#SiMeMatan como a Mara Castilla será porque soy mujer. Porque tengo vagina, nalgas, pechos y boca. Porque a ti, hombre mexicano, te educaron para verme como un objeto sexual. Para verme como un repositorio donde descargar tus ganas.

Mara Castilla: Descubren su cuerpo el día que celebrábamos la Libertad. #SiMeMatan

Descubren el cuerpo de Mara Castilla el día que celebrábamos la Libertad. #SiMeMatan

"Hoy

Texto: Gisela Andrade Maya

y Jéssica de la Portilla Montaño.


Gisela Andrade Maya.

 

En la misma semana que Sergio Zurita hace comentarios en contra de la libertad de las mujeres, se encuentra muerta a Mara Castilla.

Diariamente me llegan casos de desapariciones de niños y jóvenes. En ocasiones bastan pocas horas para que algunos aparezcan sanos y salvos. Como dice un popular dicho: “No andaban muertos, andaban de parranda”.

Desafortunadamente, no todos corren con la misma suerte. Y cuando hay actualizaciones de las notas, encontramos noticias fatales que dejan un vacío en el estómago y en el corazón.

Debo confesar que a veces me engancho con noticias. Así me pasó con el caso de Mara Castilla, la joven estudiante de diecinueve años cuyo único error fue confiar que podría divertirse…

El día que llegó su nota, debo admitir que muy en el fondo esperaba un final feliz. Incluso podría decirse que tuve un poco de esperanza cuando alguien llamó para decir que estaba bien.

Comencé a pensar en lo bueno que sería que las autoridades por fin hicieran su trabajo y pudieran localizarla y rescatarla con vida. Así como en las películas… Pero esto no era una película, ni las autoridades son competentes.

El viernes 15 de septiembre era mi día de descanso y, por ende, jamás checo las noticias ni el Facebook. Pero andaba organizando la cena de ese día con Jéssica. Nos reunimos como cada quince días para charlar, que Alicia y Aranza jueguen, y distraernos del mundo un rato.

No puedo describir el nudo que sentí cuando, al tomar mi celular, vi una notificación en el grupo de WhatsApp del trabajo. Mi jefe mandó un mensaje corto pero contundente: “Encontraron el cuerpo de Mara, acaba de confirmar la Fiscalía”.

Una semana completa dando seguimiento a la noticia, para que terminara como muchas otras: En feminicidio.

Un hueco en el estómago y los ojos rojos por contener el llanto. Ese era el resultado de lo que acababa de leer… ¿Cómo estará su familia? ¡Qué horror recibir esa noticia!

En fin, no podía apachurrarme, tenía que preparar todo para “celebrar”. Pero, ¿celebrar qué? Que en México, las mujeres somos más propensas que en otros países (excepciones: la India y Brasil) a que nos maten y que nos violen.

¿Celebrar que no estamos seguras a veces ni en nuestra propia casa? Aquí recordé el caso de Ena, también de 19 años, quien al darse cuenta de que su vecino brincó la barda, pidió ayuda por WhatsApp. Pero cuando llegaron a su domicilio, sólo encontraron a su bebé de un año, vivo, al lado del cadáver de su madre… Ena fue agredida por ser mujer y por estar sola. El bebé permaneció toda la noche abrazado al cuerpo de su mami. Tenía sangre de Ena en su mejilla.

Tamara de Anda denunció a un taxista por acoso sexual callejero porque la llamó “guapa”. El vecino de Ena presumía en sus redes y con sus amigos que tenía una vecina “muy guapa”…

Lo peor de estos casos es que están más cerca de lo que creemos. Una amiga, al abordar un Uber, notó que el conductor intercambiaba mensajes con alguien. Y entre la conversación alcanzó a ver que mandó una foto de ella. Afortunadamente pudo reaccionar, bajó del vehículo y reportó al conductor. No tuvimos que lamentar su pérdida.

Pero Francia Ruth no corrió con la misma suerte.

Ella quedó de verse con un chico que conoció en Tinder. Tal vez solo buscaba un poco de sexo. Tal vez una relación formal o una amistad. Pero lo que obtuvo fue ser cercenada, diluida en ácido para esconder sus restos, mismos que fueron abandonados en una azotea.

Por desgracia vivimos en un país que, no conforme con el número de víctimas de agresión, llama paranoicas a las mujeres que intentamos cuidarnos una a la otra. Y hasta recibimos burlas por ser “exageradas” y “querer llamar la atención”.

Mara Castilla publicó en mayo, en su cuenta de Twitter, un mensaje en apoyo al caso de Lesvy, la chica que fue encontrada muerta en la UNAM. La Rectoría se quiso deslindar alegando que había dejado de estudiar, que tenía problemas con las drogas y que era mala estudiante. Como si eso justificara la cruel forma en que fue asesinada por su pareja: estrangulada con un cable y colgada de un teléfono público.

“#SiMeMatan será porque me gustaba salir de noche y tomar mucha cerveza”, escribió Mara Castilla.

“#SiMeMatan será porque me gustaba salir de noche y tomar mucha cerveza.” Las redes retomaron la campaña que hicieron por Lesvy, ahora en apoyo de Mara. Mara Castillo murió, irónicamente, como dijo que moriría: Por salir de noche.
“#SiMeMatan será porque me gustaba salir de noche y tomar mucha cerveza.” Las redes retomaron la campaña que hicieron por Lesvy, ahora en apoyo de Mara. Mara Castilla murió, irónicamente, como dijo que moriría: Por salir de noche.

Las redes retomaron la campaña que hicieron por Lesvy, ahora en apoyo de Mara. Mara Castilla murió, irónicamente, como dijo que moriría: Por salir de noche.

Pero no fue su culpa. Ella sólo salió a divertirse. No fue su culpa que un malnacido se haya creído con el poder de quitarle la vida. Solo por ser mujer, solo por salir de noche, solo por regresar sola.

Me repugna y me hace sangrar los puños de la impotencia que vivamos en un mundo donde les parezca divertido que una mujer quiera sentirse segura.

Me causa náuseas que digan: “Pues entonces para qué sales”.

Esto como supuesta solución a la violencia que ellos no conocen. Porque nadie te mata por ser hombre. Ni te viola porque tomas un taxi en la madrugada.

Me sentí avergonzada cuando escuché de los labios de una compañera: “Pero solo a ella se le ocurre regresar sola a altas horas de la noche”…

Una mujer, criminalizando los actos de Mara, culpándola de su propia muerte… ¿Y el asesino? Ese maldito hasta sonreía a las cámaras del motel de donde salió después de violarla, tal vez con ella aún con vida, tal vez no… Sonreía porque sabe que no hay justicia, porque la sociedad condenaría a Mara Castilla por divertirse antes que culparlo a él por asesinarla.

Qué irónico es nuestro país, ese que compone cientos de canciones alabando la belleza de las mujeres y a su vez las golpea hasta darles muerte. Nos juzga de PUTAS y hasta se burla cuando pedimos los mismos derechos.

Mara, Ena, Lesvy, Francia Ruth, Fátima: Son solo algunos nombres de las hermanas que cayeron. Fueron víctimas de la falta de justicia, del machismo, de la violencia de género… De un sistema corrupto e inepto que, si no te mata, se burla de ti.

Hoy lloro por la muerte de Mara Castilla porque también soy madre. Soy hija y esposa, soy amiga, y salgo todos los días a trabajar con miedo a la incertidumbre de si volveré o no.

Porque, por desgracia, #SiMeMatan será porque soy mujer.

 


Jéssica de la Portilla Montaño.

 

#SiMeMatan será porque soy mujer.

Y #SiMeMatan será porque tengo vagina, nalgas, pechos y boca.

#SiMeMatan será porque a ti, hombre mexicano, te educaron para verme como un objeto sexual. Para verme como un repositorio donde descargar tus ganas.

Desde que era pequeña, algunos se creyeron con derecho de tocarme o de intentarlo. Supongo que una niña en falda larga de escuela de monjas es irresistible. Que una niña que se traslada sola a su colegio provoca pensamientos impuros en hombres normales. En hombres con hijas, en hombres con hermanas, en hombres que nacieron de una madre. Hashtag: #MiPrimerAcoso. Muchas mujeres dijeron: A mí jamás me han acosado. Qué suerte, te envidio. Otras personas, mujeres y hombres, dijeron: Exageran, pinche bola de feminazis.

Tengo tantos recuerdos desagradables. Está el de un fulano que tenía o fingía tener algún tipo de retraso mental. Andaba en rutas de pesero a la hora que el Colegio Simón Bolívar cerraba sus puertas. Se sentaba del lado del pasillo para obligarte a estar junto a la ventana. Traía una chamarra sobre las piernas. La única vez que sentí su mano cerca de mi vulva, apenas pude reaccionar… Y él con su cara de idiota, como si no entendiera por qué me urgía levantarme del asiento y bajar de esa unidad.

Tiempo después se lo conté a una amiga, esto entre lágrimas incontrolables que son clásicas en mí. Contestó que una bellísima chica de nuestro grupo, quien desde hace años sale en revistas de farándula, sufrió algo parecido. La diferencia: Ella, al sentir esas manos marranas, se puso en pie y armó mayúsculo escándalo: Pinche viejo marrano, pero qué le pasa, no me toque, maldito cerdo depravado. No me sorprende que esta niña haya hecho carrera como conductora y modelo.

Leí sobre el caso de Mara Castilla luego de ver que #SiMeMatan era primer lugar en tendencias en Twitter.

Desde que no me pagan para enterarme de las noticias desagradables que se venden, prefiero no indagar más de lo necesario. Pero a veces es inevitable. Así supe que Mara Castilla murió tal y como ella auguró en su mensaje en apoyo a Lesvy.

Busqué la cronología: Fue con sus amigos al bar The Bronx. Otra web decía que los trabajadores del bar ya estaban checando al pedazo de carne que poco después sería utilizado, estrangulado y tirado en un terreno baldío cercano al motel donde el conductor la violó. Mara Castilla tenía diecinueve años. Estudiaba una carrera. Tenía toda una vida por delante, vida que fue truncada por el impulso pasajero de un tipo que no pudo esperarse a llegar a su casa y arreglárselas con la mano.

Mara vivía en Cholula. Cholula, ciudad de Puebla, hogar del famoso “Góber Precioso” Mario Marín Torres, historia que ya conocemos de memoria. Ricardo Alexis López Díaz, el desgraciadito que conducía el Cabify que pidió la hermana de Mara, era de Tlaxcala. En Tlaxcala, México, las mujeres educan a sus vástagos para enamorar y vivir de padrotear a sus “viejas”.

Me pareció inconcebiblemente monstruoso cuando lo vi en equis programa: La hermana era una sirvienta, no más. Papá y mamá instruían al preadolescente tlaxcalteca sobre cómo enamorar a una desconocida y sacarle dinero obligándola a venderse por, no sé, cincuenta pesos. Y cuando la ahora prostituta se rebele de su chulo, basta con matarla y buscar a su reemplazo. Y así estas familias tienen a incontables jóvenes, algunas aún niñas, trabajando para ellos… por amor. Porque las convencen de que ganan el dinero por amor a su verdugo.

No sé si Ricardo Alexis López Díaz fue educado por sus padres de esta forma criminal, vividora y misógina.

Pero se le hizo fácil abusar de una mujer que viajaba sola en un servicio supuestamente seguro como Uber y Cabify.

Deslindemos responsabilidades:

  • Esto no fue culpa de Mara. Ella salió con sus amigos a divertirse a un bar.
  • No fue culpa de sus papás. Mara era mayor de edad, y tenía derecho a salir a donde quisiera.
  • Tampoco fue culpa de su hermana por pedir el Cabify. Ni de los amigos por no llevar a Mara a su casa. Cabify es supuestamente seguro e imagino que monitorean a los conductores como hacen los taxis de sitio.
  • Es responsabilidad de Cabify por no hacerle exámenes psiquiátricos a la gente con que trabajan. Un fulano que conozco está boletinado por andar de ratero en equis empresa, pero anda manejando su Uber.
  • El único culpable aquí es Ricardo Alexis López Díaz. Y tal vez sus padres, por no haberle enseñado a respetar a una dama como si fuera su hermana o su madre. Pero el único a quien se debe señalar es al violador, a quien la raptó, y a quien no le importó finalizar con una vida humana que para él no valía nada.

¿Tanto le costaba a ese monstruo dejar a la mujer en su hogar, irse a su casa y, no sé, perforar una toronja y hacerla suya? ¿Tanto le costaba recurrir a una almohada, a una muñeca inflable, a su mano que hoy gotea sangre femenina inocente?

Comprendo que hay gente psicópata, pero no el que cualquier hombre sea un violador en potencia. ¿Acaso son conscientes de que arruinan la vida de una niña por toquetearla, por hacerla víctima de abuso infantil? ¿Saben los pedófilos que los niños abusados terminarán con trastornos psiquiátricos y probablemente muertos por sus propias manos? Los progenitores que abusan de sus propios hijos, qué: ¿Fantasearán con poseerlos desde que la mujer se embaraza? ¿Tienen idea de que tal vez serán testigos del suicidio de la carne de su carne y sangre de su sangre?

¿Los delincuentes sexuales se saben protegidos por la impunidad que en México es ley?

¿Porque las familias con casos de incesto difícilmente denuncian al papá, al tío, al abuelito?

Este caso me recuerda un poco el del pudiente arquitecto colombiano Rafael Uribe Noguera. El hombre ya pidió perdón (¿?) por haber raptado, torturado, violado y matado a Yuliana Samboni, una niña indígena de tan solo siete años.

El caso de Mara Castillo me recuerda un poco el del pudiente arquitecto colombiano Rafael Uribe Noguera. El hombre ya pidió perdón (¿?) por haber raptado, violado y matado a Yuliana Samboni, una niña indígena de tan solo siete años.
El caso de Mara Castilla me recuerda un poco el del pudiente arquitecto colombiano Rafael Uribe Noguera. El hombre ya pidió perdón (¿?) por haber raptado, torturado, violado y matado a Yuliana Samboni, una niña indígena de tan solo siete años.

¡Claro! ¡Lo perdonamos por su feminicidio e infanticidio, y que siga adelante con su fabulosa vida, por qué no! Su familia, gente con influencias, se encargó de encubrirlo, de mentir por él, de ayudarlo… No entiendo: ¿Encubrieron a un pariente que resultó pedófilo, violador, torturador y asesino? ¿POR QUÉ?

El cocainómano arquitecto (imagino que utilizó el recurso de “no estaba en mis cinco sentidos”) fue condenado a cincuenta y tantos años de cárcel. Veamos cuántos cumple. Y veamos si le dan las comodidades que en México dan a los ricos encarcelados… O si le toca como en Estados Unidos, donde los violadores y pedófilos son tratados con la Ley del Talión.

Hace mes y medio fue cumpleaños de Gisela. Al ser ambas madres casadas, ella tenía ganas de organizar una “noche de chicas”: Irnos varias amigas suyas a un restaurante-bar de León, sin maridos ni hijas. Pero al trabajar ella en fines de semana, el día elegido fue un jueves. Se fue complicando el asunto: Sus amigas no sé, pero mi esposo trabaja temprano al día siguiente. Lo ideal habría sido irme de conductora designada…

¿Tomar un Uber? Nunca lo he usado, y no me da confianza desde que leí que un conductor de Uber violó a una mujer en la India. ¿Qué tal #SiMeMatan?

¿Pedir un Cabify? Ni idea, pero para el caso debe ser lo mismo.

¿Tomar un taxi de sitio que yo he utilizado? A Gisela no le agradó la idea, le pareció menos seguro que un Uber.

Se aguadaron nuestros planes por ya no recuerdo qué. Pero llegamos a la conclusión de que era mucho más sencillo, barato y sobre todo seguro festejar en una casa. ¿Qué tal #SiMeMatan porque fuimos a nuestro restaurante-bar favorito sin esposos que nos vigilaran?

¿Qué tal #SiMeMatan porque se me ocurrió vestir como se me daba la gana (jeans y una blusa de mi talla?).

¿O #SiMeMatan porque usé medias, tacones, minifalda, una blusita de tirantes? Nooo: ¡Qué tal si yo provoco que me falten al respeto! Dejen busco mi hábito de monja, mi Hijad, dejen me pongo mi pants más feo para ir a un lugar nice. Por favor, cero perfume: Qué tal #SiMeMatan porque me topé con un químico con complejo de Grenouille.

Y #SiMeMatan ya no pintaré mi boca de rojo porque, según una clase de la Escuela de Escritores de México, eso simboliza los labios vaginales hinchados por la excitación.


 

Si te gusta este articulo, o conoces a una mujer que haya sido víctima de la violencia, por favor comparte este texto. ¡Gracias!

3 comentarios

  1. Creo que su opinion es respetable sin embargo usted está acusando a una persona sin tener la certeza de que sea culpable de lo que se le acusa, circula información que indica que el asesino es el novio y al conductor solo lo usan como chivo expiatorio ya que el no tiene dinero,.ni familia poderosa ni políticos allegados que le protejan, pido que investigue un poco mas antes de referirse de tal manera a esa persona sin saber toda la historia.
    Gracias.

    • Conozco la historia que está circulando, la leí, porque es mi trabajo mantenerme informada.
      Desafortunadamente no existen pruebas para considerarla válida, no tiene sentido ni congruencia. Yo seguí la investigación y vi los videos. Una imagen vale más que mil palabras, por mí pueden inventar hasta que el papa lo conocía, pero la verdad no se puede negar.
      Invito a todos aquellos que andan inventando historias fantasiosas en agravio a la familia de Mara, a que también ellos investiguen sobre el tema. El chofer confesó, tenía antecedentes penales, también era huachicol, es acusado de conducta violenta en trabajos anteriores… Esto no corresponde a una persona inocente. Dejemos de defender lo indefendible.
      Si tú eres familiar de Ricardo Alexis, lamento mucho que no hayas sabido guiarlo para respetar la vida.
      No hace falta mencionar que quien anda viralizando la presunta teoría conspirativa, sabía por dónde llegar, ¡claro! culpando a Mara, porque ella ahora no puede defenderse ¡si me dieran una moneda por cada vez que he visto esto! pff sería millonaria.
      Hay que saber reconocer la verdad de la mentira a conveniencia, yo también te invito a investigar más y no dejarte llevar por lo que ves en una página de creepy pastas.
      Lo importante aquí, es que el chofer no dejó a Mara en su domicilio, la vio dormida en la unidad y pensó que sería fácil llevarsela, pensó que no tendría consecuencias, así como todos los agresores que piensan que no serán castigados. Una joven de 19 años murió de una forma cruel, misma forma que está siendo minimizada por la sociedad, que prefiere culparla.

Deja un comentario