Te mueves dentro de mí…



¡Ya te vi moverte!

Aún no te siento…

El jueves que fui a nuestro tercer ultrasonido, lo primero que vi fue cómo te movías. Parecías flotar en tu pequeño océano amniótico.

Te tranquilizaste un poco en lo que el médico fue a conseguir un disco compacto para grabarte en video, pero seguiste con tus movimientos de brazos y piernas.

De nueva cuenta escuché los latidos de tu corazón. Ciento cuarenta y un golpes por minuto si mal no recuerdo. Es una lástima que la grabación de video no haya registrado los sonidos, y tampoco es capaz de reproducir la emoción que se siente ver por primera vez cómo doblas tus bracitos, cómo estiras las piernas y arqueas la espalda.

El médico midió la circunferencia de tu cabeza y la longitud de tu fémur. Al parecer todo va conforme al plan. Le pregunté si eres niño por una “cosa” que vi pero dijo que no, que se trata del cordón umbilical. (Hasta me sentí como el niño de la película Mira Quién Habla cuando cree que le está creciendo un onceavo “dedo”).

De hecho, dijo el doctor, tienes más bien las características de una niña…

¿…entonces sí eres una Aranza?, ¿la cruz morada con la angelita que gané en la tómbola siempre sí 
fue una señal???

De nueva cuenta me mandaron una caja de Dactil OB. Sigo con “actividad uterina” (contracciones), que espero ya no sea tan de cuidado pues estamos en el segundo trimestre.

Más vale seguir las instrucciones al pie de la letra: cero ejercicio, nada de andar caminando, quedarme echadita en el sillón con tus “hermanos” Domi y Tifón los días que descanso.

Tomé imágenes tuyas del ultrasonido 4D para mi foto de perfil y la de tu abuela Blanca: en una tienes cara de “Sí, ¿dime?”, en la otra parece que te preguntas “¿Qué me pongo hoy?”, y en la última tienes el brazo doblado como si tomaras el sol…

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