Politicuchos: qué más podemos esperar

Politicuchos: qué más podemos esperar de ellos

Gente nice de dinero mal habido, orgullosos mexicanos instruidos para engañar y robar.
Como ya sabrán, en el estado hermano de Veracruz de los politicuchos Fidel Herrera y Javier Duarte, a los niños enfermos de cáncer se les inyectaba agua como placebo, engañando a los padres y condenando a los enfermos.

Hay que ser malditos, no tener un poco de humanidad, carecer de moral. Desde donde se quiera ver, esta raza de infelices no tienen madre, y tiene que ser así, no hay de otra, porque si sus madres supieran lo que hacen solo por seguir trasquilando el erario público en perjuicio de los más necesitados, los desconocen, porque ese tipo de acciones es de lo más bajo, de lo más deleznable que se puede hacer.

Malditos servidores, politicuchos encubiertos y protegidos por el poder, recuerdan al hermano incómodo, Raúl Salinas de Gortari, quien compró leche contaminada, leche que iba ser tirada, y sin embargo, la compró a precios de desperdicio y la vendió a Liconsa para obtener mayores rendimientos, no le importó la salud de millones de niños, el señor está disfrutando de lo lindo lo que robó y transó.

\"Politicuchos:
¿Qué clase de persona hace esto? El concepto de político corrupto y matón solo se da en México, la clase política silencia a sus enemigos, los manda desaparecer, no importa el número de afectados, recuerden el “mátelos en caliente” de Porfirio Díaz; el batallón Olimpia del 68, la masacre y desaparición de los estudiantes; y recientemente los hechos de Ayotzinapa, Tanhuato, Tlatlaya. En México, las medidas de Robespierre se toman al dedillo. Terror, incertidumbre y desasosiego.
Las medidas aplicadas por Robespierre se las aplicaron a él finalmente, pero en México ocurre que el político roba, miente, engaña, asesina, desaparece, es protegido y premiado al final por acatar órdenes. Pronto saldrá Elba Esther Gordillo, se retirará y va a gozar el dinero que transó a costa del trabajador.

1 comentario en “Politicuchos: qué más podemos esperar”

  1. Honestamente, ni siquiera tiene sentido hacer algún comentario, está muy claro la clase de ratas inmundas que gobiernan este país.

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