Contrarreforma educativa de AMLO

Imagen: ExplosiónSandía.
Contrarreforma educativa o vacío educativo
Contrarreforma educativa: la cuarta transformación no llegará con los arreglos cupulares del sector de maestros, ni con los buenos deseos del actual Presidente, ni con prescripciones neoliberales del
extranjero.
A pesar del discurso poítico del Presidente, expresando que habrá
libertad, igualdad, justicia en la educación nacional, la realidad no va a cambiar, ¿por qué? Porque los planes y programas son impuestos y obedecen a una ideología, a una política de masas, “democrática”, \”nacional”, etc. No cambiará nada mientras el Estado siga teniendo el monopolio educativo.
Auténtica contrarreforma educativa: El Presidente y las autoridades
educativas deben permitir que cada padre de familia dé la educación que considere pertinente a sus hijos, en las escuelas y con los
docentes que deseen, con tutores particulares o maestros independientes, hacer que el alumno presente su examen de grado, y punto. Ya verán cómo millones de padres de familia buscarán los
mejores profesores para sus hijos, donde el maestro responda por el
adelanto de sus alumnos y no por el atraso, como acurre hoy en el Sistema Educativo.
El pago a los maestros deberá hacerlo el Estado, el padre de familia eligió la calidad de educación que desea para sus hijos, el Estado evalúa y paga.
¿Qué es lo que pasa hoy? Miles de maestros son auténticos analfabetas funcionales y están frente a grupo tratando de enseñar algo a sus
alumnos. Esto no es privativo del Magisterio, en general, en casi
todas las profesiones existe un déficit cultural y de aprendizaje.
Reforma o contrarreforma educativa: para el caso…
Padres de familia se enfrenta a docentes que les exigen que le enseñen a escribir y leer a sus hijos porque no saben; mandan a los padres al psicólogo porque creen que son los culpables de que su hijo no sepan estudiar; presumen que tal o cual alumno presenta retraso mental, déficit, hiperactividad o algún trastornos que impide que el alumno no
aprenda como debe ser. Es decir, los maestros no quieren enseñar nada,
no quieren depositar tiempo en sus alumnos, se la pasan sentados en
sus sillas detrás de su escritorio y, para colmo, su frase favorita es: los primeros educadores son los padres, nosotros somos apoyo, apoyo de qué, si solo saben fastidiar al alumno y al padre.
Son pocos los auténticos maestros, ante esta crisis educativa, ante la
carencia de docentes preparados el Estado debe permitir que los padres de familia busquen a sus maestros para sus hijos.
Pero esa persona no es maestro, no tiene título, no tiene documentos
etc. No se trata de documentos, se trata de ser competente en este
mundo complejo, los contenidos de los actuales planes y programas son pobres, limitados y solo desarrollan algunas habilidades, unan eso con los pseudomaestros y su aire burocrático. Resultado: México tiene una de las peores educaciones a nivel mundial. El Estado ha fracasado en este rubro, no es culpa del maestro, lo han dejado ahí año tras año y no pasó nada, quincena tras quincena cobró un dinero que en justicia no se merece por mediocre e ignorante; pero qué tal, está sindicalizado, está protegido, que siga igual y que callen a esos
padres escandalosos, así está todo el país, ni modo.
Mientras el Estado no exija al maestro estándares máximos, no mínimos como hasta ahora han venido haciendo, no habrá cambio. El examen al
docente es una salida absurda, exijan los máximos, y si no los da,
queda suspenso de esta profesión, ser maestro es una profesión
fundamental y no de “dar clases en lo que te encuentras un mejor
trabajo”.
Les deseo un feliz año a los auténticos maestros, que sí los hay.

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