazado suicidio. ¿Para qué dejar por ahí tu cadáver mutilado, habiendo tantos placeres por experimentar? El estribillo de Marilín Mensón, el personaje de Eugenio Derbez que tanto odiamos y amamos, resultó de lo más adecuado: Yo solo quiero gozar. Yo solo quiero disfrutar.
La música de We are chaos es tan dulce que incluso nuestros parientes la toleran (ya hice la prueba)… Si tan solo no reconocieran la característica voz, tan repudiada por sociedades de padres de familia y por el Cinturón Bíblico. ¿Seguirán pensando que las letras del Reverendo fueron “responsables” de la masacre de Columbine? ¿Acaso sería responsable de todas y cada una de las masacres escolares y de los tiroteos al azar de los últimos tiempos? En una entrevista reciente, Manson se nota sorprendido porque aún nadie lo culpa por la aparición del coronavirus. Y afirma, además, que imaginaba un apocalipsis un poco más colorido.
El álbum comienza con un discurso que nos remite al preludio de Portrait of an American Family. No puedo hablar de una canción favorita pues todas sin excepción me han gustado, pero llevo varios días con el corito de Don’t chase the dead en la cabeza. El video de este tema tiene una trama predecible pero agradable, y una fotografía psicodélica que recuerda a Dope hat y sus oompa-loompas, y la lluvia de sangre de Heart-shaped glasses.
 

En cuanto al video de We are chaos

 
No sé si tiene la intención de ser autoparodia; pero es tan malo, tan malo, que se convierte en bueno. Resulta hipnótico. Al momento de escribir estas líneas, cuenta con 9 mil 400 No me gusta en el canal oficial de Youtube. ¿Una píldora con el rostro de Manson entrando a una lengua? ¿Es en serio?
Los fans de Marilyn somos parte de la Generación X. Algunos resultamos ser Xennials, nacidos entre 1977 y 1983, y crecimos jugando Atari, Intellivision y Nintendo. Y sí: seguimos estando enfermos, jodidos, y somos complicados, como dice la letra del primer sencillo… La diferencia es que ya no peleamos contra ello. Ya nos terapiaron demasiado, y solo desperdiciamos dinero acostados en un diván sin fondo y sin sentido. Si otros nos dan la espalda, lloramos un rato para luego darle al botón de bloquear. Pero ya no nos revolcamos en lagos de lágrimas eternos como reinas del drama. No más gritos en la oscuridad.
Tal y como Erich Fromm escribió en El arte de amar, hemos aprendido a ser papá y mamá de nuestro niño interno. A estas alturas del partido por fin aceptamos quiénes somos. Y si cambiamos, será para complacernos. No nos vanagloriamos más por nuestros errores, tampoco lamentamos el imborrable pasado. El destino lo vamos escribiendo cada día sin trazo alguno del temor de antaño. Ya no renegamos de la sociedad sino que nos adaptamos, y pocas de nuestras amistades actuales dan crédito al relajo que alguna vez hicimos.
 

No nos conformamos con el presente:

 
Aprendimos a valorarlo y agradecerlo. Nos hemos dado cuenta de que sí, vale la pena estar aquí. Ya no nos desvelamos seguido, pero seguimos divirtiéndonos. Ahora cuidamos nuestros riñones e hígados, pero el cerebro se deleita ante gloriosos recuerdos de fiestas y conciertos, slam y unos cuantos vicios que mejor ni mencionamos.
Escuché We are chaos desde el mero día del lanzamiento, 11 de septiembre de 2020, y le pongo 5 de 5 estrellas. No tengo problema en escucharlo a diario… aunque mi esposo y mi hija no opinen lo mismo.
\"Marilyn

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