Año: 2014

También los muertos

También los muertos

 

TAMBIÉN LOS MUERTOS
 
 
 
Jéssica de la Portilla Montaño.
 
 
 
 
También los muertos se cansan de habitar cementerios
de la condena vacía del recuerdo ajeno
 
Van por ahí sin ojos ni oídos
eligen un rumbo pero da lo mismo
toman caminos y pasan corriendo
esquivan con espanto a cualquier otro muerto.
 
Hay que tener cuidado con ellos.
 
También se cansan de hacer nada a diario
de deambular entre clínicas y casas de antaño
se creen especiales por no ser quienes fueron
se creen importantes por ostentar epitafio
 
Las crónicas privadas los mencionan por azar:
fueron personas normales, con uno o dos sueños
creyeron que su juventud iba a cambiar el universo
que su ilusión impediría que sucediera lo malo
 
Aún existen encerrados en cualquier día eterno
despiertan de madrugada para esperar el ocaso
lloran por sus vivos hasta olvidar quiénes fueron
lloran por sus muertos hasta que amanece el verano.
 
Es hora de dormir aunque sea un rato.
 
 
Descansemos…

Mala suerte… No lo creo, jaja

Mala suerte

MALA SUERTE

 
Es inevitable que termine otro año y uno piense en los motivos que tiene para sentirse agradecida.

Pensar, por ejemplo, que hoy no estaría feliz de la vida viviendo en León con mi esposo si… Si hace ya cuatro años y medio no me hubiera quedado sin la chamba en que mejor me han pagado. Tuve suerte de que la persona con que trabajaba ahí no haya querido tener nada serio.

Y, por supuesto, suerte de que el novio con quien perdí mi tiempo entonces resultase peor de lo que yo recordaba. Justo un día después de que terminé esos tres años de tortura, zas: aparece en mi bandeja de comentarios de blog un mensajito de ese profe de secundaria invitándome a conocer esta hermosa ciudad.

Nada más de pensar que si yo hubiera seguido en mi superchamba.

Si mi ex hubiese sido una fina persona, si el otro intento de galán se hubiera dado color… ¡Ah!, y si \”el amor de mi vida\” de la adolescencia no se hubiera casado sin avisar.
Dicen que por algo pasan las cosas, y esos golpes de aparente mala suerte me hicieron llegar al lugar donde hoy vivo feliz y tranquila, donde las cosas que antes me obsesionaban han pasado a último plano.

Yendo un poco más atrás.

 
No deja de causarme gracia esa otra persona que me escribió no recuerdo cuándo para felicitarme \”por mi nuevo trabajo\”, pero que por supuesto no ha dicho nada con respecto a que ahora seré mamá con alguien que no es él. Ja, ja ja.
Recuerdo bien aquella vez que íbamos con otro compañero, y dijo su primera frase célebre sin la menor pena:

-Es que me urge embarazarte, nena.

…y yo de seee, ajá, deja voy comprando los pañales de una vez, ¿no?

Quién sabe cuánto tiempo después de eso me salió con su segunda frase jocosa, acompañada de su clásica risa molesta:

-Yo nunca dije que iba a casarme contigo, nena.

¡Uy! ¡Pero qué mala suerte que un alcohólico me rechazara! Ahora que lo pienso con detenimiento y viendo cómo ha resultado mi vida, sólo puedo pensar en decirle:

¡GRACIAS!!!

En serio: gracias por tus citas citables, te agradezco tanto que me hayas dejado en claro tus intenciones a tiempo. ¿Qué habría sido de mí si sólo hubiese escuchado la primera frase y estuviera ahora con un chamaco de nueve o diez años?

¡NOOO!!!

A principios de este 2014 me contactó por correo este señor luego de casi seis años sin -gracias a Dios- saber nada de él.
De buenas a primeras me mandó un mensaje larguísimo sobre \”el 19 de marzo\” de yo no sé qué año, en que no sé qué haya pasado porque no dijo de qué iba el asunto, sólo que cada 19 de marzo recuerda eso así como guau. MHHH, mil veces peor que esas cartas llorosas \”que nunca le daré\” que escribía en mis insomnios, pero yo tenía apenas quince años de edad.
 

Guardé ese correo para reírme y seguirme riendo hasta que me aburrió y lo borré.

Gracias a Dios los avances de la ciencia me han hecho olvidar la mayor parte de las estupideces que he vivido, y más que un 19 de marzo recuerdo un 20 ó 21 en que recibí una llamada de cierto pelón vigoréxico que me costó un automóvil nuevecito:
Que se iba a suicidar y casi casi que fuera a rescatarlo, y ahí fui sólo para ver que él estaba en una fiesta en la cual, por supuesto, me quedé un rato. Una de tantas historias sin importancia que con gusto contaría completas si no me dieran tantísima hueva.

Luego de eso, nada: por fortuna hoy puedo agradecer por las personas que están conmigo, pero sobre todo por las que se alejaron. Agradezco por mi mamá que no se la acaba por la pequeña Aranza, y por mi abuela que ha ido recuperando la salud.
En estos veinte años hubo al menos un ser en el universo que sigue aquí, de forma intermitente y a medias, pero bastan una o dos líneas para que aparezca y me regale una dosis de alegría.

Y ya: el bebé que patea mi panza, y mi esposo. No necesito más.

Sapal y sus… sapaladas: fuga de litros y litros de agua potable



Mientras escribo esto, cientos o tal vez miles de litros de agua potable se están desperdiciando en la casa de enfrente. 

No porque hayan puesto su alberquita de plástico, o porque estén lavando la banqueta (nefasta costumbre altamente extendida en León) o el auto a manguerazos. 

En realidad no sabemos por qué demonios o de dónde se está tirando el agua, \’ora sí que yo llegué de mi consulta de con la nutrióloga del IMSS (por fortuna no estaba la regañona… A estas alturas ya parezco Kim Kardashian con embarazo pero sin lana) y de pronto escuché que caía el chorro de agua. 

Me asomé como buena vecina metiche que he aprendido a ser aquí, jaja, porque escuché a otras vecinas. Y total que se está tirando el agua desde el techo de la casa, quién sabe si del calentador o del tinaco o lo que sea. 

Y, por supuesto, no hay nadie. Marqué por teléfono a los números de la dueña del hogar, y nada, no quedó más que dejarle dos mensajes de voz.

Total que hice una llamada a Sapal (Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León) para reportar la fuga, y ta tan: 

¡QUE NO PUEDEN HACER NADA!!!

Sí, tal cual: que no pueden entrar a la fuerza a la casa, obvio, que eso sólo la Policía o Protección Civil.

-Bueno. ¿Y si cortan el agua?

QUE TAMPOCO SE PUEDE.

O seaaa, que alguien me explique por qué demonios sí están buenos esos de Sapal para venir a cortarte el agua cuando se te pasa la fecha del pago por uno o dos días, y aunque te vean con tu panza gigante. 

Pero ahhh, no pueden venir y cortar el agua en un domicilio donde se está tirando a chorros porque los dueños andan en sus respectivas escuelas y oficinas.

¿O sea que Sapal sólo está para cobrar?, ¿para venir y dejarte sin agua si no pagas por un día? Pero nooo pueden hacer nada para impedir una fuga de cientos de litros, qué padre, así como tampoco hacen mucho que digamos para evitar las inundaciones en tiempos de lluvia (y todavía los trabajadores te piden pa\’l chesco cuando dizque desazolvan).

Si ALGOOO me molesta en este maldito universo es que se desperdicie agua, ya sea porque la gente es idiota y no sabe que la banqueta no se \”barre\” con una manguera abierta, o porque los ENCARGADOS de cuidar el agua \”no pueden hacer nada\”. 

Tan simple que sería que vinieran a cortar el agua de mi vecina para que al menos \”sólo\” se tire la que tengan ahorita almacenada en tinaco y tuberías, pero no. \”NO SE PUEDE HACER NADA\”.

En fin, lo bueno es que León es bien verde, uuuh no inventes, aquí no hay nada de aridez, es el ejemplo de una gran ciudad ecológica con muuuchos árboles y cero basura en las calles porque la recogen a diario (…) y la gente es tan limpia que jamás dejaría sus sillones abandonados en los campos baldíos que de lindos hasta parecen bosques.

¡ARRRGGG!!!


¡Baby shower!!!



Bueno, mira, ahorita que tengo algo de tiempo te platico rápido, la verdad es que estuvo muy divertido y la pasamos muy bien. Jessy no quiso subir las fotos, por eso te las mando a tu correo y te vas a reír mucho, sobre todo con los videos. 

Le hicimos los juegos normales de baby shower. Al muñeco le pusimos Gerber en el pañal como si fuera popó y como Jessy estaba con los ojos cerrados pues se embarró y no sabía qué era, ella muerta de la risa. De los videos, los más chistosos son donde se dan de comer Héctor y Jessy el uno al otro, ya que como están con los ojos vendados y son medio tramposos, pues yo les agarré la cabeza y no faltaba una mano caritativa que le moviera la mano al que estaba dando de comer y Jessy terminó con Gerber de fruta hasta el ombligo, y Héctor también todo embarrado de la ropa, pero ni modo, sobre aviso no hay engaño, yo le pregunté a Jessy si iba a aguantar y me dijo que sí, estuvo muy contenta y se ve preciosa con su panza, además de que está muy bonita, qué quieres, soy mamá cuervo. 

La niña ya se mueve pero no mucho, al menos no tuvimos mucha suerte cuando Jessy decía que se estaba moviendo y le tocábamos la panza, pero yo espero que ahora para Navidad ya podamos sentir cuando se mueve.

El juego del pañal es hacer con una sábana un dizque pañal y a la persona que se descuide y cruce las piernas o los brazos se lo tiene que poner, y debe estar al pendiente cuando se descuide alguien más y dárselo para que se lo ponga. En una de esas mi mamá se descuidó y le tocó ponérselo, Mariné le tomó varias fotos y ve las caras que hace, también estuvo muy contenta. 

Los otros fueron jueguitos normales de adivinar palabras y esas cosas, medir la panza con papel de baño, y hay otro video donde le enredé papel de baño a varias personas en la cabeza, brazos y piernas, y Jessy lo tenía que ir desenredando, no se le rompió ni una sola vez así que no hubo castigo. 

Luego le pintaron la carita del bebé en su panza, pero como fue con los ojos cerrados pues ya sabes, un ojo le quedó más arriba que el otro, alguien le puso unos chinos, sus orejas con aretes, etc. 

Y el último fue que al adivinar quién le había llevado tal regalo y qué era, si Jessy no sabía le podían pintar en la cara lo que quisieran, y ya verás cómo quedó de pintarrajeada, hasta con bigotes y lentes.

Héctor cocinó un alambre, pasta y ensalada, aunque tuvo tres \”pinches\” que le ayudaron mucho (Mariné, mi mamá y yo), así que terminamos a tiempo cuando iba llegando la gente.

Les mando un abrazo a todos y ojalá puedas ver después las fotos y los videos, espero que hayan pasado bien. Y bueno, por supuesto que Aranza, Jessy y yo te damos las gracias nuevamente por el regalo, cuando decidan qué es lo que quieren que les compre yo te aviso. 

Besos a todos por allá,

la abuela Blanca.

¡…Aranza!

La semana pasada tuvimos nuestro ultrasonido. Ahora no te moviste tanto como hiciste hace un mes, pero te tomaron video (llevamos dos) y un par de fotos donde se ve perfectamente tu carita.

De hecho, ya está definido todo en ti. He estado siguiendo en distintas páginas de internet tu desarrollo, y al parecer tiene tiempo que te formaste completamente, que la mayor parte de tus órganos (excepto los pulmones) quedaron listos y más que funcionales para cuando nazcas.

Se supone que ya me escuchas, que mi voz te llega a través de mis huesos (eso me recuerda cierta broma que una amiga pianista me hizo con un diapasón), y que el resto de los sonidos te llegan amortiguados. Se supone que también escuchas mi corazón, la sangre que fluye por mis venas y los diez kilos de comida que por tu culpa consumo a diario.

Ahora sólo estoy dándote los últimos retoques: las cejas (espero que tengas las de tu papá, así no tardarás horas en arreglarlas), las pestañas (ojalá tengas las mías, obviamente), el vello corporal llamado lanugo y tu hermosa melena (…da lo mismo de quién la heredes: vas a parecer una pequeña Mufasa, como me decían ciertas tontas en la prepa, aunque con doble cantidad de rizos no hidratados).

En tu foto más reciente, misma que adorna mi fondo de escritorio, parece que estás dormida, con tu manita derecha agarrando el cordón umbilical. O algo así, no sé, es medio raro esto del ultrasonido 4D. Sales de perfil, con tu naricita respingada (espero que tengas la de tu papá o la de tu abuela Blanca), tus mejillas, tus labios que algún día maquillarás.

…porque, según el doctor, hay un noventa por ciento de probabilidades de que seas niña. Dijo lo mismo la ocasión pasada. No sé por qué casi todos en la familia desean una niña si somos más frágiles, nos rompen el corazón con tanta facilidad. Por mí puedes ser lo que gustes mientras vengas bien fuerte, sana (o sano) y con hartas ganas de ser muy feliz.

La Panza no baila



Querida Aranza / Querido Héctor:

Como aún no sé qué seas, he decidido ponerte un nombre más genérico. De ahora en adelante el mundo te conocerá como La Panza, porque es un hecho que tienes vida propia. Así que ahora puedo decir cosas como \”La Panza y yo te deseamos Feliz Navidad\” y otras tonterías que se me ocurran.

Este sábado 18 de octubre se casaron mis amigos Anggye Trejo Cisneros y Guillermo Escamilla Gutiérrez, y todos tooodos la pasamos de lo mejor, empezando por los novios y siguiendo por nosotros los invitados: Héctor, La Panza y yo.

He de decir que comimos delicioso, tanto así que La Panza decidió repetir un plato de carne de ave en salsa de almendras (\”es que me sirvieron muy poquito\”), y a eso de las 7:30 de la noche La Panza me hizo pedir otro plato de crema de tres quesos sin saber que cenaríamos unos ricos tacos. 

¡…bueno! Qué más da que nos regañe la nutrióloga de IMSS por el peso que hemos subido, o que me regañe a mí, más bien, porque La Panza no da la cara. El viernes que fuimos a la consulta, La Panza desayunó su licuado de All-Bran con plátano, pero al salir de la clínica ya tenía hambre y decidió hacerme pedir una quesadilla de picadillo pa\’ pasarnos a gusto el regaño de la nutrióloga. ¡Ya qué!

La Panza está come y come casi cada dos horas, pero me he dado cuenta de que es un poquiiito floja (dicen que todo se parece a su mamá): no sólo no hacemos ejercicio porque el médico nos lo tiene prohibido, sino que encima no quiere bailar. ¡No me dejó bailar en la boda! Por más buena que estuvo la música, y por más que llevé unas ridículas chanclas feas cuando me cansé de mis chanclas nice. 

No quedó de otra más que bailar los ojos, como diría la bisabuela Lupe, y creo que sólo aguantamos en la pista la clásica de 3BallMTY, al fin que \”todo lo naco es chido\”.

Querida Señorita Panza: ¡Ya dame un poco más de chance, no!!!

La Ley de Murphy

Desde siempre me ha perseguido la Ley de Murphy en todas sus variantes: se acababa el casete cuando al fin aparecía en la radio esa canción (oh sí, tiempos aquellos), el pan tostado caía al piso embarrando toda la cajeta, el galán al que le echaste ojo hace mil años te pelaba justo en el peor momento (ya te pasará si realmente eres una Aranza)…

Por eso no es NADA raro que a tu señora mamá le sucedan mil cosas ahora que te está esperando.

Mi Ley de Murphy para las embarazadas dice:

\”Siempre habrá una más panzona y que se vea mucho menos cansada que tú\”.

El jueves pasado fui al cine por cortesía del trabajo de tu papá. Pedí mis inevitables nachos con doble queso (¿qué mejor pretexto que tú para portarme tan mal?), hice fila como cinco minutos y le pedí a la pareja de enfrente que si me podía apartar lugar \”porque no puedo estar de pie mucho tiempo\” (y señalas el chícharo que tienes en el ombligo).

…clásico de los claaásicos de Jéssica: me fijé bien en la pareja porque la chica estaba de espaldas, y ta tan: la que casi se va para atrás fui yo al ver el tamaño panzononón que presumía esta mujer. ¿Qué habrá estado, una media hora de pie sin mostrar la menor señal de molestia? ¡Ash!

Luego le pregunté cuánto tenía de embarazo… ¡39 semanas!!! Sí, TREINTA Y NUEVE, o sea que en cualquier momento tendrá a su niña en brazos.

Igual y tiene que ver que ella no sea \”primeriza\”, como nos llaman ciertas presumidas que se creen expertazas porque tuvieron mil hijos desde que les vieron cara de \”cancha oficial\” (algún día comprenderás la expresión).

Y mientras tanto yo, con mis pobres 17 semanas en que apeeenas algunos colegas se preguntan si acaso estoy esperando bebé o si de pronto subí ocho kilos y los tengo muy mal repartidos en donde alguna vez presumí una hermosa rayita por ejercitarme con Hula…

¿Así o más traumada yo???

Te mueves dentro de mí…



¡Ya te vi moverte!

Aún no te siento…

El jueves que fui a nuestro tercer ultrasonido, lo primero que vi fue cómo te movías. Parecías flotar en tu pequeño océano amniótico.

Te tranquilizaste un poco en lo que el médico fue a conseguir un disco compacto para grabarte en video, pero seguiste con tus movimientos de brazos y piernas.

De nueva cuenta escuché los latidos de tu corazón. Ciento cuarenta y un golpes por minuto si mal no recuerdo. Es una lástima que la grabación de video no haya registrado los sonidos, y tampoco es capaz de reproducir la emoción que se siente ver por primera vez cómo doblas tus bracitos, cómo estiras las piernas y arqueas la espalda.

El médico midió la circunferencia de tu cabeza y la longitud de tu fémur. Al parecer todo va conforme al plan. Le pregunté si eres niño por una \”cosa\” que vi pero dijo que no, que se trata del cordón umbilical. (Hasta me sentí como el niño de la película Mira Quién Habla cuando cree que le está creciendo un onceavo \”dedo\”).

De hecho, dijo el doctor, tienes más bien las características de una niña…

¿…entonces sí eres una Aranza?, ¿la cruz morada con la angelita que gané en la tómbola siempre sí 
fue una señal???

De nueva cuenta me mandaron una caja de Dactil OB. Sigo con \”actividad uterina\” (contracciones), que espero ya no sea tan de cuidado pues estamos en el segundo trimestre.

Más vale seguir las instrucciones al pie de la letra: cero ejercicio, nada de andar caminando, quedarme echadita en el sillón con tus \”hermanos\” Domi y Tifón los días que descanso.

Tomé imágenes tuyas del ultrasonido 4D para mi foto de perfil y la de tu abuela Blanca: en una tienes cara de \”Sí, ¿dime?\”, en la otra parece que te preguntas \”¿Qué me pongo hoy?\”, y en la última tienes el brazo doblado como si tomaras el sol…