Nueva chamba…

No era el plan original. De hecho, jamás se me ocurrió. Pero así se dieron las cosas, y… ¿quién soy yo para interferir con los designios de la suerte?

El 22 de noviembre de 2013 entré a trabajar a El Heraldo de León. Entonces no estaba exactamente buscando empleo, pero gracias a Carlos Martínez Vertti, editor de mi columna \”De chilanga aferrada a leonesa de corazón\”, se dio la oportunidad. Entré casi casi con el block de esquemas en la mano, directo a darle a la edición de un día para otro. Cuando me di cuenta, ya era titular de la sección Policía, y la de Regional me la turnaba con Susana Gutiérrez, editora de \”Con clase\” (Sociales).

Aunque las noticias y sobre todo las imágenes de nota roja no son precisamente el sueño dorado de alguien que ni siquiera ha visto las películas de Chucky, me la aventé. Al principio me aguantaba las ganas de llorar con historias sobre niños atropellados, calcinados y otras peores, pero es verdad que te acostumbras y hasta te insensibilizas: sólo quien se haya ganado así la vida comprenderá lo extraño que es buscar \”la foto más padre\” cuando hay un cadáver de por medio.

A principios de este año Benjamín Cordero, Director Editorial y quien le dio carta verde a mi columna cuando nadie me conocía en León de los Aldama, presentó su renuncia por motivos de salud. No tenía idea de que Carlos se iba a quedar al frente de la oficina, y por ello fue que mandé mi currículo a tres lugares: una editorial, una universidad, y el Periódico AM. Ya no envié más porque fue cuando nombraron oficialmente a Carlos, y me olvidé por completo del asunto.

Un día cualquiera, más de un mes después, sonó mi celular: ya se imaginarán de dónde me hablaban, para decirme que aún seguía disponible la vacante como editora y si podía presentarme a una entrevista. De entrada agradecí por considerarme, pero aclaré que acababa de firmar dos contratos temporales y que además me habían dado un pequeño aumento de sueldo… Ahí fue cuando también me aclararon que la vacante no era por la cantidad que decía el post en LinkedIn, sino por ¡33% más!

Si bien me sentía relativamente a gusto en El Heraldo a pesar de las desveladas (por más temprano salía a la 1 de la mañana, casi siempre tirándole a 2am y al menos cinco veces sí me quedé hasta las 3, 3:30 de la madrugada) y estaba y sigo estando muy agradecida por el espacio que me brindaron para publicar ahí, lo pensé desde la perspectiva más lógica: el porvenir económico de mi familia. Así que al día siguiente fui yo quien marcó para concertar la cita.

Ni digo la cara que puse al ver las oficinas del AM: una casa enorme y preciosa con un jardín espectacular. La señorita de Recursos Humanos (¡saludos!) se portó de lo más amable, me explicó bien cómo estaba la onda y que la vacante era para el \”Al día\”, un periódico tipo tabloide (como el Metro del Reforma, o El Gráfico de El Universal) de corte más \”popular\”. Por algún extraño motivo se cerró esa vacante pues reubicaron a una persona del mismo equipo… pero también, \”casUalmente\”, el mismo día que fui a esa entrevista se abrió otra vacante para traducir en la sección AM2 del periódico principal, el AM.

Total que entré a trabajar ahí este miércoles 12 de marzo, hace tres días =) Espero que no sea muy pronto para decir que me siento contenta de haber tomado el riesgo a pesar de los malos pronósticos (hasta mi horóscopo de Kala Ruíz me sugirió quedarme donde estaba, jojo). Por ahora mi columna se encuentra en standby, lo que me dará tiempo para regresar a mis orígenes como bloguera y tal vez dar una sorpresa editorial próximamente, ¿por qué no?

No me queda más que agradecerle a El Heraldo de León y a todo su equipo por su apoyo, porque ahí aprendí sobre la marcha lo mucho o lo poco que hoy sé de periodismo, porque me divertí bastante y considero que hice algunos buenos amigos (nomás no se me pierdan, ¿ok?).

Así que: ¡a echarle ganas a la nueva chamba!!!

Canvio y jueraaaa,
Jéssica.

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