Educación para adultos: Propósito uno – Héctor A. Ortega (nuevo en TMP)

Educación para adultos:

Propósito uno

Texto: Héctor A. Ortega

 

We don\’t need no education We don\’t need no thought control -Roger Waters.

En México se le llama Educación para Adultos pero el término, en la praxis, resulta engañoso y casi siempre desconocido para muchas personas que no imaginan que la educación es un derecho que no todos han podido ejercer por diversas circunstancias, casi siempre de índole socioeconómico.

Mi nombre es Héctor A. Ortega y soy educador, específicamente de esos que trabajan en la educación para adultos. Las preguntas con las que suelo ser bombardeado cada vez que me presento son:

¿Educación para adultos, qué es eso? ¿Desde cuándo existe? ¿Están incorporados a la SEP? ¿A poco los adultos van clases? ¿Y sí aprenden?

Y una vez que me tomo el tiempo necesario aunque nunca suficiente para responder, me veo en la obligación de escuchar cosas tales como: ‘Nunca hubiera imaginado que eso existía’, ‘Qué trabajo tan complicado’, o simplemente: ‘Yo no podría hacerlo’. Y es que en realidad las personas no se toman el tiempo para asimilar que la educación para adultos no es algo extraordinario sino que se trata de una más de las modalidades que existen en el Sistema Educativo Nacional (igual a la educación especial o la educación indígena) aunque a nivel nacional está coordinada e impulsada por el Instituto Nacional de Educación para los Adultos (INEA) y cuya finalidad es tomar en cuenta a esos grupos que no han ido de la mano de los cánones dictados por la sociedad, es decir, atiende específicamente a tres grupos: 1) Personas mayores de 15 años que no saben leer y escribir (alfabetización), 2) Jóvenes y adultos, cuya edad mínima es de 15 años, que sabiendo leer y escribir nunca han iniciado, cursado o concluido la educación básica (primaria o secundaria), y 3) Jóvenes menores de 15 años que desean concluir la educación primaria. Lo anterior me parece suficiente preámbulo para llegar a mi objetivo: el mundo escolar está plagado de historias que resultan peculiares y fascinantes y de no ser por alguien obstinado que se atreva a seleccionarlas, escribirlas y publicarlas, se van acumulando en el anecdotario de lo individual, cuyo uso regularmente es utilizado como ejercicio catártico dentro de los Consejos Técnicos Escolares donde se diluyen, o en el mejor de los casos, se reducen a simples descargas que identifican a todo el cuerpo docente transformándolo en un monstruo pasmado que parece perder la dirección. [caption id=\"attachment_1124\" align=\"aligncenter\" width=\"1024\"]\"Educación Educación para adultos: Historias del educador y escritor Héctor A. Ortega para TodoMePasa.[/caption] El caso es que hace unas semanas y tras pensarlo demasiado, volví a abrir una cuenta de Twitter únicamente con el fin de seguir a unos cuantos escritores, promesas de las letras mexicanas y en una de esas, potenciales Premios Nobel de Literatura (¿acaso los borrachines que compartían los tragos con Bob Dylan sabían frente a quién se encontraban?). Una de las primeras personas a quien seguí fue precisamente a Jéssica de la Portilla Montaño, amistad virtual que data del año 2010 y cuyas letras en ocasiones han sido mi combustible para hacer lo que me corresponde a la hora de escribir. Pues bien, después de breves salutaciones y de ponernos al corriente de los últimos años (en 140 caracteres, claro) recibí una propuesta interesante para retomar el bolígrafo y salir de mi retiro obligado. Y aquí estoy, cumpliendo el primer propósito de este ciclo: escribir porque sí. No sé si la propuesta de Jéssica se refería a esto, pero particularmente la idea de atrapar las historias que ocurren dentro de los espacios escolares llevaba un tiempo rondándome la cabeza. Historias que, estoy en la obligación de mencionar, han surgido casi todas en el ámbito de la educación para los adultos, modalidad que, por cierto, se me olvidó aclarar, no está plagada por adultos pero ese precisamente será un buen motivo para redactar algunos textos más, así que esto último lo dejaré anotado por algún lado. Creo que cumpliré con mi trabajo de cazador de historias y le cederé a ella la posibilidad de seleccionarlas y publicarlas en este espacio esperando que resulten atractivas para alguien. Tampoco prometo escribir siempre historias que giren en torno al espacio escolar ya que suelo ser indisciplinado y muchas veces termino cambiando el rumbo hacia lugares que me resultan atractivos a pesar de su sordidez. Pero eso sólo el tiempo lo irá marcando. Por ahora, sin más, aquí dejo la primera historia.
Héctor A. Ortega. Mexico, 1977.
Cuando fue niño no le gustaba leer y prefería ser vago trotacalles. La secundaria logró reencauzarle el camino y ahí comenzó su vocación por leer relatos y crónicas. La preparatoria lo convirtió en un cazador de historias mismas que se acumularon en las libretas que no usó en la escuela. Bajo una identidad secreta estudió Pedagogía en la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus mejores lecciones las aprendió ejerciendo la profesión de educador. Sus historias han aparecido en diversas antologías como Palabras Malditas (Editorial Efímera), En el borde. Líneas y versos para emprender el vuelo. VIII y IX (Start Pro Editorial) y Rostros en la oscuridad. IV y XI (Ediciones Buuk). En TodoMePasa.com presentará historias que ocurren en la escuela y una que otra sorpresa. ************** Si te interesa el sistema del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y vives en la Ciudad de México o en el Estado de México, ponte en contacto con el autor Héctor A. Ortega al correo: profesorhector_ao@hotmail.com]]>

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