Frases de amor para nuestro aniversario

Frases de amor para nuestro aniversario

FRASES DE AMOR

PARA NUESTRO ANIVERSARIO

 
Hace 24 años que te conocí no imaginaba tanta felicidad. Hace seis años y tres semanas que te reencontré, o que más bien tú me reencontraste a mí…

Fue el viernes 27 de agosto de 2010 que subí a un autobús sin agua porque al chofer se le olvidó conectarla. Salí del entonces Distrito Federal, hoy llamada Ciudad de México (CDMX) y aproveché para escribirte algunas frases de amor en un cuadernito que llevé en mi mochila junto a tres mudas de ropa.

La intención era quedarme únicamente tres días para conocer León, en Guanajuato, el “Rancho-Pueblo” (como le decía de cariño en mi columna del periódico Heraldo del Bajío) al que años atrás se mudó mi profesor de Civismo del Colegio Simón Bolívar.

Fuiste tú mi primera ilusión.

No cuento a Sam Neill, ni a Terry Grandchester, o Egon Spengler, Peter Venkman, Pablito Ruiz, Fred Savage y un largo etcétera de personajes de caricatura y artistas. Porque ninguno me inspiró a escribir frases de amor en un querido diario que se transformó en cuarenta y tantos cuadernos.

Ninguno de esos seres imaginarios y ni una sola de mis ex parejas me puso a soñar con redactar poemas y cartas que terminarían siendo una realidad. Realidad que no termina y por la que ambos luchamos cada noche y cada mañana.
Aún conservo el testimonio documental de nuestra historia en varias cajas que se confunden con las de adornos navideños. En una ocasión la titular de cuarto de preparatoria del Colegio Simón Bolívar, la Madre Martha, me dijo que si un amor no era correspondido entonces no era amor, tan sencillo como eso. No sé si lo dice la Biblia o qué tanto puede saber una monja sobre el tema, porque un amor de este tipo es intelectual, afectivo y físico… Pero, sí: tenía razón.

Nunca un amor fue tan correspondido como este.

Nadie que no fuera de mi familia materna me trató ni la cuarta parte de bien de lo que me tratas tú. Nunca nadie cumplió con casi todas sus promesas (con excepción de unas cortinas que por ahí me faltan). Nadie quiso aventarse el reto de estar con una chavorruca confundida y conflictiva. No buscaba nada más de este mundo que no fuera el vivir con alguien como tú los cuentos en mi cabeza. Y las novelas no escritas, todos los textos cursis que ya ni hace falta redactar.

Hoy hace seis años llegué a tu casa que hoy tamb<peién es mía. Llegué a comer una “pizza” de tortilla de harina con salsa de tomate y llegué a escucharte hablar de tener niños.
Al día siguiente me diste un anillo, hablaste de casarnos y yo no hice más que decirte que sí a todo, que sí, acepto.
Y acepté quedarme contigo en esta ciudad que he adoptado y en la que aún no he hecho vida artística porque me gusta la vida familiar.
Mis palabras malditas las limito a uno o dos días del mes, no más. Y el resto del tiempo sólo estoy ideando frases de amor para ti y para la niña loca que tanto nos hace reír.

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