Opinión

Yalitza Aparicio: Soy prieta, y qué

Prieta como Yalitza Aparicio.

Yalitza Aparicio: soy prieta, y qué

Soy mexicana, y soy prieta. Prietísima. En la primaria, una tipa más prieta que yo intentaba ofenderme llamándome \’prieta\’.
Soy prieta, y con mucho orgullo. Mi vacación ideal es ir a la playa y regresar bronceadita, bien chapeada y sin el color amarillo de sedentarismo bajo techo. Ya no utilizo aceite cuando me toca asolearme, por si acaso no son tan graciosos los nuevos lunares que he adquirido desde que vivo en León. Pero, si la capa de ozono no diera preocupación, haría deporte a la intemperie con una gruesa capa de bronceador para que las críticas se me resbalen.
Una amiga de la adolescencia era menos prieta que yo e incluso así decía que no le gustaba agarrar color porque, imagino, estorbaria a sus futuras pretensiones sociales y clasistas. Ridícula me vería si a estas alturas comprara cremas cancerígenas que prometen aclarar la piel. ?Como para qué? Más bien, justo en estos días recordaba esas cremas de autobronceado que nunca probé. ?Se podrán usar en el rostro para quitarme el tono vampiresco? No estaría mal ahora que Acapulco me queda tan lejos… También me estaba acordando de las zanahorias para agarrar el tonito del que habla la biografía del gurú Steve Jobs.
Es un cliché decir que Yalitza Aparicio ha hecho aflorar lo peorcito de la racista y elitista sociedad mexicana. Pero así es. Su nominación al premio Oscar como mejor actriz ha generado comentarios malintencionados o simplemente poco afortunados de personalidades de antaño.
Me causó gracia que Yuri dijera que Yalitza Aparicio es muy poco agraciada físicamente, y días después del escandalito pasaron en tele la joya cinematográfica \”Soy Libre\”: si bien nuestra Madonna mexicana no llegó a Hollywood, sí se disfrazó de mulata para pasear por Miami con el galanazo ochentero.
Menos gracia causó Laura Zapata con su presunta broma de \”la suerte de la fea\”, pero bien que chilló la Malvina malvada cuando Eduardo Videgaray se la aplicó en el programa Qué Importa. ?Por qué anda de llevadita si no se aguanta cuando se la aplican Mariana Toussaint y Adrián Marcelo, más los que le sigan?
De Sabrina Sabrok y sus propuestas laborales indecorosas ya ni hablamos, al fin la argentina es un doble cero a la izquierda… excepto porque habló del contraste entre su blanca y pura piel comparada con la prieta Yalitza.
Creímos que la nota final la daría el Sergio Goyri llamando de \”pinche India\” a Yalitza, quien es una orgullosa indígena oaxaqueña. Me pregunto si al Indio Fernández algún tarado le decía \”pinche indio\”, y si acaso al señor le molestaba la estulticia ajena.
De las supuestas comploteadoras anti Ariel ya no se dijo gran cosa: la ojiazul Karla Souza, la ojiverde Ana Claudia Talancón, y la Blancanieves Martha Higareda. No fueron trending topic como Sergio Goyri. ?Será que están muy choteadas y/o que a nadie le importan?
Ahora se suma la revista Hola con su retoque digno de portada: Yalitza luce más delgada, menos prieta y sin facciones indígenas…
Solo le falta quitarse nariz y ponerse implantes en mejillas y senos para ser tan genérica como las tres comploteadoras o como las cinco Kardashian. Esperemos que nunca lo haga.
\"Prieta

Ángeles y arcángeles: La locura de la experiencia mística

Ángeles y arcángeles:

La locura de la experiencia mística.

  Todavía trabajaba en \”el periódico más grande de la zona El Bajío\” cuando mi mejor amiga de Ciudad de México me habló por teléfono para decirme que había ido con una médium de ángeles. Sí, lo juro: yo puse exactamente la misma cara de what. Solo pensé: ¿De qué hablas?, ¿y ahora qué te fumaste que no invitas? A pesar de que tengo más de ocho años leyendo la baraja del Tarot para adivinación y terapia, me quedé por un par de horas con mi carota de queeé. Que mi amiga fue con una persona que te da mensajes de tus ángeles, que le dijo cosas muy íntimas y por supuesto de lo más certeras, como por ejemplo que no siguiera vistiendo de negro o que ya no se bañara con agua tan caliente, y otras cuantas cuestiones que por supuesto ya no me contó. Colgué el teléfono y seguí en mi asunto, aguantando al que fuera mi último jefe, un viejito de esos que te hacía sentir una idiota sin necesidad de insultarte y que siempre contaba la mismas anécdotas. Continué con mi vida sin mayor problema y me olvidé del asunto. Luego me tocó recorte de esa oficina. Me puse a llorar y no podía dejar de hacerlo, más que nada porque era precisamente lo que yo quería. Pocas veces me ha sucedido el no contener las lágrimas ante tanta felicidad, y es literal que no podía tranquilizarme. Aguanté ahí casi tres años editando un periódico, aprendí mucho pero hubo días, que de hecho fueron casi todos, en que salí chillando y con el juramento de que ahora sí ahora sí iba a renunciar; y al día siguiente como si nada y dispuesta a soportar jetas hasta que me liquidaran.

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Mis lágrimas de cocodrilo se evaporaron solitas en cuanto vi la cantidad plasmada en un par de cheques, uno por mi liquidación y otro por el fondo de ahorro que nos tenían que dar en febrero, un mes después de mi feliz adiós. A mi esposo también se le olvidó la congoja cuando le dije que de pronto tenía setenta y tantos mil pesos para disfrutar de vacaciones pagadas durante mínimo unos ocho meses… Pero, por supuesto, no soy lo que se dice una estudiante graduada en economía doméstica. En menos de tres meses nos comimos, literalmente nos comimos en cantidad de restaurantes y saliditas, esos setenta y tantos mil pesos, sin haber hecho ni un solo viaje fuera de León Guanajuato, sin haberme comprado la laptop por la que tanto he sufrido, y sin siquiera haberme hecho de un par de estúpidos tenis. WTF! El recorte de personal fue casi a finales de enero de 2017. Cuando me di cuenta ya estábamos en septiembre y yo sin un peso, sin chamba, sin haber escrito ni medio versito, feliz con mi hija todo el santo día pero sin mayores actividades que limpiar la casa (según) y ver series repetidas. Ya había pensado en regresar a la universidad, misma que dejé primero por un berrinche cuando intentaron acusarme de deshonestidad académica, y luego porque entre el trabajo de tiempo completo y la maternidad y shalalá. Justo en esos días estaba pensando en solicitar mi certificado de preparatoria a la promotora, cuando de la nada y tantos años después me llegó un correo notificándome que quedaban algunos días para inscribir materia. ¿Casualidad? Me inscribí. Los cuatrimestres de cuatro materias ahora eran módulos de un mes para llevar una sola clase. ¡Perfecto! Por fin había ocupado mi cabeza con algo productivo. Escribir hace tiempo que no se me da como antes, lo cual agradezco, de hecho, porque cuando empiezo con narrativa me da un insomnio que se convierte en amenaza de psicosis. Estoy más tranquila entre menos tecleo. En esos meses aprendí a cocinar. Sí, a mis treinta y muchos años por fin aprendí algo a lo que toda la vida me negué, a pesar de que mis tres primos hermanos son chefs titulados y todo. Un día cualquiera creo que de noviembre, y ni sé por qué fue, pero de la nada se me ocurrió hacer una fanpage de Facebook: Tarot Adivinatorio y Terapéutico. [caption id=\"attachment_2693\" align=\"aligncenter\" width=\"640\"]\"Ángeles Ángeles y arcángeles: La locura de la experiencia mística[/caption]

¿Novena de ángeles y arcángeles?

Y no sé si fue antes o después que encontré una novena del \”trabajo de mis sueños\” al arcángel Chamuel, a quien jamás había escuchado mencionar. Y de hecho lo encontré en la misma página donde hace ya trece años descubrí la existencia de una Escuela de Escritores en Coyoacán, cuando no buscaba ninguna escuela de escritores sino información sobre el psicotrópico ilegal más popular. Y lo demás te lo cuento la siguiente vez que me leas por acá… https://facebook.com/eltarotmx Instagram @eltarotmx]]>

Elba Esther Gordillo, santa patrona de los analfabetos ricos

Elba Esther Gordillo, santa patrona de los analfabetos ricos Y que exoneran a la Elba Esther Gordillo. Ya casi sueltan a nuestra leona dormida, a la inocente fierecilla domada que pasó un buen ratito encerrada entre cómplices y delincuentes que por una lana la atienden en su departamento de lujo. Nuestra maestra favorita, la muñequita Chanel, maniquí y modelo de los nuevos ricos, santa patrona de los analfabetas de Latinoamérica, la que en cada hilarante vídeo muestran los vicios de lectura y lenguaje que arrastran las víctimas del sistema educativo en México. En mi casa le tenemos especial cariño, pues gracias a su legado no nos falta leche con bolillo. A veces no nos damos abasto con tantos alumnos de clases de regularización en León Guanajuato cada que finaliza el año escolar o el semestre. Cada que llega un chavito de prepa o de secu que no se sabe a cuánto es igual dos por dos. Ahí es cuando Héctor y yo recordamos a a la grandiosa Elba Esther Gordillo y secuaces, máxima exponente del materialismo sindicalizado, esa que se pasea por todas partes con ropa bonita y cirugías faciales que la emparentan con Juan Gabriel, que en paz descanse. Pronto estarás de regreso, amada Elba Esther Gordillo, cereza del pastel de la corrupción en México, crema y nata de las cochinadas y del batidillo político interno, causante de que las escuelas oficiales no tengan primer año de kínder, y de que los jardines de niños se dediquen exclusivamente a enseñar juegos y demás malabares. Mientras, tus aprendices educadoras tienen la vocación de exigir a las madres de familia que enseñen números y vocales a los chamaquitos que el día de mañana limpiarán parabrisas en una esquina cualquiera.

Bendita seas, Elba Esther Gordillo, gracias a ti la educación es un negocio donde quien menos importa es el dizque alumno.

Los ábacos se venden como pan caliente pero nadie sabe para qué son, las calculadoras permiten que en la tiendita de la esquina hagan cuentas sin usar los dedos ni la imaginación. Las monografías de héroes de la Patria se intercambian como estampitas de anime japonés, con historias igual de ficticias y tan infladas como tus pómulos y tu cuenta bancaria. Mientras tanto el vulgo se pregunta por qué el país no avanza hacia adelante, cómo mover a México a donde sí nos convenga, por qué hay que vivir de las transas y por qué hay que dar mordida para absolutamente todo, incluyendo el terminar la primaria. Gracias, Elba Esther Gordillo, por no reprobar a los burros, por dejarlos llegar a sus respectivas curules. Agradecemos nuestra presumible ignorancia mientras te das la gran vida, cortesía de quienes te pagan su cuota magisterial sin detenerse a leer de cuánto es el descuento en su nómina. No tardes mucho, Elba Esther Gordillo, que ya me hartó el homóplato con h de los libros de texto de la SEP. Amén.]]>

Pesadillas colectivas para niños miedosos

Pesadillas colectivas para asustar a los niños miedosos

PESADILLAS COLECTIVAS…

 

Con los sueños colectivos no basta.

 

La Niña TodoMePasa dice:

Rastreé los orígenes de mi aversión a los géneros literarios variantes del Terror y, no: Los asquerosos Garbage Pail Kids no terminaron de comerme por más que me hicieron despertar gritando durante ene noches de mi dizque infancia. Los Garbage Pails Kids vinieron a mis pesadillas mucho después.

Y tuve pesadillas mucho peores, por cierto. La primera ocasión que dije “no, gracias” fue en casa de unas amiguitas. Clásico que a los cinco años de edad tus primeros amigos son hijos de los ex amigos de tus papás. Recuerdo que nos llevaron a alquilar una película (formato Beta… ufff, ¡no hagan cuentas! ¿Ya existía VideoCentro?). Yo quise de vampiros. Quién sabe cómo se llamaba: nomás recuerdo que el monocromático filme mostraba una mano negra. ¿Igual era una mano santa? La mano salía de una tumba para arrastrar a la pálida actriz.

Si hoy, mil-ochomil años después, viera una escena así de ridícula…

¡Yo creo que me ahogaría! Me ahogaría, pero de la risa.

Mi esposo el educador infantil dice que no hay que dejar que los niños tengan contacto con ningún tipo de terror… No vayan a terminar como yo: Escribiendo sobre mis pesadillas para provocarle dolor de cabeza a terceras personas. La segunda vez que me traumé debió ser con Carlos, tío de mis vecinitos de entonces. Fuimos al Cine Tepeyac a “ver” El Despertar del Diablo. ¿Cómo olvidar ese título?
Y digo “ver” entre comillas porque lo único que vi fue la mugre del piso: El tiempo que duró la película lo pasé bajo mi asiento. Yo no, no, NOOO quería ni quiero saber nada sobre sangre y tripas y ojos que salen volando. A duras penas puedo ver Doctor House, Bones, Castle y series de televisión por el estilo.
Pero la curiosidad era fuerte: De niña me era imposible dejar de ver las portadas de películas piratas. Una rana con una mano humana saliéndole del hocico… Una mujer colgada por la vulva y los pezones de ganchos de carnicero… Ya me imagino a qué clase de “ser humano” le puede excitar el sexo mezclado con gore.
No sé si todo eso fue antes o después de uno de mis regalos de cumpleaños: En Siempre en Domingo o en XE-TÚ o en Estrellas de los Ochenta, en alguno de esos aburridos programas de los años ochenta estaban promocionando El Show de Terror de Rocky.

Y yo, pobre escuincla babosa sin criterio alguno, le rogué y le supliqué a mi mami que me llevara al teatro.

Mi mamá no sé cómo se las arreglaba ella sola: Mi indolente progenitor jamás dio ni cinco centavos para que yo viviera… (Aquí un paréntesis: UN APLAUSO a los pendejos, seguramente hombres, que acaban de establecer que no dar pensión alimenticia ya no es delito grave. Ya se puede llevar el proceso en libertad. Jo jojo, pero qué emoción. ¿Acaso es su forma de combatir la obesidad infantil?
Por favor: no mamen. De cualquier manera, la mayoría de madres solas que conozco no andan pidiendo chichi mensual del pinche irresponsable. Les da muuucha hueva demandar a un pobre loser que no ama ni a su propio hijo. Las mamás pueden solas, ellas lo logran sin tener que andar persiguiendo a nadie. Dios bendiga a las mujeres jefas de familia por tener pantalones.)
Como iba diciendo: mi mamá me llevó con mi abuela a ver El Show de Terror de Rocky. Seguramente no entendí ni eme de nada, y ni siquiera la recuerdo. Pero cuenta la leyenda que mi mamá tuvo que rogar y suplicar en el teatro para que me dejaran entrar a ver esa obra para adultos…
Ya de grande vi la película y no le encontré ni el terror ni lo de adultos ni nada, jaja. Imagino que la pasé bien: Lo único que me traumó fueron las escenas en blanco y negro que proyectaron en una pantallita, no sé si durante el intermedio o previo a que subieran el telón.
Continuará.

Los años ochenta nunca pasarán de moda – Lo retro es chido

Los años ochenta… Quien los vivió, lo sabe.   La Niña TodoMePasa dice: Les platicaba sobre algunos sueños y pesadillas colectivos. Ni para qué mencionar los sueños que le compré a Walt Disney. Es verdad que las pocas veces que me sentí “parte del grupo” fue cantando con las bullers. Bullers: dícese de quienes hacen bullying… Seamos sinceros: quienes nos quejamos de haber sufrido bullying, también anduvimos moliendo a dos o tres niñas menores que nosotros. En los años ochenta cantábamos lo que estaba “en onda” en la radio. Hablaba con ellas sobre el capítulo más reciente de Carrusel de niños. Cómo olvidar las temibles “calcomanías con droga”… ¿afuera de qué escuela dicen que las encuentro??? Diiigo: nomás para comprobar que no son cuentos chinos para que los infantes se caguen de miedo y crezcan decididos a verificar por sí mismos qué tan malas son esas malditas cosas del demonio. Me cae que las “calcomanías y los chicles con droga” merecen un post completo. También recitábamos juntas el nombre completo de la Chimoltrufia: María Expropiación Petronila Lascuráin y Torquemada de Botija. Qué quieren: crecí viendo Chespirito. Y crecí viendo Cachún Cachún Ra Ra. También la dulce niña Candy Candy. Y crecí viendo toda, toda la barra de programas y telenovelas de la televisión abierta de los años ochenta y también de los noventa. Incluso hoy día es lo más “interesante” que uno encuentra para dormir a gusto. ¿A poco ustedes no cantaron los antiguos comerciales que el joven Luis Miguel hacía para Coca-Cola y Sabritas? La mera verdad es que el nombrecito completo de “la Chimo” lo busqué en Wikipedia, jeje. Alguna vez tuve buena memoria, pero eso era en mi época de escuela primaria… Ahora que tengo uno que otro alumno de lectoescritura y regularización, me pregunto el doble de veces:

¿Por qué los niños aprenden cancioncitas y comerciales, mas no las tablas de multiplicar?

Yo estoy casi en las mismas: Hace apenas unos años aprendí a sacar raíces cuadradas sin usar la calculadora. De hecho me sé de memoria las raíces del dos al diez porque no entendía el método: ¿Cómo, si estaba ocupadísima tratando de sacar las mugrosas cien vidas del mundo 3-1 del primer Mario Bros? ¡Y nunca pude hacer más de cinco seguidas! Nunca logré acabar ese horroroso juego, me quedaba atorada en el megaagujero espantoso del nivel 8-1. [caption id=\"attachment_1976\" align=\"aligncenter\" width=\"970\"]\"Los Los años ochenta y el Nintendo Mini[/caption] Yo siempre procrastinando, desde niña fue mi actividad favorita… Por eso ya no me extraña que una profesora kool-aid (y eso que no fue la más hulera de todas las que tuve en el Colegio Las Rosas) me haya mandado castigada a otro salón nomás porque no tomé dictado. ¿Cómo creen que yo iba a trabajar en clase, si estaba ocupadísima soñando despierta con dinosaurios? Igual y la memoria me engaña: ¿Qué tal si el dictado era sobre dinosaurios, y yo estaba soñando despierta con equis, ye, zeta, lo que fuera excepto el tema de aquella clase?]]>

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