Posteo, luego existo – Arthur Alan Gore

El presente texto viene en la edición de noviembre de Marvin, cuyo tema central es “post”. Desde aquí un tributo a todos los que, como yo, somos blogeros y un abrazo a mi cuñis 1, que se estrena en esta disciplina.
Diary of a blogman

Yo posteo, tú posteas, él postea. Nosotros posteamos. Vosotros posteáis. Ellos postean.

El lenguaje juvenil moderno, pos-moderno en el sentido en que la modernidad misma se observa rezagada cuando la tecnología avanza a la velocidad de la luz, está plagado de términos gramaticalmente inexistentes pero que, nos guste o no, se han incorporado a nuestra vida diaria por su contundencia. Todos, le duela a quien le duela, hemos escaneado una imagen, nos hemos mensajeado con alguien o, en nuestros arrebatos de amor no correspondido, googleamos el nombre de la persona amada en busca de su Hi5, FaceBook, MySpace o Twitter para bucear, a través de sus fotografías, dentro de su alma.

Me llamo Arthur y soy blogger. Desde hace ya casi tres años configuro, alimento y me vacío emocionalmente en una de esas bitácoras electrónicas conocidas como blog. La mía se llama TormentaNegra.blogspot.com. Ahí habitan algunas (muy pocas, no me gusta subirlas) fotografías, varias entrevistas de las que he realizado para Marvin y otras publicaciones, muchos cuentos, poemas, crónicas de viajes y conciertos y, porqué no, hasta reflexiones sobre la vida postmoderna. Tengo varios amigos bloggers, a muchos los he conocido a través de lo que escriben en sus páginas personales sin que nunca nos hayamos tomado un café en la vida real. la mayoría de las veces porque la distancia no lo permite. LaHijaDePutaConClase, por ejemplo, vive en Madrid. El blog es, quizá, una forma contemporánea de comunicación epistolar como la que puso en contacto, en el pasado, a autores –toda proporción guardada, ojo– como Charles Baudelaire y Charles Asselineau, a quienes separaba únicamente la distancia física cuando intercambiaban letras en extensas misivas selladas con cera.

Igualmente yo me mantengo en contacto con Zombie, de Hidalgo; con Gaby Rotten, de Tijuana y con la Mujer del Oasis, de Hermosillo. Sé si están tristes o contentas a través de sus cuentos y poemas, de sus anécdotas y quejas. Porque, al final, el blog es un espacio donde uno de se divierte, se vomita y se tienen orgasmos. En el blog se es. Es el foro posmoderno de las emociones.

 

¿Cuántos fives tendría Beethoven?

Tengo colegas de la pluma que se confiesan nostálgicos de esta última. Ya nadie derrama tinta como si se tratara de sangre, se quejan. Ahora todos los que compartimos esta profesión –yo prefiero llamarla vicio–, la de escribir, solemos enfrentarnos a un monitor y no a una hoja, en blanco.

Por el contrario, a mí la idea de la comunicación en tiempos posmodernos me parece de lo más excitante por lo ilimitada que resulta. El tiempo y el espacio se han roto. Nuestra pluma postmoderna es esa lucecita parpadeante en medio de la pantalla llamada cursor. Escribimos poesía (o eso pretendemos) con una estrella diminuta. Más que escribir posteamos. Ésa es la postescritura. Lo que los cavernícolas hicieron con cincel, nosotros nos valemos de un clic para llevarlo a cabo.

No tiene caso vivir en el pasado. Lewis Carroll, el autor de Alicia en el País de las Maravillas, lo sintetizó en una frase: “¡Qué pobre memoria es la que sólo funciona hacia atrás!”. Si trasladamos esta filosofía a los terrenos de la música la idea suena mucho más clara: si los instrumentos nunca se hubieran transformado, Clarence Leonidas Fender nunca hubiera inventado la guitarra eléctrica a mediados del siglo pasado.

Hablemos de otra frase, esta vez del escritor inglés Gilbert Keith Chesterton, autor de la novela El hombre que fue jueves: “Todos los hombres de la historia que han hecho algo con el futuro tenían los ojos fijos en el pasado”. ¿Qué mejor interpretación de esto último que el nacimiento del metal sinfónico y de bandas como los alemanes Haggard? Guitarras eléctricas, voces guturales, cornos, arpas y violines. Todo en la misma canción. Los blogs, por cierto, han roto la frontera entre los músicos y sus fans. Ya no se valen de nosotros, los periodistas, para comunicarse y un chavo promedio puede leer, todos los días, cómo se encuentra de humor Thom Yorke a través de su bitácora personal

Igualmente resulta interesante qué hubiera sucedido, en términos de comunicación, si los grandes clásicos hubieran contado con los adelantos tecnológicos de nuestra época. Si los poetas malditos o los beatniks hubieran tenido un blog, confieso que los incluiría entre los enlaces favoritos. La sola idea de leer, de primera mano, lo que hubiera salido de las cabezas de varios de mis escritores favoritos, como Lord Byron, William Burroghs o Edgar Allan Poe, me parece fascinante. Seguramente, la producción literaria de todos ellos había sido mucho más basta a través de un blog. Y vayamos más allá: ¿Habrían configurado Vincent Van Gogh o Dalí páginas de FaceBook con imágenes digitales de sus pinturas? Suena descabellado y a los más puristas les parecería una aberración, pero si tomamos en cuenta que la mayoría de los artistas –de todas las épocas– coinciden en que la difusión de su trabajo es el obstáculo más difícil a vencer, entonces quizá a ellos no les desagradaría tanto. Quizá Poe no hubiera muerto en la miseria y el abandono, lo mismo que Van Gogh. Tal vez Bethoveen hubiera subido sus sinfonías a un MySpace.

 

El ágora virtual

Ahora, que Internet representa al mismo tiempo un basurero virtual inagotable tampoco lo voy a negar. Que la intrascendencia de muchos Hi5’s en donde sólo se colocan fotografías de “Las mil y una borracheras” es mucha y la ortografía de muchos blogs personales resulta mucho más insultante que cualquier grosería, eso tampoco se puede ocultar. Pero de que las ideas de muchas personas que dedican tiempo y esfuerzo a su blog son interesantes y que no encontrarían una plataforma similar de no existir la red, eso también es un hecho irrefutable. Prueba de ello es el de El Chico Migraña (Sangre-de-metal.blogspot.com) o el de El Mai (MariscalBisteces.com), quienes realizan una labor titánica por la difusión del heavy metal en nuestro país. Existen también blogs como CartasFamosas.blogspot.com, que no reúnen pensamientos e inquietudes personales de su webmaster, sino que reúnen documentos fundamentales que pueden ser de interés común, en este caso misivas personales entre personajes ilustres como Alejandra Pizarnik, Augusto Rodin o Alejandro Magno.

El ciberespacio provee un ágora virtual de comunicación, similar a la de los griegos, en donde los únicos límites los impone el generador de los mensajes. Uno puede colgar en su blog los contenidos que desee y es casi seguro que contará, cuando menos, con un lector por día.

Así es la difusión post-moderna, en la que la que el posteo es el mensaje, parafraseando a Marshall McLuhan.

¿Libertad? Definitivamente brinda mucha. “Creo que si no el Mariscal Bisteces no contara con Internet, yo ya estaría en la cárcel”, dice con humor El Mai, personaje anónimo que comenzó un blog personal en el que hablaba de metal hace más de cuatro años y hoy en día suma más de 2 millones y medio de visitas y más de cien lectores inscritos. Nada mal para tratarse de un rato de ocio. El Mai comparte noticias, canciones, informa sobre tocadas, difunde anuncios sobre bandas que buscan integrantes o personas que intercambian boletos, discos o memorabilia. También sube fotos de chicas hermosas o de cosas hilarantes.

Lo mejor es que a pesar de su fama, no pierde su anonimato. El Mai sigue viajando en metro sin que sus dos y medio millones de lectores lo reconozcan.

¿Y será verdad eso de que la red aísla a las personas, que es una comunicación de mentiras porque el emisor y el receptor nunca se ven las caras? Puede ser, aunque el Chico Migraña, colaborador de esta revista y blogger, y yo, solemos vernos cuando menos una vez por semana aunque nos leamos a diario en nuestras páginas. Lo que es cierto es que el auténtico blogger es como el enamorado y alimenta su sentimiento a diario. Nunca es demasiado tarde para postear.

Mi amiga y colega Gina Halliwell (TodoMePasa.Com) una vez escribió en su blog, acerca de una vez que su marido le pedía que fuera a acostarse y apagara la laptop: “Nunca dejes a un blogger solo con su computadora”.

http://la-tormenta-negra.blogspot.com/2009/11/posteo-luego-existo.html

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One Response to “Posteo, luego existo – Arthur Alan Gore”

  1. “Lo que los cavernícolas hicieron con cincel,” nosotros con el pixel! [Me gusta la analogía ;) ]

    Tocas una temática bastante imperceptible, que existe en el vació y se torna intangible, pero a la vista ocupa el espacio de nuestra vida diaria y el tiempo de nuestra inspiración, kreo k es cierto k se han roto las barreras de la física euclidiana, pero más bien podemos pensar que se han trasladado a otros espacios sociales que están dentro de la retina y el display. Aquí mismo.

    Me intereso mucho este post, varios podríamos haberlo escrito, pero antes no pudimos detenernos para bien lograrlo como lo has echo!

    Xaludos!

    Angel S.

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