Siete mil trescientos días
Siete mil trescientos días… Sigo pensando en ti, mas no como antes. Es más sencillo ahora: de vez en cuando intercambio palabras contigo, y eso basta para no preguntarme qué estás haciendo y con quién. Tu lejanía me causaba ansiedad, pero tenerte cerca de forma intermitente me regala cierta indiferencia. Puedo pasar semanas sin saber …

