La lactancia materna sigue siendo uno de esos temas donde todo el mundo opina (aunque no sean padres, y aunque no sean mujeres): si das pecho, si no das pecho, si lo das “demasiado tiempo”, si ya deberías destetar, si la leche “ya no sirve”, si el bebé “ya está grande”, bla bla bla. Este texto lo escribí cuando mi hija todavía era pequeña, y lo publico ahora porque muchas de esas discusiones siguen vivas.
La Organización Mundial de la Salud recomienda lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y continuar con lactancia junto con alimentos complementarios hasta los dos años o más. Es decir: no, la recomendación no termina mágicamente al año.
La lactancia y la lata de… justificarla
Por: Jéssica de la Portilla Montaño.
Nota de 2026: este texto fue escrito hace más de diez años. Dejé casi intacta la voz original porque pertenece a ese momento de mi vida, cuando todavía estaba criando a una bebé y defendiendo mi derecho a amamantarla sin tener que rendirle cuentas a media humanidad.
Hace una semana vinieron a la oficina enfermeras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para hacernos un chequeo anual: peso y glucosa en la sangre (colesterol no, porque “se les olvidaron las tiritas” de control), y detección de cáncer cérvicouterino y de mama. Le comenté a la enfermera que me atendió que yo aún no puedo hacerme el último examen pues sigo amamantando a mi bebé que ya tiene un año con cinco meses de edad. Y, como era de esperarse, la señorita salió con algo tan parecido a la insufrible cantaleta con que me han perseguido amigos, enemigos, parientes, vecinos, desconocidos, enfermeras y médicos casi desde que salí del quirófano donde me abrieron en dos:
“Su bebé ya está grande. La leche materna no le sirve más. No le nutre. Nos llegan muchos niños bajos de peso porque las mamás les siguen dando pecho”.
Lo increíble no fue eso, sino lo que la enfermera contestó cuando argumenté que la Organización Mundial de la Salud recomienda seguir amamantando a un bebé hasta al menos los dos años de edad:
“Ah, sí. Eso decía la OMS. Pero acaban de cambiar las directrices. Ahora es hasta el año, año y medio”.
¿…Es en serio? Sí: ¡es en serio que dijo eso! Mintió vilmente con algún propósito que desconozco yo. ¿Por qué una profesional de la salud haría eso?, ¿qué gana?
Pero no por nada me dicen WikiJessy o JessyPedia: en cuanto me senté frente a la computadora googleé “OMS y lactancia materna”:
“A partir de los 6 meses de edad, los niños deben comenzar a comer alimentos complementarios seguros y adecuados mientras continúan amamantando hasta por 2 años o más.”
…¡“hasta los 2 años o más”!!!
Lo primero que hice fue copiar el link y el texto anterior y enviárselos a mi esposo, Héctor Juárez Lorencilla, por Skype, como para que no me vuelva a decir que nuestra niña ya está grande, que voy a retrasar su aprendizaje y competencias (él es profesor normalista, pero no de esos que golpean policías y bloquean carreteras) y no sé qué más.
También debí enviárselos a mi señora madre, quien se burla ante la posibilidad de ver a su nieta con el vestido de fiesta de XV años –o de novia– y todavía “pidiendo chichi”, como decimos aquí. De paso también tendría que habérselos enviado a: esa enfermera de la semana pasada; a otro médico del IMSS que dijo que pecho hasta los seis meses de edad y no más porque “después la leche materna ya es pura agua”; a mi abuela que se ríe cuando ve que mi hija literalmente corre cuando me levanto la blusa (mi niña de plano no duda en levantarme ella misma la prenda, esté quien esté presente, para exigir su parte del nutritivo botín); a la mamá de la tía Mariné, al primo de un amigo, a Fulana, Mengana y Zutana… ¡Tendría que habérselos enviado a media humanidad, pues!
Hace poco regresó a la oficina una amiga que dio a luz hace dos meses. Inevitablemente le pregunté cómo le iba con el latoso asunto de la lactancia, porque en verdad es una lata tanto el darla como el defenderla, y contestó que le molesta cómo el mundo entero juzga lo que uno hace o deja de hacer con su bebé. Si no le das leche: malo. ¡Y si le sigues dando, también! Todos tienen algo que opinar, empezando por hombres como los legisladores mexicanos (muchos de ellos ni hijos tienen) que pretenden que no se venda leche de fórmula si no es con receta médica, dizque “para promover la lactancia materna”… cuando en realidad sólo beneficiarían a los doctores que nos darán dicha receta tras cobrarnos la consulta.
¿Pues qué se creen estos congresistas?, ¿que es muy fácil seguir amamantando a tu hijo –si es que acaso logras deshacerte de la interferencia de terceros que le dan leche artificial a tu bebé sin preguntarte siquiera, como me sucedió con una enfermera nocturna de la clínica donde di a luz– luego de sólo mes y medio de incapacidad laboral tras el parto? ¿Creen que una podrá dar lactancia materna exclusiva cuando la Ley Federal del Trabajo en México establecía a duras penas una “hora de lactancia” al día durante seis meses tras el nacimiento? ¿Pensarán que una logra extraerse los miles de millones de litros?
¿Qué es la lactancia materna?
La lactancia materna es la alimentación del bebé con leche producida por la madre. Puede ser exclusiva durante los primeros meses o combinarse después con alimentos complementarios, según la edad del bebé y las necesidades de cada familia.
Lactancia materna después del año
La lactancia después del año suele recibir muchas críticas, aunque no es una rareza ni una extravagancia. La leche materna no se convierte en “agua” después de los doce meses: puede seguir aportando alimento, contacto, consuelo y defensas.
Preguntas frecuentes sobre lactancia materna
¿Hasta qué edad recomienda la OMS la lactancia materna?
La OMS recomienda lactancia materna exclusiva durante seis meses y continuarla junto con alimentación complementaria hasta los dos años o más.
¿Qué es la lactancia prolongada?
Se suele llamar lactancia prolongada a la lactancia que continúa más allá del primer año de vida.
¿La leche materna deja de alimentar después del año?
No. Después del año, la alimentación complementaria es cada vez más importante, pero la leche materna no deja de tener valor nutricional y emocional.
¿Es obligatorio amamantar?
No. La lactancia materna debe promoverse con información y apoyo, no con culpa, presión ni juicio hacia las madres que no pueden o no quieren amamantar.
Conclusión
La lactancia materna no debería ser una batalla pública ni una confesión que haya que justificar. Cada maternidad ocurre en un cuerpo, una casa, un trabajo, una economía y una historia distinta. Y quizá por eso sigue siendo tan urgente hablar de lactancia sin romantizarla, sin imponerla y sin convertir a las madres en campo abierto para la opinión ajena.

