Y horas después…
La Niña TodoMePasa dice: ¿Pero quién dijo que los sábados son aburridos???
Te despiertas tempranito porque tu EMO con cara de Basset Hound se orina por todas partes nomás porque ya va a entrar en celo (¿se imaginan si las seres humanas hicieran lo mismo?). Tu chavo bien pero bieeen jetón mientras que tú le das vueltas y vueltas a la hilacha que alguna vez fue una jerga y que de tanto usarla ya está más desgastada que esa ropa de oficina que ya ni te queda.
Rama dizque trabaje y trabaje en un DJ set que según le pidieron para no sé qué del Fashion Week, y tú por mientras haciéndote güey en Internet en lo que esperas a que tu EMO perra se orine de nuevo pa’ correr a limpiar (como no tienes nada mejor que hacer). Tu chavo duro y dale al Cubase… ¡pero cómo sufre cuando trabaja!
Entra a la recámara pa’ visitarte, que no más de cinco minutos de tele porque el DJ set no queda y no queda pero, zas: tú, inchi insomniohólica, te mueres de enviiidia y coraje porque tu PiorEsNada no puede poner la cabeza en la almohada cuando ya se quedó dormido…
¿te casaste con un oso en hibernación?
(temo decirte que: ¡ASÍ ES!!!)
Claro que él no duerme así como que muy a gusto: en la tele está La espada en la piedra, de Walt Disney, y tú te ríes de Madame Mim como si nunca en tu vida la hubieras visto, es más: ni te sabes la letra de las canciones.
–¡Loca, fantástica, clásicaaa!
Horas después, la película se acaba y tu chavo sigue dormido. Cambias de canal: Superman 2.
–Ja ja ja, ¿ya viste el pantallazo azul? Qué pecs con sus pseudoefectos especiales ochenteros.
–Mfffzzz…
–Ja jaja, qué cursi: Superman viste de azul y rojo y en la mano trae su bandera azul y rojo con estrellas, ay ay. Qué patriótico.
–Mfffzzz…
–¿Qué todos los superhéroes trabajan en periódicos? ¿Éste se toma fotos como Spiderman pa’ venderlas?
–Mfffzzz…
Horas después, la película se acaba y tu chavo sigue dormido. Le cambias de nuevo al canal: Alfie. La historia no te gusta ni tampoco el protagonista.
–¿Cómo se llama ese güey? En un solo año salió como en diez películas que ni he visto.
–Mfffzzz…
Ah, pero qué lindo sábado, ¿o no? Seguramente iba a ponerse más divertido.
Horas después, por fin se despierta tu chavo como si nada.
–Vamos a salir con Varuna y su chica.
–Pos apúrate con tu Cubeis que todavía hay que bañarnos, buscar ropa de antro, yo tengo que maquillarme y tú echarte perjume…
–No hay purrún –contesta tu DJ personal–. Que llegan a las diez, pero ya sabes cómo somos de puntuales, corazón.
(¿…descaro masculino?, NOOO, ¡qué va!)
–Háblale pa’ que llegue más tarde. No nos va a dar tiempo.
–No hay falla. Dijo que llamaba cuando fuera a salir para acá.
Bajas a casa de tu jefa, te sirves dos platos de carne polaca (carne deshebrada y col, todo cocido con no sé qué y catsup) con un chingo de tostadas. Regresas y: ¡ta tan!
–Habló Varuna, que ya viene llegando.
…¡te lleva la que te trajo!
Pa’ colmo, la EMO perra acaba de orinarse de nuevo.
–No tendiste tu ropa, ¿verdad? –léase haciendo énfasis en el “TU”–. ‘Ora regreso, dedo.
Bajas a casa de tu jefa y estás a punto de abrir la lavadora cuando suena el timbre… ¡Demonios!!! Tú en pants, chanclas y con la cara llena de catsup del guisado. Nomás te faltan los tubos y el delantal pa’ ser una Doña Florinda Bovary cualquiera.
No hay pecs: Varuna y su novia son de confianza…
Mentira: SÍ hay pecs.
–Gina, te presento a mi amigo Fulano.
…y tú con tu cara de: ¡hola, Fulano!, ¡pero qué gusto que nos avisaran que venías de colado!!!
–Voy a apurar al Rama pa’ arreglarnos.
Les dices amabilísimamente que se quedan en su casa, aunque la casa ni sea tuya sino de tu señora madre.
–¿No quieren nada? Tengo agua de garrafón, agua de la llave…
Subes corriendo, despegas a tu chavo de la chompu como si fuese calcomanía Rascahuele; se bañan de volada, se secan el uno al otro y ya en la recámara te echas medio bote de mousse en la cabeza mientras que él se termina todo el gel.
Blusita nueva, tenis rotos… Estás más que lista para la acción.
¿Verdad que pinta re bien este fin de semana?
Vas por Varuna pa’ que apure a tu chico porque sigue de necio con el Cubase. Abres la puerta de la casa de tu jefa y ves a tus amigos jugando al “navío vío cargado de” con dos kilo de cáscaras de plátano.
–Te debo una ida al mercado, Gina…
Pero qué cosas provoca la ociosidad. En lo que Varuna y Rama siguen dándole a la chompu, llevas a los otros dos a la tienda de la esquina a que estiren las piernas y se desaburran.
–¿No quieren un Monster Energy? No te pone loco como el Red Bull.
Regresan, y los DJs todavía no aparecen. Subes a ver qué pasa.
–¿Y mi Monster?
–Nomás que salgas de tu compu te lo doy. Ya apúrate…
De nuevo abajo, te maquillas mientras la novia de Varuna te cuenta la historia de su vida. El amigo colado tiene cara de “me hubiera quedado en casa a ver Superman 3”.
Horas después, por fin: cinco post-adolescentes se suben al Ramamóvil.
–Hay fiesta en Toluca. ¿Vamos?
–¿Con este frío??? Mejor me meto a mi refri y escucho a Space Tribe en el iPod…
–Tú ni a iPod llegas, güe. ¿Tons qué sugieres?
–Hay cortes para un antro en Xochimilco.
Vámonos a Xochimilco, puesn.
Horas después, casi llegan a la delegación y nanais: ningún antro de música electrónica.
–Ah, chingá… ¿Aquí hay un Rodeo???
–Ni creas que vamos a entrar, güe.
Inútil viaje de ida y vuelta y de regreso. Horas después:
–Chale. Pus vamos al Club España.
Todos en el automóvil van bien agarrados porque el Rama tiene la pata pesada. Y, como pasa cuando sucede, en pleno carril central de Tlalpan vale gorro una llanta delantera.
–¡No mames! ¡Apenas ayer las compramos!
–Ja, ja ja. ¿Acaso ya no servían las viejas?
Se orillan a la orilla, como dicen los H. patrulleros mexicanos.
–Pero traen llanta de refacción, ¿VERDAD?
–¡Claro! ¿Por quién me tomas?
Pero, ups: resulta que también está ponchada.
–Uta, ‘ma. A buscar una vulcanizadora.
Varuna y las chicas se quedan en el carro a esperar… y a esperarrrr…. y a seguir esperando…
–Supongo que tampoco traen señalamientos.
–¿Te sirve esto?
Varuna se muere de risa cuando le muestras los cuernos de diabla de a veinte varitos que encienden gracias a una pequeña pila de “relock”.
Horas después, Rama y el amigo Fulano (de Tal) aparecen con la llanta lista. A sacar el gato para cambiarla…
–¡Mi camisa nueva! ¡Y es blanca! ¡Me lleva la que me trajo!
Centro Histórico de la Ciudad de México. Por fin encuentran lugar para estacionarse. Horas después, llegan al Club España y hay un montón de gente afuera.
–Que ya no dejan pasar a nadie, güe.
Sólo entonces te percatas de que son más de las dos de la mañana.
–A ver cuándo volvemos a salir juntos, ehhh…
La Banda de Murphy (el de las leyes) camina desolada hacia el automóvil.
–¿Vamos al antro del callejón donde tocó DJ Síntoma?
Como era de esperarse, el callejón nunca apareció.
–¿Vamos al Dada-X?
–Nel, andamos muy fresas. Nos van a ver feo.
–Entonces al antro donde alguna vez tocó no sé quién.
Como era de esperarse, dicho antro estaba cerrado.
–¿La Cueva del lobo?
Llegan a la Cueva del lobo:
–Ya no pueden pasar, jóvenes. En un rato más vamos a cerrar.
(…)
Y de regreso al Ramamóvil.
–¿’ora a dónde vamos?
–Ahí se ve algo abierto. Y hay un buen de gente esperando.
–Es un putero, menzorro.
–¿Y tú cómo sabes?
–Los amigos de unos amigos me platicaron…
(claro, claro)
¿Y la vida nocturna de la Ciudad de México??? Ah, pero quién no recuerda el super ambiente del Continental DJ Club, era como El Bulbo pero de música electrónica… aunque sin “moraditos sabor Kool-Aid”.
–¡Mira nomás! ¡El Burger King sí está abierto!
–¡Y hay música! ¿Y si nos quedamos aquí? Pos a bajonear.
–¿A bajonear QUÉ, idiota???
–El Augusto Baeza va a tocar en un antro gay.
El amigo Fulano se niega rotundamente.
–Ustedes vienen con chica… Yo corro peligro…
–Ay, ay, cálmese, cálmese. No tiene por qué pasarte nada de nada.
–Nomás no vayas solo al baño, eh.
–Y nosotras te cuidamos. Que diga: nosotros te cuidamos, mana.
–No, en serio: vamos a ver si el BlackOut está abierto.
Ya pasaban de las tres de la mañana pero, POR FIN: no cover, música dance, comida barata, chupe carísimo.
–¿Una botella de Raspberri?
Rama saca su ábaco pa’ hacer cuentas.
–Somos tres hombres, nos toca de a… Sí, güey. Tú pidela, carnal.
–¿Con qué se mezcla esto? No hay refresco de sangría. El vaso de jugo de arándano ha de ser una chingaderita.
–Soda sabor lima-limón –dice el mesero.
(cada lata costaba veinticinco pesotes… ‘ora sí que “ni pedo”)
Rama y Gina bailan mientras Varuna y su chica charlan. El amigo Fulano de Tal andaba de castroso.
–Acompáñame a dar el rol arriba.
–Estoy con mi chavo. Lígate una vieja, ¿no?
Suena el celular de Rama: mi cuñado Pancho.
–No, güey. Acabamos de salir de la Cueva del lobo… Fuimos al Light ahí en Niza, y que cover de a $50 con copeo pero, ya sabes, vengo con mi chava y mi hermana así que mejor barra libre de a $250 por cholla. Y cuál: pinche mesero mamila, nomás de entrada que de a $50 varos la propina por cada uno si es que queríamos servicio, ¿cómo ves, tía? El jefe de meseros me mandó por un tubo, los de seguridad peor, y total que cuando vimos nos estaban escoltando a la puerta de salida… ¡Setecientos cincuenta pesos por dos inchis cubas!!! A la Cueva y otra lana por las chelas, ya qué.
A las 4:30am le bajaron al volumen. A las 5 de plano nos quitaron la música.
–Aquí está su cuenta, jóvenes –dijo un tipo de seguridad.
–Creo que nos corren…
Varuna, amante de los gadgets, saca la calculadora científica de importación que también calcula tu horóscopo del día.
–Esto entre tres… Con todo y propina nos toca de a tanto.
Pero, ups: el colado amigo de la novia de Varuna se puso a ver el techo.
–La, la la.
(el que tiene garganta pa’ chupar también debiera tiene cartera pa’ pagar, ¿sí o no???)
Y total que Rama y Varuna se dividieron la cuenta… Adiós teclado ergonómico, adiós despensa hasta el próximo mes.
Horas después, el gerente de relaciones públicas logró sacarnos del BlackOut a regañadientes.
–¿Vamos por unos queso carne a Sullivan?
–Yo nunca he visto prostis, güe…
–¡Son tacos, pendejo!
El ‘ñor nos vio con cara de ¿otra vez aquí?, ¿qué no vinieron apenas ayer?
Tacos después, ahí se cayó una taza y cada quién a su casita a dormir…
Nuestro rico y reparador sueño duró nada menos que tres horas: el timbre sonó a las 10 de la madrugada porque el jardinero no sabe mover el carro.
–Uta, ma, ¿para eso dejaste las llaves abajo???
–Mfffzzz…





























