Family & Friends

Mamá preuniversitaria

…y no lo digo por mí, que llevo como veinticinco millones de años siendo “universitaria” y que apeeenas ando en plan de “premamá”.

No: lo digo por mi señora jefa, quien siempre ha sido motivo de orgullo en la familia aunque también haya sido una “oveja negra” en su juventud, jajaja, y cómo no, vean nomás la clase de hija que le tocó… ¡una latosa, igual que ella!

Para quienes no me siguen en mis redes sociales (Twitter.com/TodoMePasa y Facebook.com/TodoMePasa), dejen los regaño después de presumirles lo que andamos supercelebrando:

Como muchos de ustedes saben, me casé el viernes 6 de mayo de 2011. El lunes siguiente, 9 de mayo, comencé el “primer” cuatrimestre de Ingeniería en Gestión de Tecnologías de la Información en la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato, UVEG, “primer” entre comillas pues exenté las materias remediales, así que en teoría me ahorré un cuatrimestre completo, jeje. Yo, por supuesto, andaba más que feliz dedicándome a la uni al 100% porque me tomé un descanso de la literatura, un descanso pequeñiiito de dos años o más y que terminó en agosto de 2012 gracias a esta honorable columna que escribo con harto cariño.

La idea de estudiar desde casa siempre fue así como guau, un sueño para quienes dejamos inconclusa la carrera o la preparatoria, ya sea porque teníamos que trabajar para vivir, o porque nos ganó el des-eme cuando debimos echarle ganas, etcétera. Me fue tan bien al principio en la UVEG y estaba tan feliz aprendiendo, son tan amables los asesores y el personal administrativo (un saludito a la promotora Alejandra Elizarrarás, ¡muchas gracias por tu apoyo!)… Por cada materia de licenciatura pago doscientos cincuenta pesos, o sea que el cuatrimestre te sale en mil pesos, así o más barato… Y cuando vi que las materias de preparatoria están o estaban en únicamente doscientos pesitos, se me prendió el foco y le comenté a mi mamá:

–¿Por qué no te inscribes? Y luego hacemos juntas la Licenciatura en Cultura y Arte en la Universidad de Guanajuato, Campus León (la que está en el Museo)…

Desde que yo me acuerdo, mi mamá había intentado hacer la preparatoria abierta. En su momento no la hizo porque prefirió trabajar, luego porque su ex marido (léase: mi padre) según no la dejaba estudiar ni maquillarse y etc. Alguna vez se inscribió a la prepa abierta los sábados, creo que yo anduve por ahí con ella en una ocasión. Y entre que no le entraban las matemáticas en ninguna de sus formas y entre que desde muy chava se hizo cargo económicamente no sólo de mí sino de mi abuela y encima de mi tío Chucho qepd, hermano de mi abuela… años después también se hizo cargo del otro hermano, mi tío abuelo Pedro. Pues dicen que hay un Dios, y si eso es cierto entonces Él se encargará de darle una buena bonificación dharma-karmática a mi jefa (pero que sea pronto, ándale, ¿sí?, ¡porfaplís!) por tooodo lo que ha hecho y que no le correspondía, y por todo lo que sí le correspondió y que hizo lo mejor posible, como sacarme a mí adelante.

El caso fue que se inscribió a la UVEG, y estaba bastante contenta estudiando de nuevo porque ahora sí (¡POR FIIIN!!!) ya le entendió a las mates complicadas, de Álgebra para arriba. Ahí tienen a su humilde servidora revisando las tareas de mi mamá y explicándole lo que tenía mal y el porqué, esto aprovechando que anduve de sabático universitario todo este año porque ser profesora de primaria es un trabajo de tiempo completo y no precisamente bien pagado, pero sí uno muy satisfactorio y algo habremos hecho bien puesto que los abuelitos de mis ex alumnos consentidos nos siguen invitando a comer.

Y así se la llevó mi mamá, hasta este cuatrimestre que acaba terminar y del que se dio de baja casi luego luego, por más que le dije que no y que el dinero que pagó y etc… Pero valió la pena, porque resulta que Pili, su amiga de la chamba, le comentó que estaba por comenzar el curso para hacer el examen CENEVAL que acredita el bachillerato, que Pili así la concluyó y que la aprobaba porque aprobaba…

Pues ahí tienen a mi mamá, quien vive en la San Rafael y se desplaza de lunes a viernes hasta Polanco porque trabaja de nueve de la mañana a siete de la noche… ahí la tienen, yendo a cursos en fin de semana con tal de YAAA acreditar la bendita prepa. La última vez que fuimos al DF le hice burla por su lapicero transparente de Hello Kitty, ay sí ay sí, mi mamá no sólo regresó a la escuela sino que anda de matada, ¿no?

Hizo su examen el 8 de septiembre de este año. Y a esperar…

La semana pasada se jue con mi abuela (¡y me dejaron! ¡BUAAH!!!) a Glendale, California, para estar presentes en la boda de mi primo “Axel” Iram Montalvo Montaño (Montalvo-Montano, porque en los United no hay letra eñe). Regresó con la noticia de que la andaban localizando de una universidad… ah chi… Y ya cuando al fin entró a la página de CENEVAL, pues qué creen: no sólo acreditó el examen, sino que lo hizo nada menos que con SOBRESALIENTE, qué tal, más de mil puntos en cada una de las cuatro áreas. Y ella que decía que no iba a pasar por sus adoradas mates, jaja, está que no se la acaba y por lo pronto ya le debemos su viaje de graduación a Ixtapa (y ella me debe el mío desde hace mil años, jajaja).

Mamá: ¡FELICIDADES!!! Cada día me siento más orgullosa de ser tu hija y, bueno, ¿qué más te puedo decir que tú y medio mundo no sepa??? Gracias por ser mi ejemplo a seguir, por tu esfuerzo y tu dedicación, por no renunciar nunca, y por volver a intentar cuantas veces sea necesario.

Espero algún día estar a la altura de una madre tan increíble como la que tengo.

Te amo.

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