Violencia: México sigue esperando

Violencia: México sigue esperando… y seguirá esperando.

La barbarie está en nuestro corazón.
La violencia circula por nuestra sangre.
La brutalidad es lo cotidiano y la vitalidad.
El diálogo es con armas, con virus informáticos, con bacterias.
Los discursos fríos y calculados ya no son necesarios.
Los tratados y convenciones son letra muerta.
Nuestro horizonte va más allá del planeta Tierra.
Sudamos guerra y violencia.
La existencia no se explica sin la guerra.
Dice Byun-Chul Han que la violencia anida en nuestras neuronas, en nuestra memoria, en nuestros pensamientos, en nuestra inteligencia.
La violencia es connatural a nuestra civilización del siglo XXI, en todas partes del globo terráqueo hay violencia. Sea un enfrentamiento entre las tropas de los gobiernos y su sociedad civil, sea el enfrentamiento entre dos ejércitos del mundo, o sean los muertos por asesinatos, suicidas, enfermos, hambrunas. La sociedad se ha vuelto insensible a la violencia, ha habido masacres, enfrentamientos, redadas, etc., y somos inmutables a lo sucedido.
No hay justicia para las niñas violadas y asesinadas.
La venganza es cruel y bárbara: decapitados, mutilados, quemados.
Política de territoriedad criminal: Ayotzinapa, Guerrero; Tanhuato, Michoacán; Tlatlaya, Estado de México, y todas las masacres en el territorio nacional.
La verdad no puede ser expuesta: todos lo saben, nadie lo sabe. Asesinatos de periodistas y comunicadores perseguidos por el sistema y por los líderes de cárteles.
¿Qué se ha ganado? ¡Nada!
Los Estados colonizadores, saqueadores, explotadores, esclavizadores: ¿qué ganaron?
Antes era el carbón, después el petróleo y el acero, ahora la información, y mañana la energía.
Estos gobiernos no han aprendido nada, han demostrado carecer de cultura, de humanidad y trascendencia.

Vean la historia de los pobres gobiernos que tuvimos: Llegaron al poder, saquearon, hicieron pingües negocios y se fueron.

¿Qué hicieron?, ¿cómo trazaron la historia? ¿Cómo son recordados?, ¿hicieron un mejor país o lo hundieron más? ¿Enriquecieron a su población?
¿Dónde están? Me imagino que siguen apoyando a la sociedad que los encumbró.
No, no es así. Viven en su autoexclusión, huyeron al extranjero so pretexto de ser invitados a dar clases, ¿de qué? De repente ya son académicos.
Como auténticos ladrones, roban y huyen.
Pregunto a qué presidente recordaremos por haber hecho un México próspero, seguro, limpio, un lugar para crecer y morir con tranquilidad.
Todavía no llega.

1 comentario en “Violencia: México sigue esperando”

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