Eterno Domingo (capítulo cuarenta y seis)
ETERNO DOMINGO

Jéssica de la Portilla Montaño.
¡¡¡¡¡NAVIDAD!!!!!
Odio reconocerlo, pero a fin de cuentas ésta fue la mejor navidad de mi vida.La Navidad de Javier y Mónica…
…bueeeno, algo por el estilo. Estoy casi segura de que sólo fue el comienzo. Casi, casi segura. Quiero pensar que es así porque, guau, hace siglos que no me sentía tan FELIZ… Siempre digo lo mismo, ¿verdad? Aún no sé por qué mi estado de ánimo tiene que depender de circunstancias externas. No lo sé. Generalmente me la paso añorando el pasado y lo que pudo ser. Ya ni me interesa saber el motivo de mi “Depresión Falsa” o de mi “Falsa Depresión” o como se diga. Mil veces le rogué a la Doctora Claudia que me diera una respuesta así hubiese sido una errónea pero no, nada, ninguno de sus diagnósticos me satisfació. (¿satisfació o satisfizo? mh… whateverrr, who cares). En este momento me valen medio pepino mi ortografía y mi gramática porque sólo estoy pensando en algo, en alguien más bien.
En alguien llamado…
Ay, Mónica: estás re loca.
Como era de esperarse, mi víspera del “tiempo de paz y desdicha” comenzó de la burguer. Alice no sólo me regañó por haber escrito mal su nickname (FayryTales en vez de FairyTales… ¿quién carajos se fija en detalles?) sino que salió con que no iba a venir que porque tuvo un problemita, ajá, puros choros porque cuando no se enfermó su abuelita es su mamá que se quedó sin chacha por enésima vez o su jefe que perdió no-sé-cuántos-mil dólares en casinos que no sé quién coños jura que son “clandestinos” (¿así se llaman los puteros ahora?), y que con la pena y que sorry. Total: vale gorro si Mónica está de acuerdo o no con el abandono…
Claro que la mandé a la goma, OBVIO, en caso contrario dejaría de ser yo. Bah.
La bronca fue que no pude cancelar los boletos del crucero a la Riviera Maya… En un increíble ataque de espíritu caritativo terminé por regalárselos a la señora Carmen, y todo para que mamá me pusiera una regañiza que porque quién la ayudará con la casa durante una semana y la la.
Bah, mugre Alicia babosa, seguramente ya tenías planeado dejarme vestida y alborotada como acostumbras. Todavía con el descaro de decir que llamabas desde el aeropuerto para darme la grandiosa noticia de que siempre no…
¿Por qué chingaos le cuesta tanto a la gente decir “no quiero verte”, y ya? ¡Si yo se lo digo a cada rato a medio mundo!
Total que hice mi gran berrinche por Alice y la Riviera Maya. Peor aún: Michelle llamó que para decirme que Arturo le habló nada más para decirle que yo dije y arg, dicen que así se hacen los chismes…
Pero apenas escuché el nombre del ojos de aguapuerca (ya no eres “ojos de aguamarina” y JAMÁS vas a serlo de nuevo, cabrón) y sentí como que me dio comezón y hasta roña del coraje. Se la hice de pedo a la idiota de mi ex amiga por metiche aunque juró que no sabía nada de nada sobre la tal novia… ¿todavía cree en cuentos de hadas????
Ah, porque ni recuerdo si ya lo dije pero el culero me salió con que tiene o que tenía novia, bien escondidita como buena pendeja que ha de ser la imbécil, pero el ojos de aguapuerca ni siquiera tuvo los huevos para decírmelo…
Tengo que hacer memoria… Mhhh… Creo que el relajo estuvo así:
Resulta que luego de alguna de las poquísimas veces que ese wey y yo salimos (alguna de las poquísimas veces que me aburrí mortalmente con él) llegué de inmediato a dormir de tanta hueva que me dio, pero media hora después me despertó este mensaje de cel, ja, si hasta lo copié en Word y todo:
“Moni eres amiga d Arturo o d Carlos.
el q trabajo en la tienda d cual d los 2?
perdon pero revolvi mi agenda y tengo 2 Monicas”
…y yo así de ajá: ¡SALUUUD, GÜEY! Parece que no soy la única que se pierde en alcohol, ¿no? O qué tal si era un secuestrador, me han dicho de casos…
Por si lo que fuera guardé el número y dejé archivado el mensaje, más vale.
Y… tómala, Moni: este sábado llegué a casa luego de aburrirme espantosamente con Arturo. Dos horas después recibí este otro mensaje, todavía más pinche que el anterior:
“x q no contestas? mejor dime si t gusto q t mataran d
hambre comiendo hamburguesas… sabias q Arturo es
casado perra. y hasta lo pusiste en tu pagina d
Internet no? m las van a pagar PUTA“
…y yo así de: ¿¿¿EXCUSE MOI???
Por supuesto que de inmediato le marqué a ese pendejeto, y:
(versión de Arturo:)
“Nooo nenaaa, discuuúlpame por favooor, yo te jurooo que nooo estoy casado, ¡no no no!!! Pero (((música cursi con pajaritos gorjeando))) es que te reencontré y no quise perderte de nuevo, ¡y me latió tanto tener algo bien pero bieeen cool contigo!!! Y por ti (((ese tema de Grieg que nunca recuerdo cómo se llama))), mi amoricitooo, fue que terminé (((música de marcha militar))) con una vieja horrenda y loca (((música fúnebre))), que, ay, ¡pero qué bárbara era! No sé cuántas veces abrió mi carro para robarse mi celular… Pero yo nunca te mentí, Mónica. Yo jamás te mentiría a ti”.
…ajá. CÓMO NO. Seré pendeja pero no tanto (I swear it). Con ese cuento a otra tonta, porque luego de Eduardo a mí no me va a dormir Arturo ni nadie más. Le gritoneé al ex ojos aguamarina que por quién putas me tomaba, que lo pillé con las manos en la masa y que seguramente, luego de que nos aburrimos juntos yendo al cine, me dejó aquí en mi casita para él irse bieeen feliz a follar con quién sabe qué gata que ahora me anda chingando nomás porque sí, como si fuese MI culpa que tooodos los hombres sean unos pendejos infieles. ¿Por qué no lo chinga a él si yo ni sabía qué pedo??? Si por algo no me pifaba el “nuevo y mejorado” Arturo, mi intuición no está tan herrumbrosa y por eso preferí abrirle cada que empezaba de sexoso conmigo nomás porque me invitó a salir…
(Ojalá me hubiese escuchado a mí misma antes de regresar con Eduardo y antes de haberme largado con él. Alguna vez en alguna clase estudiamos no sé qué sobre “patrones enfermizos” y que tienden a repetirse… O sea que, según un tal Kraepelin o según no me acuerdo quién coños, es culpa de Mónica y sólo de Mónica el tener taaanta suerte con tanto hijo de puta.)
Mi versión de los hechos:
El idiota de Arturo se jeteó después de su cigarrito post-coito. La golfa de turno aprovechó para revisar el celular del baboso y enfureció con los mensajitos ridículos donde el ojos de aguapuerca me juraba un amor eterno y falso.
Y, como siempre, yo pago los platos rotos porque ni sabía de la existencia de “la otra”. Ahora me anda chingando una vieja que ni siquiera conozco y tendré que cambiar el número telefónico que utilizo desde la secu…
(Total: al fin que nadie más me habla nunca.)
Lo peor del caso es que las mujeres somos tan imbéciles que la babosa en cuestión seguramente lo perdonará nomás por su linda jeta.
Ni hablar: te lo regalo, preciosa. Por mí puedes quedarte con mis despojos.
Ayer el celular negro estuvo suene y suene por culpa de esos dos. Mi correo saturado con tarjetitas de “perdooóname, Moni” (y yo así de: vete a la verga) y con amenazas de “me las vas a pagar putaaa, me las vas a pagar putaaa” (y yo así de: güey, muero de miedo)…
Ya ni supe si me puse a chupar por Eduardo o por Arturo o por mí misma. Como por arte de magia apareció mamá en mi habitación: primero me cagoteó porque no era ni medio día y yo ya andaba totalmente ebria mientras que ella toda apurada entre “la niña” y el pavo marinado en… vino blanco (JA).
No sé por qué o para qué pero entre berridos logré decirle lo de su “yerno soñado”.
La neta no lo esperaba: que mi jefa se encabrona…
…y que le marca al Arquitecto Ferrand…
Hace un rato le colgué a Michel (ya no es Michelle sino MICHEL porque le caga que “mexicanice” su nombre francés. Hello, si a mí nadie me jodía tanto como ella por mi querido azento ezpañol) y todavía se atrevió a reclamarme que si yooo mandé golpear al pobrecito santurrón llamado Arturo y le dije que NO y y que no mame, que yo no hago esas jaladas y que mejor no me estuviera chingando y punto.
Ahora tengo la gran duda de si fue mi papá o si fue la otra vieja que juró vengarse de Arturo y de mí porque la “engañamos”, ja ja…
Y, pues: ¡FELIZ NAVIDAD, MÓNICA!!! En menos de una semana te quedaste sin chico nice, sin tu única amiga cercana y, encima de todo, ni vino Alice de su pueblo y te quedaste sin bronceado y sin Tulum.
Oh, sí: Sufro, sufro… CÓMO NO. A la goma con todos.
Luego la mensota de Jacqueline me mandó la carta-poema de despedida de “Lizbeth con hache” y ash, si no tenía bastantes motivos para bajonearme, todavía faltaba aguantar a mis medios hermanos (¿pero a qué hora escribí eso de “Hugo, Paco y Luis”?).
Y dije: que te valga madres, Mónica. No saldrás de tu habitación por el resto del día, del siglo, de todo el milenio. No te queda más que escribir, escribir, escribir…
¿Por qué cada año sucede lo mismo?
Ni tengo idea de en qué momento salí de mi recámara y en la sala estaban mis tres queridos hermanos, todos bien contentos platicando con una persona que estaba en el otro sillón…
¿¿¿Javier el chofer???
¡ESTÁS ALUCINANDO O QUÉ!!!
Pero, sí: era Javier. Igual y vi dos Javieres jajaja, pero juro que era él, ERA ÉL…
Regresé corriendo a mi habitación, no quería que ÉL me viera en estado inconveniente; de los pinches nervios me resbalé con una lata de cerveza vacía y me puse un buen madrazo pero a quién le importa si ahí estaba Javier, Javier mi chofer, no te vayas no te vayas no te vayas…
Apliqué la misma que cuando me iba de pinta en la prepa: baño con agua helada, litro y medio de Coca-Cola de dieta, cinco cafiaspirinas y nomás porque no tengo microondas ni cafetera en la recámara pero uf, una hora después estaba más fresca que una zanahoria, lista para que ÉL me mordiera.
Mónica y su vestido rojo, el cabello en un chongo malhecho, algunos mechones sueltos para enmarcar las pestañas que parecen postizas con ese rimel que ella ama…
Abrí la puerta de mi recámara, mantuve el equilibrio con mis Chanel nuevos como si caminase por la cuerda floja. Llegué al comedor y en la mesa estaban: un pavo relleno, otro estilo carnitas; la ensalada que tanto me choca, un montón de botellas de sidra, mis carnales con cara de asombro y mi papá con sonrisa estúpida.
Caminé hacia ÉL más que decidida luego de ver su cara de gula… Me encanta…
Pero oh, oh: mamá se puso en pie y dejó a “la niña” en las piernas de su abuelo. Me jaló del brazo y yo así de ¿qué?, ¿ahora le molesta que siempre sí me haya presentado a su gran cena familiar???
Diálogo escuchado en algún rincón de la cocina:
Joder, Mónica. Eres el colmo de la desfachatez.
¿Ahora qué hice, mamá?
Dime qué coño te metiste, Mónica.
¿Qué?
Dime qué te metiste, Mónica. Estás coloca’a.
Drogada, mamá. En México se dice “drogada”.
Pero si ni estoy puesta, mamá…
Solamente ando cruda.
Desde medio día no hiciste más que llorar y vomitar y seguir llorando mientras bebías como si quisieras morir de congestión alcohólica. Y no me vengas, que yo misma te vi.
Un poquito de cafeína, mamá. Quería estar presentable. No me metí nada, lo juro. Me di una ducha de agua fría. Me tomé una o dos aspirinas para el dolor de cabeza, ni una más…
Joder, escuincla. Cómo eres embustera. Estoy segura de que otra vez te estás metiendo cocaína.
(¡AHHH!!! ¿A mi padre se lo tolera pero a mí no?, ¿será porque él la compra mientras que yo la robaba del cajón del escritorio?)
Claro que no, mamá. Te juro por mi hija que no me metí nada, y mucho menos esa mierda en polvo.
Nada… Me inyecté a Javier en los ojos, sobredosis letal de deseo, unos labios carnosos que tragaré compulsivamente, pero no pasa nada, aquí y en China el amor es legal y hace años que no tengo sexo.
No pasa nada, no tiene más consecuencias, simple y sencillamente estoy enamorada y por eso me bajé la borrachera… Tenía que estar aquí, quería mirarme desde su perspectiva…
Mamá movió la cabeza de nuevo.
Si serás gilipollas. Una Samaniego no debe putear con los empleados de la casa.
Mamá dio media vuelta. Antes de salir de la cocina, dijo con su voz de ogra:
Allá tú si quieres que él se quede sin trabajo. Me agrada el chaval, pero ya te aguantamos bastante cuando te fuiste con el guarro de tu escuelita de Teatro.
…
(sin comentarios)
ÉL seguía esperando a que yo me apareciera. Mamá me dio por muerta, creyó que su regaño me amedrentaría pero no: mi llegada fue tan triunfal como siempre. Ya no había sillas vacías; Javier estaba entre papá y Alonso. Todos los caballeros se pusieron de pie para ofrecerle su asiento a la dama recién llegada, pero el mamoncete de Íker debía correr a alcanzar a su vieja.
Quedé justo frente a Javier, ex chofer…
Porque ya no es chofer: ahora es el asistente personal de papá. Se veía tan bien en su traje nuevo, la corbata no combinaba y ese detalle me fascinó casi tanto como ÉL y sus cejas perfectas. Mis Chanel rojos se estropearon porque el nuevo asistente de papá rozó su pie con el mío para provocarme, creí ser protagonista de una película y quise quitarme un zapato, la tentación era muy fuerte pero mamá observaba atenta mi rostro que exudaba deseo, ganas de estar con ÉL y con nadie más, desnudos o vestidos pero totalmente a solas, nadie más que ÉL y yo…
Alonso y Roberto no dejaban de reírse. Papá ya estaba algo alegre y mamá no hacía más que observar a Javier mientras cargaba a Lizbet sin hache. Javier miraba a todas partes, yo disimulé bebiendo un vaso de ponche de frutas tras otro (un idiota me reclamó que por qué escribí “ponche de futas”), pero ni una gota de alcohol porque soy linda e inocente, si no tuviera una hija igual hasta sería virgen…
Qué más da. Javier será el nuevo asistente de papá. Todo lo demás vale gorro.
Durante la cena, papá dijo que Javier es un empleado honesto y que lo quiere en su equipo para que se empape de nuestros asuntos mientras termina la carrera (no sabía que el nuevo asistente estudia Comercio Internacional en no sé qué escuela barata). Mamá puso una cara que no, de verdad que no hay palabras, jaja. Roberto preguntó si sigo en Teatro y con orgullo contesté que sí, que estoy por graduarme y, por fin lo dije: me dieron la beca que pedí cuando vivía con Eduardo. Javier preguntó si actúo o escribo y yo sólo sonreí, preferí no contestarle nada porque me encanta hacerme la interesante.
En esta ocasión nos ahorramos toda la hueva de cantar y etcétera. Abrí mis regalos y Santa Claus me trajo esta laptop nueva, Javier ahora tiene una Palm y un automóvil con… con todo y chofer, jajaja. A Lizbeth sin hache creo que le trajeron muñecos de peluche, o algo así, no sé.
ÉL se despidió poco antes de la medianoche. Ya no pude verlo a solas pero me dio un beso en la mejilla y un papelito en la mano: su teléfono de celular y el de su casa… pero no le pienso marcar. ÉL debe perseguirme otra vez, justo como en la fiesta de mi hija, si no lo hago así todo saldrá al revés. La presa debe esperar a ser cazada.
Mis hermanos se quedaron a dormir aquí. Yo nunca pude cerrar los ojos, exceso de lujuria y de promesas no pronunciadas.
Alonso, papá y Roberto se pusieron una peda que ya ni yo. Se me antojaba quedarme a cantar villancicos con ellos pero no: no más alcohol. Javier no debe conocerme así. Vine aquí y me encerré en esta laptop, ya la configuré y ahora tengo ganas de escribir cientos de cartitas y poemas de amor.
Pero qué cursi soy. Querido Javier: mira nomás qué provocas en mí…
Posted by QueenKill33°.
Lee aquí el capítulo cuarenta y cinco del Eterno domingo.





Magic Coffee & Show

























hola! tengo k konfesar algo , ke prefiero leer la vida de moni , ke estudiar para mis examenes, me enkanta , la verdad tbn soy de las ke se saltan todo el libro y leen la ultima pagina , pero no puedo hacerlo aki , jaja, asi k seguire un buen rato leyendo este blog para saber ke fue de monica,,
Genial. como siempre. Genial