Eterno Domingo (capítulo cuarenta y nueve)
ETERNO DOMINGO

Jéssica de la Portilla Montaño.
Primer día de este año.
“Año nuevo, vida nueva”. Pero qué cierto…Pasé contigo los últimos instantes del 2006.
Sí: estuve contigo, la pequeña personita que más quiero en este mundo y en este momento.
Querida Lizbeth: No me alegra el que tu abuela siga en cama por una gripe malcuidada. Claro que no. Extraño verla en la cocina, preparando ensaladitas bajas en calorías y esas papillas naturistas pa’ que crezcas fuerte y sana… pero te extrañaba más a ti. Por fin te tengo para mí cuando quiera, sin nadie que me prohiba ver a mi propia hija pa’ que de todas formas me acusen de ser “mala madre” (bah). Esta última semana apenas si encendí la computadora, tenía que cuidar a mi niña y quién mejor que yo para tratarte como la princesa que eres. La mayoría de la servidumbre anda de vacaciones, la nueva muchacha está medio idiota pero la señora Carmen se quedó para apoyarme, no sé si por tu abuela o si por ti pero pospuso sus planes y estuvo aquí para atendernos a todas (nota mental: darle una gratificación extra a manera de “post aguinaldo”).
Apenas si encendí mi laptop nueva esta semana, y eso para descargar las fotografías que mañana le enviaré por correo a tu tía Jacqueline con el subject
===>URGENTE: ¡Mi hija ya sabe dibujar con crayolas!!!<===
Cómo no me había dado cuenta de lo grandota que estás. Andas solita en tu triciclo Apache, cuando te caes no lloras y ya casi no haces berrinches, tu abuelo te pegó lo de arrugar la nariz y las pecas en tu cara bailan cada que sonríes. Despertar cada día vale la pena con tal de verte reír, cómo no me había dado cuenta antes… Y a mí que no me gustaba ni asomarme por la ventana, me la he pasado en la calle comprándote ropa y juguetes para Reyes Magos, un millar de cuadernos para que pintes como hace tu abuela, para que escribas en cuanto aprendas a deletrear las vocales. Ayer vi la escuela en la que quiero que estudies, por ahí están los volantes del gimnasio infantil que me recomendó tu tía Alice…
Tengo tantos planes para ti que me sorprendo a mí misma, yo que detesto hacerme ilusiones porque siempre se me cruza la maldita “ley de Murphy”, pero todo parece distinto desde que puedo enredarme en tus pestañas otra vez sin que nadie más decida cuánto tiempo podemos pasar juntas.
Nuestra primera cena de año nuevo en la mansión Ferrand Samaniego, Liz…
Tu tío Alonso llegó desde las seis de la tarde, un refractario con salsa gravy y puré de patatas dulces, dos ojos desorbitados al verte nada menos que en los brazos de “la mula de Mónica” (pero qué lindo es callar a la gente, ay ay). La señora Carmen regresó de misa a tiempo para preparar el ponche y cambiarte de ropa mientras que yo fui a inyectar a tu abuela por quinta ocasión en el mismo día…
(Quién carajos la entiende. Mamá dice que ahora comprende que “siempre no” me porté “mal” en Navidad y que ya he “madurao” y que ahora sí puedo estar con MI hija sin que me supervisen pero, eso sí: cada que termino de pincharla, de inmediato me arrebata las medicinas de las manos y encima rompe la maldita jeringa en mi cara.)
PFFF.
Roberto llegó como a las ocho y media. Alonso ya andaba medio happy entre el ponche y la sidra rosa; lo primero que dijo al ver a tu otro tío mostrando la botella de Absenta fue:
¡Cómo ves que la Moni ya no chupa, carnal!, ¡’ora resulta!
(insisto, Doctor Pavlov: crea fama y luego échate a dormir, por favor)
Roberto y su cara de “para eso me maté consiguiendo tu pinche licor de ajenjo”, qué risa. La nueva sirvienta (Silvia… vive hasta Cuautitlán y tiene cara de camella por lo ojona, jaja, pobrecita) nomás espiaba a tus tíos con su cara de “con éstos sí me arrejunto pa’ que me saquen de cantar en el Metro”, pero la señora Carmen es demasiado intuitiva y la mandó derechito a arreglar la mesa mientras nosotros nos quedamos cotorreando en la cocina.
Sí, así fue: yo, echando desmadre con mis medios hermanos por primera vez en toda mi vida. Tu abuelo llegó poco después que Roberto, su cara de “ah, caray, ahora sí hasta parecen familia”; que cómo sigue tu abuela, que qué ha dicho el doctor, que dónde anda el chofer nuevo, que dónde está “la niña”…
…y no debería contarte esto, pero al fin que no sabes leer: Tu abuelo me jaló a la sala para entregarme un sobre cerrado.
–¿Y esto?, ¿mi compensación monetaria por ser la mejor Mónica del mundo?
Ay, escuinclilla. Te lo manda mi asistente personal…
–¿Qué? ¿Ya regresó de viaje?, ¿cómo está?, ¿va a venir?, ¡DIME, PAPÁ!!!
Tu abuelo rió como poquísimas veces. Que Javier ya está en la ciudad, que papá lo invitó hoy pero que la cena con mi futura suegra y no sé qué y la la la…
Oye, Mónica: ¿sabes que Javier me pidió permiso para invitarte a salir?
(gulp)
Y que por favor te entregara eso. Que ya lo demás dependerá de ti.
(doble gulp)
¿No vas a abrirlo?Ja ja ja, cómo no me había dado cuenta de que el Javier y tú…
(GULP CON MAYÚSCULAS)
Pero creo que no es conveniente decirle nada de esto a tu madre. Al menos no por ahora. Ya la conoces: siempre se le sale lo aristócrata.
(…sin comentarios…)
Papá regresó a la cocina mientras yo me quedé mirando el sobre. ¿Una tarjeta de “Happy new year”?, ¿una carta?, ¿qué es? Estaba por abrirlo cuando sonó el timbre: tu tía Michelle. Más bien es tu madrina, pero como que a tu tío Íker se le olvidó que tiene vieja cuando vio a la Michelle con catorce kilos menos (con que no la vea con su frasco de anfetaminas no hay pedo).
A la mesa sólo faltaron tu abuela y tu tía Jacqueline. Papá y sus tres hijos se acabaron la de Absenta, la señora Carmen se la pasó preparando un litro de ponche tras otro, Michelle tragaba uvas y uvas y le rechazó tres brindis a Íker (vaya que se jodieron: veintiún años sin… estar contentos) que porque “toma medicamento” y que “no quería cruzarse” (JA, QUIÉN LA OYERA); todo mundo preguntaba por ti pero tú estabas felizmente dormida en tu camita nueva (¿te gustó el colchón de Mickey y Donald?).
“Pero qué rápido está creciendo mi niña”, se me salió decir…
Y ya esperaba las carcajadas de Hugo, Paco y Luis; que qué cursi eres y que el año nuevo te pone más maternal que cuando te embarazas…
En cambio, los tres pusieron cara de “chale, queremos tener una Lizbeth”.
Michelle suspiró.
Tu abuelo levantó su copa.
¡Salud por el año nuevo!
El ritual que tanto extrañaba después de la cena: en una mano el vaso con jugo de uva (mi promesa es inquebrantable, Liz: no más alcohol. Hoy llevo un día sin beber) y en la otra un montón de serpentinas y doce uvas sin semilla envueltas en aluminio dorado. La radio en la estación de siempre, esa canción de Mecano cuya letra me coloca; papá hablaba con la señora Carmen, Roberto y Alonso se morían de risa viendo a Íker coquetear con Michelle, Silvia la sirvienta nos espiaba envidiosa…
Segundos antes de la primera campanada te vi bajando las escaleras descalza, tu Winnie Pooh Abejita y las trenzas deshechas, tu piyama hecha bola y tú enseñando la panza como si nada. Corrí hacia ti, al darte los brazos no volviste tu carita en busca de tu abuela como antes hacías.
Y te cargué. Acomodaste tu cabeza sobre mi hombro mientras decías en voz baja:
Mamita…
Sólo Íker y Michelle se comieron las uvas a tiempo: papá, Alonso y Roberto nos miraban absortos. La señora Carmen se limpió los ojos con el dorso de la mano. Te di vueltas y vueltas como tanto te gusta, y al dejarte en el suelo vi el sobre cerrado que no sé a qué hora se me cayó. Adentro había un papelito con dos teléfonos: uno de trece dígitos que comenzaba con 04455, y otro más con ocho números.
¿Por qué no le marcas?
Le contesté a tu abuelo que esa noche quería estar con mi familia y contigo. No más.
Javier es un buen muchacho. Prefiero verte con alguien trabajador aunque humilde, que con un torpe prepotente como Arturo. O con otro huevón como Eduardo.
(¿debería estar feliz?, ¿o mejor me preocupo porque al Arquitecto Ferrand le agrada mi prospecto de novio???)
Son las dos de la mañana. Íker y Michelle desaparecieron sin dejar rastro, tus otros tíos y tu abuelo ya andan bien pedos y yo, más sobria que nunca, te cargué en brazos para llevarte a tu recámara.
Te di un beso en la frente luego de acostarte sobre el colchón nuevo.
Querida Lizbeth: este 2007 será nuestro año.
Te lo prometo.
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Posted by QueenKill33°.
Lee aquí el capítulo cuarenta y ocho del Eterno domingo.





Magic Coffee & Show

























Féliz año para ti también.