Fallece Gustavo Cerati, de Soda Stereo



No estoy llorando: son las hormonas…

Ahora recuerdo a ese tonto que no llegó (¿o llegó tarde?) a mi comida de cumpleaños número equis. De regalo me llevó un disco de Korn porque pensó que me gustaba. De ahí nos fuimos directo a la tienda MixUp a cambiarlo por el de Sueño Stereo, de Soda Stereo, el álbum donde viene la de \”Zoom\” y una llamada \”Planta\” que no había escuchado pero me traumó.

Oh sí, casi lo olvido: también viene la cantadísima \”Ella usó mi cabeza como un revólver\” (no creerías las cosas que he hecho por ella).

También recuerdo a ese otro tonto con el que alguna vez hablé por teléfono para despedirnos por milésima vez en la vida, y me salió con su jalada de \”gracias totales\”, palabras con que Cerati finaliza la canción de \”De música ligera\” en concierto.

Ahora me toca rastrear la noticia para el periódico pero no voy a llorar, no puedo llorar más porque se me corre el maquillaje y dirán que ando de sentimental por culpa de las hormonas. Mejor que digan eso, porque justo hace rato en mi Twitter escribí sobre \”Las canciones que hoy te gustan porque hace mil años te hacían llorar y ni recuerdas por qué o por quién\”. Si me pongo a buscar en mi memoria o en mis diarios, seguramente encontraré al menos mil momentos más relacionados con Soda Stereo y personas que para el caso hoy se encuentran tan muertas para mí como yo para ellas.

Me aguanté las ganas de llorar por Robin Williams, pero Cerati ni siquiera tuvo el poder de decidir dejarnos en el momento que él quisiera, cuando quisiera aplicarse una autoeutanasia.

Por favor: ya no le den malas noticias a mi panza durante los próximos seis meses.

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