Una frase cualquiera
UNA FRASE CUALQUIERA

Jéssica de la Portilla Montaño.
Pudo haber sido otra frase, inventada por orgullo y sin medir las consecuencias.
Pudo tratarse de un arranque más, esos celos tan comunes, otro berrinche infantil a los que estábamos acostumbrados…
Pero no.
En esta ocasión no fue nada de eso.
Apagué el celular. Corrí quince minutos desde mi casa hasta su edificio. No había luz alguna, sólo un montón de telarañas viejas. Los escalones cuarteados se deslizaron bajo mis pies.
Abrí la puerta del departamento. Los sesos de Daniela inundaban todo el piso.
Una hoja amarilla sobresalía de entre sus brazos:
Perdóname. Por favor.
Justo las mismas palabras que murmuró al pedirme que fuera. Cuestión de vida o muerte, dijo. Pero yo no le creí entonces: siempre decía lo mismo.





























tu cuento es muy cañero, me gusta muchísimo.
Aqui estás peleando con todas/os nosotras/os.
Ojala lo consigamos. Merece la pena intentarlo.
Míralo aqui está, contigo ya vamos por el cuento número 22.
http://endriga.wordpress.com/ong-5/
Espero que te guste.
Un abrazo.