Eterno Domingo (capítulo cuarenta y cuatro)

ETERNO DOMINGO

Jéssica de la Portilla Montaño.



Subject: ¿Navidad feliz? No parece, pero…
Date: Sun, 24 Dec 2006 17:48:25 -0400
From: Jacquie.Onassis@ferrandsamaniego.com
To: monicaferrand@live.com.mx
 
Hermana:

Yo que no soy “dramaturga” ni tengo nada de artista, me salí un rato del casino (Caesar’s Palace, como siempre) porque quería decirte que te quiero un chingo y que ya sé que las navidades nunca han sido buenas para ti. Imagino que ahora que andas soltera otra vez y que tienes que reventarte no a nuestros hermanos sino a la golfa que tienen por madre es mucho peor pero bueno, tú siempre has sido medio “depre” y por fortuna aquí sigues, conmigo aunque un poco lejos…

Antes de enviarte un ciberabrazo fraternal como mi pequeña hermanita que eres, voy a darte un buen JALÓN DE OREJAS porque, escuincla: si vas a hablar o, más bien, si vas a escribir en público sobre la “monstruosaaa” familia que te tocó y si vas a sacarme ahora mis trapitos al sol para señalar mis vicios y demás tonteras de mi etapa de “rebelde”, entonces POR FAVOR sé un poco menos sufrida y más sincera y di cómo me rehabilité gracias a nuestra prima muerta y gracias a nuestra madre, a la que tanto criticas por ser lo que es cuando en realidad ella me salvó al obligarme a ayudar a otros con las obras de caridad que dirige además de las “fiestas de sociedad” que organiza para recaudar más fondos.

Quisiera hablarte como amerita la víspera del nacimiento de Cristo, pero ay, ¡Moni!, acuérdate que soy Samaniego pero soy tan Ferrand como tú o hasta más. Claro que tienes derecho a escribir en tu bitácora todo lo que se te dé la gana, pero ya que tú sólo hablas de cosas negativas vuelve a habilitar los comentarios para al menos tener derecho a réplica, ¿vale?

A ver: por qué no dices que encontré redención no leyendo la Biblia sino aplicándola a mi vida diaria, no meditando inútilmente sino ocupando mi interminable tiempo libre para ayudar a personas menos afortunadas que tú y que yo. Porque, niña, no todos nacieron en cuna de oro como nosotras, eso es algo que aún no aprendes a pesar de tu breve vida de “pobretona” con el mensote de Eduardo.

Por qué no dices que nuestra madre lleva a tu hija al orfanato cuando vamos a dejar despensa, tanto para que “la niña” no crezca entre sirvientas (no es por generalizar ni discriminar, pero a veces son taaan ignorantes que hasta creen que hablan con muertos y jaladas así) como para que esté con su abuela. Yo sé que no te has dado cuenta o no quieres verlo porque te encanta hacerte la víctima, pero mamá ADORA a su nieta y sé que hará cualquier cosa para que Liz esté bien… Si tú quieres estar mal y seguir mal pues ya es tu boleto, sweetheart, pero Liz qué culpa tiene.

Por qué no dices que yo misma he cuidado a tu hija cuando no tenías ni para comprarle pañales, que la he llevado con todo y chofer a la central de abastos por la comida que yo preparo con mis manitas de aprendiz de chef para que coman niños abandonados, o que papá será lo que sea pero me compró una casa enorme con un terreno envidiable en donde puedo alojar a cuanto perro y a cuanto gatito encuentro desechado en la calle como si fuesen juguetes viejos, la mayoría de ellos enfermos y maltratados aunque tengan todo el pedigree del mundo…

¿Por qué no escribes sobre todo eso? De verdad: deja de hacerle tanto al cuento, Moni. El mundo nunca fue rosa pero necesitas verlo un poco menos negro.

Por favor: ya no seas tan egocéntrica. Concéntrate más en tu hija y menos en tus fantasías de éxito y de fama ridícula.

Sólo mira todo lo que tienes alrededor, todo lo que te estás perdiendo.

Hace poco me escribió una chavita que te lee (Ana Espinoza, si mal no recuerdo) para decirme que me felicita por tener una hermana tan talentosa… Pero que qué triste que sigas obsesionada con aquél porque, nena: TODAS hemos estado enamoradas mil veces, pero EL AMOR es otra cosa totalmente distinta. Hasta yo que llegué a abortar como mil veces sin saber lo que hacía, me quedé pensando en el correo de esta chavita porque te juro por Dios que el amor es algo tan cabrón que ni te imaginas y que yo misma no sé si lo he sentido por alguien más que por mi familia de sangre y por mi prometido…

Ay, niña: mira que si yo tuviera una bebé tan hermosa y tan sana como la tuya, UF, eso bastaría para que no me importara un cabrón (llámese Eduardo, Arturo, Javier) y ningún otro problema real o inventado por mi cabecita orate.

Si ya tienes una hija, ¿por qué no te dedicas más a ella, coño? Y a mí no me vengas con tus choros de que estás tras “bambalindas” estudiandooo muchooo con tus “contratos” de Messenger unos diálogos teatrales que según yo se llaman “parlamentos”, mocosa. Acuérdate que más sabe el Diablo por viejo y yo ya estoy llegando a la edad de los sin-cuenta…

¿Por qué no cuidas a Lizbet para que no se cumpla en ella la maldición infinita de soledad marca Samaniego? ¿Por qué no impides que termine siendo otra Ferrand viciosa y adicta a las drogas como efectivamente fui yo?, ¿adicta al trabajo y al poder como nuestro papá?, ¿adicta al amor como mi madre?, ¿o adicta al dolor,  justo como lo eres tú?

Nada más acuérdate por qué bautizaste “Lizbeth” a mi sobrina: para recordar a una chica que NO he olvidado, mensa, si cada noche le rezo un Padrenuestro no para pedir por su alma sino para rogar que te siga cuidando desde el cielo así como te cuidó cuando eras niña. Y, diga lo que diga la Iglesia, yo sé que nuestra prima está en el cielo porque Lizbeth Ferrand era un angelito que no merecía este mundo. Ella fue la única que sí estuvo conmigo en cada uno de mis intentos de sobredosis porque, vaya, yo sé que ni te acuerdas porque estabas peque pero ella hizo el primer intento por salvarme de mí misma cuando yo tenía quince años y tres de drogarme con sustancias que mi papá guardaba bajo llave. Ella me introdujo al estudio de la Biblia católica, especialmente a los Evangelios… ¿Por qué crees que lloro como estúpida cada que leo las Parábolas de Jesús? Joder, que ella sí que no pudo recuperarse del daño que le hicieron los desgraciados de nuestros tíos, no sé si alguna vez notaste las quemaduras de cigarrillos que esos cabrones le hacían en los brazos para castigarla porque “quién sabe por qué” era más chillona que tú y que tu hija juntas. Mi papá será alcohólico adicto mentiroso y lo que quieras, PERO jamás nos puso una sola mano encima; casi no convivimos con él porque trabajó duro y desde abajo para que mi madre aristócrata viviese como condesa y para mantener a esa bola de cabrones que le tocaron como hermanos, sin contar a los hijos que tuvo con la zorra que lo embaucó con sus interminables domingos siete. Y ni digas que por algo engañó a mamá, o sea: tú no tienes NI IDEA de cómo eran las cosas antes y pues yo también habría huido a España con tal de no ver a la secretaria nalgasfáciles y a sus “engendritos”, como esa basura de mujer les dice.

En cambio tú, Moni, NO pudiste dejar al pendejo que te maltrataba y que te humillaba y al que le lavabas su ropa a mano porque no tenía ni para una pinche lavadora… Aunque, para ser bien sincera, por más que deteste a mi “ex cuñado” por no haberse despedido de ti y por haberte dejado por una prostituta barata, ¿sabes qué le reconozco? Que él sí estuvo contigo a la hora del parto y durante todo ese tiempo en que tú no quisiste vernos, y se aventó el boleto jurando que mi sobrina era hija suya. Bien o mal estuvo ahí en un momento difícil, punto. Y aunque lo hice firmar casi a la fuerza para que cediera la patria potestad de Liz y para que la otra pendeja dejara de molestarnos, la neta es que LE AGRADEZCO a su madre el haber cuidado de mi sobrina mientras Eduardo y tú se emborrachaban con su dichoso licor de ajenjo.

En fin. Ya pasado el regaño, quiero que sepas que te extraño como no sabes, no hay noche en que no pase por tu página para leer en qué va tu caótica vida, aunque preferiría saber de ti y de mi sobrina de tu propia boca; preferiría que dejaras tu computadora para que me hables por teléfono así sea en estos días del año…

¿Por qué no te sales de vez en cuando de tu mundito cibernético para visitar el planeta donde vivimos los demás?

No te pido que escribas menos, es tu terapia y sobre todo tu catarsis; y con todo y deprimideces yo sé que has alegrado a personas que ahora saben que no están solas, que no son las únicas en el mundo que sufren por un amor, por un abandono, por una adicción a lo que sea. Con todo y tus excesos has vivido como has querido, pero no necesitas llamar la atención de esa forma; mis papás siguen contigo y si te aguantan tanta cosa es para que no abandones la casa de nuevo y para que no los dejes sin ver a su nieta como antes hiciste.

Por favor, Moni, mi regalo para este año que está por comenzar es que cuides mucho a tu propia hija, porque es tuya y sólo tuya y de nadie más, punto. ¿Por qué no escribes para ella?? Cuentos de hadas, historias de niños que corren con sus papalotes, el futuro que le espera a la pequeña princesita que con tantos trabajos pariste…

En fin, te dejo, que hace rato se me acabó la salsa de arándano y voy a tener visitas, ya sabes. Ojalá una sola de mis palabras se quede en tu mente; eres una persona buena y te admiro porque te aventaste a tener a esa niña a pesar de que su padre biológico es un hijo de puta. Y mis papás pues habrán tenido sus errores, pero ahora los están pagando y no puedes quejarte porque tu hija tendrá la mejor educación del mundo y a ti no te caería mal ponerte a estudiar pero en serio, si te la pasas pegada a Internet aprovecha para mejorar tu alemán y lee un poco más que buena falta te hace.

Mónica: si algo aprendí luego del horrible suicidio de mi “hermanita” Liz, es que para ser feliz hay que estar en paz pero no con el mundo sino con uno mismo. Si te empeñas en sufrir y en sufrir es porque quieres o porque estás ciega o porque no has escuchado a tu hija reír. Dale a ella todo ese amor que a ti te faltó, todo ese amor que nos dio nuestra prima antes de que Dios la llamase en una noche tan triste como la de hoy…

NO OLVIDES QUE SIEMPRE SERÁS MI PEQUEÑA HERMANITA.

Jacqueline Ferrand Samaniego.

“Amad la justicia los que juzgáis la tierra, sentid con bondad acerca del Señor y buscadle con sencillez de corazón. Porque es encontrado por los que no le tientan, y se muestra a los que no le niegan fe. Los razonamientos torcidos, en efecto, apartan de Dios, y el Poder puesto a prueba refuta a los insensatos. Porque la Sabiduría no entrará en alma tortuosa, ni habitará en cuerpo deudor de pecado. El Espíritu Santo de buena formación huirá, en efecto, del engaño y se alzará fuera de los razonamientos torpes, y será rechazado al sobrevenir la injusticia.”.

Sabiduría, capítulo 1, versículos 1-5.

Posted by QueenKill33°.



Lee aquí el capítulo cuarenta y tres del Eterno domingo.


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3 Responses to “Eterno Domingo (capítulo cuarenta y cuatro)”

  1. Ana Espinoza says:

    awww mi Gina…..qué bonito te quedó…
    a ver si moni ya entiende jejejeje..
    no tengo mucho tiempo..para escribir gran comment..pero ya sabes lo que pienso de ti!!!
    =DDDDD
    =P cuídate!!!!!!

  2. DEJA DE INSULTARME A MÍ, SANDRA BECERRIL ROBLEDO, SI SIGUES TE VA A CARGAR LA CHINGADA PENDEJA (YA SABES LO QUE PUEDE PASARTE) Y NO DIGAS QUE NO TE ADVERTÍ ANTES DE ESTA AMENAZA

  3. Arkham says:

    Hola, Gina:

    Te acabo de nombrar en una lista para que contestes un Meme. Lo hice sólo porque me lo mandó Criseida, una amiga de la escuela de escritores. No es necesario que lo contestes si no quieres. Las instrucciones están en mi blog.

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