Querido mundo
Querido mundo:
Déjame en paz.
Es lo único que te pido.
Quiero vivir tranquila. Quiero matarme si se me antoja. “Desperdiciar” mi tiempo escribiendo ha sido una decisión mía.
¿Qué más te da?
Si me encierro en casa un mes entero, si deseo escribir veinte horas al día, ¿a ti qué te importa?
Déjame. No tengo salvación. Perdiste este caso. Nunca cumplí tus expectativas ni las mías y las de nadie…
Pero me siento satisfecha. Me gusta lo mucho y lo poco que soy. Con todo y los fracasos que he acumulado, con mis vicios, con cada una de mis transgresiones, con los amores fatales y otros patrones autodestructivos…
ésa soy yo. Lo siento. Ya no puedo cambiarlo. Y no importa cuánto lo intente: mi comportamiento aún no es el adecuado, para ti nunca nada va a ser suficiente.
Me maté para que no te manchara mi carne, pero tampoco soportas mirar lo que sobra y, por eso, sólo por eso, me convertí exactamente en lo que menos querías… Si de todas formas siempre soy la mala, ¿por qué no he de ser la peor de todas?
Nunca te hice feliz, ya lo sé, yo tampoco lo he sido, así que no nos debemos nada. Tú y yo estamos a mano, querido mundo. Vomitaré tus reproches, la decepción que mi existencia te causa: mala amiga, estudiante mediocre, pésima escritora…
Maldíceme hasta cansarte. Yo ya no te haré caso.
Tus gritos finalmente me han dejado sorda.





Magic Coffee & Show

























QuE mAl, DaRtE cUeNtA qUe LaS cOsAs NuNcA cAmBiAn, pOr MaS qUe LuChEs, O iMaGiNeS qUe LuChAnDo CaMbIaRaN.