Romántico fin de semana en la montaña

Mi esposo y yo aprovechamos el primer puente de este año para coincidir con mi familia en la cabaña que unos amigos tienen en la sierra del estado de Hidalgo, cerca de dos pueblitos llamados Nopala y Maravillas.
Nopala / Maravillas, Hidalgo.
Una cabaña nada rústica – faltó la foto de la cava. La bebida tradicional se llama \”carnaval\”: jugo de fruta con vaya usted a saber qué tipo de alcohol. Probé el de fresa, el de piña y el de naranja, super ricos y no embriagan.
Una vista impresionante de la ranchería.
Un bellísimo árbol de ciruela. En esta tierra se cultiva de todo.

Tuvimos la oportunidad de ver cómo hacen el queso de pueblo: aquí separan el suero de leche.
Acá ya está el queso en la prensa.

Vente, abuelita, a bailar de caballito.
¡Sho quiero uno!!!, aunque lo tenga en el patio como en el sitcom de \”Two broke girls\”.
Entre lluvia y lluvia pudimos montar un rato… La última vez que me subí a un caballo habrá sido en un carrusel, jaja.
No me quiso decir si es estudiante de primaria o de secundaria, o si es profesor \”anti evaluación\” del SNTE (saludos a doña Elba Esther Gordillo).

¿Que quién dijo que tiene problemas conmigo??? (no le saque, no le saqueee)
Encontramos un tren abandonado.
Como para traerlo empujando hasta mi Rancho-Pueblo, a poco no.
Y en la noche encendimos la chimenea para contar historias de terror.
Agradecemos a la familia Recillas Montalvo (saludos) y a los Uribe por tan rico fin de semana. Un tache al chef y sommelier Israel por haber faltado (un bu a mi doble primo: ¡buuuu!). 
Y pues…
¿…cuándo dicen que hay otro puente???

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