Quiero recordar a esa generación que llamaron Millenialls. Ellos corrieron de un lado a otro levantando escombros. Te amo México. ¡Gracias!

Te amo México: El temblor derrumbó tus muros, pero no tu esperanza – Gisela

Te amo México: El temblor derrumbó tus muros, pero no tu esperanza

 

Texto: Gisela Andrade Maya

Logotipo de MamiTatuada, autora invitada de TodoMePasa.com.

Poco a poco las maniobras de rescate van finalizando. Algunas con resultados satisfactorios. Otras recuperan cuerpos para darles la sepultura que merecen.

Desde el sismo en México el 19 de septiembre he estado en shock. No hemos podido suspender labores de ninguna índole. Estamos cansados, desvelados, preocupados… Pero unidos.

No hay manera de olvidar. No podemos olvidar lo que pasó, lo que seguirá pasando a partir de este sismo y de los que vienen.

Pude ver en todos el México que tanto amo, ese que no me canso de defender, del que me siento tan orgullosa. Vi a su gente levantando escombros, trayendo esperanza, regalando amor, fuerza. ¡Qué chingón es ser mexicano!

preparando café y pan para dar fuerza a quienes ya morían de cansancio. Te amo México.
preparando café y pan para dar fuerza a quienes ya morían de cansancio. Te amo México.

Una de mis imágenes favoritas de lo que se vivía en los estados afectados, fue donde preparaban comida para los rescatistas.

Señoras que madrugaron, o incluso ni durmieron, preparando café y pan para dar fuerza a quienes ya morían de cansancio.

El señor que puso su puesto de tacos al pastor para regalar a los brigadistas definitivamente se robó mi corazón.

El señor que puso su puesto de tacos al pastor para regalar a los brigadistas definitivamente se robó mi corazón. Te amo México.
El señor que puso su puesto de tacos al pastor para regalar a los brigadistas definitivamente se robó mi corazón. Te amo México.

No se queda atrás el hombre de bajos recursos con una olla de tamales que repartió sin cobrar un peso…

Todos ellos son la prueba más grande de amor y solidaridad. Te amo México. ¡Gracias por llenarnos el corazón y la barriga!

Siempre se ha presumido que aquí en México compartir los alimentos es todo un ritual. Es un momento íntimo para compartir en familia, con tus seres más amados. La merienda es sinónimo de tomarte un cafecito con tu esposo o tu mamá. Y platicar de cómo te fue en el día o debatir sobre un tema de interés. Al menos para mí es un momento muy especial.

Y ver esto reflejado en gente que, sin pensarlo dos veces, te brindó algo para que no tuvieras la panza vacía… Es digno de admirarse y resaltar. Te amo México.

Vi muchísimas cosas padres durante un día de tragedia nacional. Día que, sin duda, quedará marcado en la historia y en la memoria de quienes lo vivimos o presenciamos.

 

Pero no quiero enfocarme en lo triste. Quiero que mi recuerdo del temblor sea la solidaridad.
Pero no quiero enfocarme en lo triste. Quiero que mi recuerdo del temblor sea la solidaridad.

Recordar los rostros que, aunque cansados, brindaban una sonrisa de apoyo a sus connacionales. Quiero recordar a las maestras que evacuaron a sus pequeños y cantaban alegres, para que los nenes no lloraran, aun cuando ellas morían de miedo por dentro. Te amo México. ¡Gracias!

Quiero recordar a esa generación que llamaron Millenialls. A los que catalogaron como ajenos al dolor y a la realidad… Ellos corrieron de un lado a otro levantando escombros, usando las redes sociales para ayudar. No sólo para compartir memes. Te amo México. ¡Gracias!

A los topos, brigadistas y voluntarios que arriesgaron su vida. Sacaron de los escombros a nuestras familias con el mismo esfuerzo que si hubiera sido alguien de la suya.

A los animalistas que dieron refugio a los perritos, gatos, loros y hasta tortugas que lograron salir con bien, a la espera de reunirse con sus humanos. ¡Gracias!

A las feministas, activistas, miembros de la comunidad LGBT. A cualquier representante de cualquier movimiento existente, que ayudó sin que importaran los ideales ajenos. ¡Gracias!

A los estados vecinos que improvisaron centros de acopio para llevar despensa, agua, medicinas y hasta una cobija a los afectados que se quedaron sin nada. ¡Gracias!

Gracias México, gracias mexicanos, por demostrar que si existe el México unido. Porque somos capaces de dar la mano a quien lo necesita. No volvemos la mirada ante una tragedia. Gracias México. No cabe duda: Un soldado en cada hijo te dio.

Estos son los mexicanos que necesitamos.

Pero no todo es miel sobre hojuelas.

También hubo mucha escoria aprovechándose del dolor ajeno… A esos, definitivamente, no los necesitamos.

No necesitamos que hagan memes burlándose del dolor que ellos no vivieron.

No necesitamos a quienes asaltaron a transeúntes cuando no hubo luz. Ni el maldito cerdo que abusó de una niña mientras todos estaban distraídos.

No necesitamos a la basura de políticos que querían protagonismo. Aprovechan cualquier momento para mostrarnos su fea carota de larva sucia. Y se vieron “obligados” a donar NUESTRO dinero porque no les quedó de otra. Pero no olviden que de ellos no salió.

Tampoco necesitamos a quienes se querían robar las despensas o limitaban el apoyo.

Desafortunadamente no podemos hablar de lo bueno sin mencionar lo malo. Pero no nos equivoquemos: El gobierno no son esos políticos rateros y oportunistas. Ni es el Presidente, quien fue a cargar cajas vacías para hacer como que ayudaba. Ni es la alcahueta de su esposa, quien puso a flote sus dotes de actriz barata. (Bueno, ni tan barata: ella sí tiene una casa blanca… que no se derrumbó.) Ellos no son todo el gobierno.

También hay que reconocer la labor de médicos que pertenecen al IMSS, al ISSSTE, a hospitales privados. Atendieron gente sin pensar si ganarían un peso por ello.

Las brigadas y los binomios también fueron capacitados por instituciones gubernamentales.
Las brigadas y los binomios también fueron capacitados por instituciones gubernamentales.

Las brigadas y los binomios también fueron capacitados por instituciones gubernamentales. Los policías que ayudaron a desahogar el tráfico también merecen mención. Todos ellos, trabajadores de Gobierno o no, ayudaron y siguen ayudando a levantar a México. No merecen ser comparados con los rateros de siempre.

Sólo te pido, México, que no olvides.

Sólo te pido, México, que no olvides. Que recuerdes a quien te tendió la mano. Aprendamos de esto para convertirnos en un país aún más chingón del que ya somos.
Sólo te pido, México, que no olvides. Que recuerdes a quien te tendió la mano. Aprendamos de esto para convertirnos en un país aún más chingón del que ya somos.

Que recuerdes a quien te tendió la mano. Aprendamos de esto para convertirnos en un país aún más chingón del que ya somos. Esta nación capaz de cantar Cielito lindo mientras va al rescate de otros. Ese que les dice a quienes quieren ser voluntarios que ya son suficientes. Ese que es capaz de llenar cientos de tráileres y camiones con toneladas de productos para donar.

Ese es el México que amo. ¡Gracias México!

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