Un episodio ridículo de tantos.
Viernes 19 de Enero de 2007
3:38 de la madrugada
El miércoles me lancé a Coyoacán antes de clases para conseguir los ene mil libros que ya me pidieron y nada, en El Sótano había uno y va, gracias, pero lo que es El Parnaso está para llorar comenzando por el servicio, y en la Gandhi ufff, qué TodoMePasa ni qué nada…
-Hola, buenas tardes -llegas bien pero bien buena onda a buscar los treinta libros que te encargaron en tus dos primeras clases-. Disculpa, ¿tendrás El arco y la lira?
El tipo, con toda la rapidez que le permiten sus dos neuronas (”una es sorda y la otra, pendeja”, como dice Edith), se acerca a la computadora para buscar el título en el catálogo electrónico…
-Sí, señito -contesta él, totalmente despreocupado y con ese tonito ñero de psss ‘ora, mai-, tengo un ejemplar en la sucursal de Guadalajara.
-Ahhhh… ¿Y La obediencia nocturna?
El tipo borra el título anterior. Luego de diez minutos (ya ven que las computadoras son demasiado lentas para sus ágiles usuarios), el tipo afirma con la cabeza:
-También lo tengo, señorita -él sonríe porque encontró dos títulos de los dos que le han solicitado, sin contar que ¡por fin!!! aprendió a usar la computadora, o el sistema de búsqueda, o “ambas dos”, como decía una pseudo profesora del Tec-, hay dos ejemplares en la Gustavo Amadero.
-Gustavo A. Madero -corriges, haciendo énfasis en la pausa.
-Sí, por eso dije, en la Gustavo Amadero -contesta el tipo-. ¿Quiere que les hable para que le aparten el libro?
-¿A la sucursal de Amadero?, que diga, ¿a la sucursal de A. Madero?
-No, a la de Guadalajara. La Amadero está re lejos.
-¿Guadalajara? -te llevas una mano a la barbilla, meditando la complicada situación-. No me da tiempo de ir hoy, tengo clase en treinta minutos…
El chico levanta los hombros, indiferente.
-¡Oye! Espera… ¿Tienes algún libro en esta sucursal?
El tipo, sin comprender la pregunta, mira alrededor. Cientos de mesas ostentan títulos a los que la crítica especializada rinde pleitesía: Juventud en éxtasis, El código Da Vinci, Quién se ha robado mi torta de jamón (antepenúltimo libro de El chavo del ocho)…
-Pus aquí hay lo que ve, no lo que usté quiera, así que si le pareceee… Y a ver si no le ganan el tomo de Guadalajara -grita el tipo, enfadado-, porque es el único ejemplar disponible en México.
Esa frase te hace recordar la obra maestra de cierta ex amiga cuyo nombre no te atreves a pronunciar en vano porque qué tal si se te aparece, y porque ya hasta es una marca registrada de tan popular…
-¿Y no tienes El sendero del caracol?
Te mueres por leer este reconocidísimo ensayo sobre la importancia de la baba de dicho molusco en la Historia de la humanidad.
-Uuuy, no, señorita… Lo estaban vendiendo en los Nutrisa de cada esquina, pero como sólo se publicaron diez mil ejemplares y lo han presentado al público cada fin de semana por tooodo el Distrito Federal, ese librito está agotadísimo en México.
Miras al piso, desconsolada. Contienes una lagrimita que amenaza con dejar en tu mejilla un sendero tan brillante como la baba de un caracol cualquiera… Eso te recuerda el célebre poema del gran escritor Gabriel Soto Climent: “Gota caracol resbala por mi mejilla”…
-…pero en Argentina sí consigue de volada ese libro, y cualquier otro que se le ocurra -completa el chico, intentando consolarte.
-No, ¡pus me queda más cerca Guadalajara!
…ni cómo ayudarnos, ¿verdad???





Magic Coffee & Show

























hola cómo estás mi amigo todavía se están bastante fácil para usted yazmıssın artículo
Hermoso el diseño del blog en serio mucho tiempo sin pasa. Saludos espero todo este bien