Para mi mami en su cumple
Mañana es cumpleaños de mi mamá. Aprovecho este humilde espacio para escribir algo que muy pocas veces le digo a ella, pero quiero que todo Internet sepa que:
Mi mamá es la mujer más chingona del mundo. Y no lo digo porque sea mi madre, pero es la única que tengo y que jamás tendré. Además, a mí me lo han dicho mil veces y apenas ahora comienzo a comprender el porqué…
Mi madre ha trabajado cada minuto de su vida para cuidar de mi abuela y para que la tonta de su hija sea una mujer de provecho. Nunca faltó a la oficina por enfermedad, poquísimas veces por causas ajenas, y jamás jamás lo ha hecho nomás porque “le dio flojera”. Nunca tuve que pedir un plato de frijoles en otra casa, siempre hubo al menos un pan de dulce en mi mesa; tal vez sí carecimos ambas de tiempo para darnos el abrazo que nos regalaremos mañana mientras le digo:
Te quiero, mamá.
Así es mi madre. Cada mañana se levanta temprano para hacer ejercicio, le da una o dos vueltas a la Perruchas y se apura para irse a cumplir sus obligaciones. Uno o dos cigarritos, no más; café sólo con sus amigas. Siempre que me ve alguno de sus conocidos preguntan con mucho cariño por la famosa “Blanquita”.
Mamá:
Quiero agradecerte por no haberme comprado Barbies sino enciclopedias de Disney. Por el libro de Andersen que aún conservo. Por El Diario de Ana Frank medio deshojado en tu biblioteca. Por el Cosmos de Carl Sagan y por el pequeño diccionario que hojeabas a veces.
Mamá:
Quiero agradecerte por cada hora que pasaste sentada en un escritorio, aguantando jefes lindos y a otros cuantos gritones. Por haber cuidado no sólo de mí, sino de mi tío Pedro y de mi tío Chucho (que en paz descanse).
Mamá:
Gracias por esos cursos de verano que tanto me chocaban.
Gracias por las escuelas de monjas donde aprendí inglés.
Gracias por haberme obligado a ganar el sueldo mínimo limpiando vitrinas la primera vez que abandoné la escuela.
Gracias por sugerirme el momento exacto para probar suerte en Sogem.
Gracias por cada noche que dormiste a mi lado. Por el Vic Vaporub que frotabas en mi espalda, por llevarme en brazos cuando aquel columpio se estrelló en mi infantil frente.
Gracias por haber sido las dos madres que necesité: la del diario y la del fin de semana.
Gracias por ser mi papá también.
Gracias a Dios por dejarme decir tan orgullosamente:
Sí. Yo soy hija de Blanquita Montaño. Y la amo más que a nada aunque a veces ella lo dude.































Es lo bueno de tener una hija escritora, me escribió algo bonito por mi cumpleaños, algo sincero que es lo más importante, un reconocimiento después de tantos años, por lo menos te das cuenta de que todo lo que has hecho, o intentado hacer no ha sido en vano, que el ejemplo bueno y no tan bueno que trataste de inculcarle no ha caido en saco roto, que tu esfuerzo al fin ha sido reconocido, ese es el mejor regalo. De lo que si puedes estar completamente segura es que todo lo que he hecho siempre fue pensando en tu bienestar y en tu superación, errores muchos, algunos por falta de madurez y otros algunas veces por la desesperación de luchar sola, con todo en contra para salir adelante, caer, fracasar y volver a levantarte, siempre con la frente en alto, con la seguridad de luchar por lo que quieres. Solo deseo que la madurez te ayude a superar, día con día, los problemas que todos los seres humanos tenemos que enfrentar y que te sientas afortunada del Don que Dios te dio, valores lo que tienes y tengas la fortaleza para tu también salir adelante y que yo me sienta orgullosa de ti. Tu también eres lo que yo más quiero en el mundo, eso siempre lo has sabido.