Bebés deportados: Del nacionalismo extremo

Bebés deportados: Del nacionalismo extremo a la imbecilidad del garrote

 
El presidente Donald Trump se comporta como un minusválido intelectual, con funciones intelectuales atrofiadas, altanero, narcisista, cínico  y con una pérdida del sentido moral. Esto lo convierte en un sujeto altamente peligroso por las decisiones que dicta a un país que votó por él, un país que quiere seguir siendo una potencia a costa del dolor, explotación y saqueo de otros países.
En su sueño guajiro, el señor Trump se imagina en una esfera aria, si se me permite, “ariasfera”, el mundo de los blancos, imaginando un mundo que nunca existió más que en sus sueños, amándose entre ellos, la época dorado del poder blanco, qué delirio. El señor Trump sería feliz sustituyendo a Santa Claus, encerrado en su esfera navideña, como si fuera su muro, aislado de toda la gentuza, inmune a lo latino, a lo mexicano, a lo asiático. Lejos de los comunicadores que salpican su duermevela, el sonido dulce de las televisoras que hablan sobre lo grandioso que es este sujeto, caricias compradas de alguna pornstar, abriendo regalos, aplaudiendo, sonriendo, dirigiendo unas palabras de bondad y generosidad a su amada nación aria. Todos felices, lo que está fuera de la esfera es una condena, una pesadilla.

Sociedad del estrés

El norteamericano promedio no entiende por qué su presidente hace lo que hace, ensimismados por su vida de consumo  – compro – desecho, las rebajas, los mercados, los productos, el consumo diario, el crédito, las finanzas domésticas, el reality show, la moda. El norteamericano no alza la voz contra la injusticia, es la sociedad del estrés, han llegado a una insania que cooperar es signo de debilidad y de absurdo, lo sano es competir y ganar. Los mismos derechos humanos para la sociedad global es insano, indigno y hasta inhumano, igualar a los desiguales, ¡cómo!  La competencia global impuesta a todas las naciones condujo a desconocer la cooperación, la ayuda, la asistencia, lo justo, lo verdadero.
Mientras la sociedad del estrés lamenta lo perdido, el pasado grandioso que les vendieron, el señor Trump está haciendo lo necesario para apoderarse del control de la economía norteamericana. No para los norteamericanos, no para la sociedad del estrés: se está apoderando de la economía global.

Donald Trump, el showman

Monta su show, se pone su máscara y sale al escenario, tiene que declarar algo, escupe estupideces, hace reclamos vacíos, sus seguidores iletrados aplauden sus acciones calculadas. Hoy vamos a separar a los hijos, bebés deportados, mañana a las esposas, hoy impongo tanto de impuestos a estos productos, hoy declaro la guerra, hoy bombardeo algún país, hoy amenazo a México, etc. Él es el showman, el escenario, el distractor, el hueso o la zanahoria.
El tipo está dispuesto a ordenar lo más bajo, es el Nerón de Occidente, locuaz, libertino, mamón, creído, enfermo, y solitario, es una pieza del gran teatro.

Bebés deportados …

El mundo debe esperar lo peor de este sujeto, hay nubes grises en lo alto y un invierno largo se avecina.

Imagen: https://www.facebook.com/explosionsandia

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *