Eterno Domingo (capítulo cuarenta y tres)

ETERNO DOMINGO

Jéssica de la Portilla Montaño.



Previo a la Nochebuena

Estoy harta de tanto comentario insulso que me dejan nomás pa’ ver si me chingan un poco el inexistente ánimo con que nací, como si en serio me importara lo que piense de mí la gente que me lee nada más a veeer si ya me morí o no. ¡Coño! Si me importara la sociedad no habría tenido a Lizbeth sola, cuando su padre ni siquiera sabe que “la niña” existe y cuando su madre sigue siendo una estúpida mocosa que se embriaga arrepentida porque dejó una carrera profesional para irse a parar en escenarios de verdad, ja, no como la pendeja de Carmina que se creía “artista” nomás porque de día andaba de chacha y de noche bailaba en calzones frente a un reluciente tubo.

(…por una pinche teibolera me cambiaste, hijo de puta… por una “artista” pero del desnudo… ¿qué podías esperar de una maldita NACA que contactaste porque le enseñaba las siliconizadas tetas a ti y a quién sabe cuántos albañiles más en sus pútridos álbumes de fotografías de HI5?)

(Carmina = PERRA; Eduardo = NACO; Carmina + Eduardo = PROSTITUTA APUÑALADA EN EL CLÓSET DEL GAY DE TURNO)

(…aunque no lo esperaba de ti. Eso sí que no. Así eras con todas excepto conmigo, y todos fueron cabrones mientras que tú fuiste el único lindo hasta que tu inevitable guarrez reapareció. O será que en serio pensaste que mis papás me iban a desheredar a mí, a Mónica Ferrand Samaniego, nada más porque la escuincla mandó a la goma a sus jefes creyendo que iba a ser más feliz en nuestro cuartito de tres por tres metros cuadrados que en la torre de cristal cortado que me protege de malnacidos como tú. Allá mi hija tragaba frijoles con arroz mientras la bruja que ni su abuela era me impedía verla que porque tengo “problemas emocionales” que ella no sabía siquiera que sí existen… ¿en serio cree que una no-estúpida sin “problemas emocionales” iba a caer en las garras de su hijo, queridísima ex suegra mía? Aquí mi hija come Gerber de caviar y alguien que sí lleva su sangre no me deja verla tanto como yo quisiera porque “soy una alcohólica” que le echa la culpa de sus vicios y de sus problemas a defectuosos genes familiares…)

(Cuando Lizbeth cumpla dieciocho años dejaré que lea todo esto por si acaso me pregunta qué sucedió con su “papá”, a huevo, ya tengo un primer respaldo de este pseudoblog por si algún día decido desaparecer para siempre de Internet.)

(Coño: y pensar que supe del grupo de teatro gracias a un tal Eduardo que quién sabe por qué tenía entre mis contratos de Messenger, y ahora es el teatro lo único que me hace sonreír aunque me recuerde a ese pendejo tras bambalindas, con el apuntador en la mano por si se me iba algún diálogo…)

Bla. Yo y mis malditos “paréntesis” que nunca termino de redactar. ¿Qué caso tienen?, ¿qué caso tiene TODO?

Odio la Navidad. Detesto esta temporada del año. “Lluvia de diciembre”, como dice la Mich. Sólo me emociona la idea de ver a Alicia, mi querida FayRyTales, la pequeña e inocente “wiccana” que jura que los árboles y la Luna y un puñado de tierra me ayudarán a salir de tooodas las broncas que tengo en este plano físico o astral o como sea que se diga. Su “libro de las sombras” que es más secreto que mi querido diario íntimo… no creerán que en seriooo le digo a Internet TODO lo que sucede lejos de esta computadora, ¿ve’a? Uso alucinógenos cuando no ando taaan deprimida jaja porque luego ni ganas dan de drogarse, I swear it, pero ya le dije a mi antepenúltimo psiquiatra que en realidad es una lástima no sufrir delirios, carajo, ni un pinche delirio celotípico o de perdida el megalómano, decir que estuve en la Luna o que soy mundialmente reconocida por ser la mejor dramaturga de mi generación o que me iba a casar con Eduardo aunque me plantó… y bla.

Alicia llegará con sus ritos raros para intentar sacarme a Eduardo a punta de huevos de gallina negra y un ramo de no sé qué plantas, bah, a mí que me den salvia divinorum porque ni las religiones paganas me llaman la atención, hueva, son religiones a fin de cuentas y ya vengo huyendo de una como para embarcarme en otra igual o peor, o seaaa, si nunca di ni diezmo ni un solo centavo como limosna cuando me obligaban a ir al catecismo o cada que la titular me castigaba porque no había comulgado (¡pecado mortal!… blaaa) YA PARECE que iba a pagar nomeacuerdocuántosdólares para afiliarme a cierta Iglesia cuyo “logo” me tatué luego de alguna borrachera. O sea: NO.

Punto y aparte.

Y claro que me arrepiento del maldito tatuaje. No sé por qué coños no cicatriza, no cicatriza, necesito que me revise un doctor pero por mí que se pudra, no me importaría morir por culpa de un tatuaje que simboliza un libre albedrío que jamás he tenido, vivo asfixiada por mis propias redes neuronales…

Ahora sí: punto y aparte.

Tengo que reconocer que, en el último día de sexto de primaria, Alicia Chávez Guerrero, la más inteligente del salón (muy por encima de Karina y de Laura Nariz de Papa y de tooodo ese grupito de élite mamila que recuerdo con tantísimo cariño), la genuinamente lista y estudiosa y cero creída, ella fue la única niña que le pidió que esta freak le firmara el “anuario” de nuestra felicísima generación… ¿El mío?, MHHH: terminó hecho cenizas cuando aquel megaberrinche de mediados de secu, primera vez de tantas que me expulsaron de un colegio castroso sin razón y sin motivo y nada más que por mi fama de pendenciera revoltosa y pobrecita niña rica a la que le falta tanta atención de una madre que se la pasaba de viaje con tal de no ver a “los otros Ferrand” que seguían naciendo, de un padre que se la pasaba cerrando negocios y haciendo hijos y más hijos al fin que puede mantenernos a todos, de una hermana que estaba mucho más enfermita que yo porque a los doce años ya sabía inyectarse heroína, hello, si de alguien aprendí a ser como soy, y heroína de la más fina importada exclusivamente para los amigos de mi papi, de algo sirve tener varo aunque sea para escapar por algunas horas de un mundo al que te hicieron venir sin pedirte opinión, para hacer caso omiso de un mundo que no puedes cambiar por más que tú quieras, por más que intentes poner un granito de arena que siempre termina en el ojo de alguien…

Sólo hubo una sola persona en el mundo a quien realmente le importé alguna vez, una sola persona que estuvo conmigo siempre, todo el tiempo, más que mi padre y que mi madre y hasta que mi hermana, incluso más que mi nana y que las sirvientas que trataban de inculcarme buenos valores y no sé qué tanta mierda… pero se fue… la perdí en una Navidad como ésta… por eso odio estas fechas, por eso odio los últimos meses del año y ahora con mucha más razón por culpa de Eduardo, por eso odio a mi familia y mi vida y hasta el dinero de mi jefe… lo único que podría salvarme es el amor que juro por Dios y por el Diablo que le tengo a mi hija Lizbeth… pero no quiero que sea como yo… no quiero dañarla algún día sin querer… prefiero que mamá la eduque ahora que está dispuesta a cuidar a Lizbeth de todo y de todos empezando por mí… ahora que quiere hacer con mi hija lo que no hizo por mí ni por Jacqueline… ¿No sé si será ley de Karma que ahora se ocupe de una nieta porque no pudo cuidar a sus dos hijas? Pero no la culpo, yo habría hecho lo mismo que ella: huir, huir a España con su familia de sangre para no tener que convivir con los bastardos a los que mi padre les regaló nuestro pomposo apellido…

Maldito anuario, malditos arranques de cólera y mi ansiedad por romper cartas y cuadernos de diario que me recuerdan la mierda en el mapa de mi vida… Ahora quisiera saber qué más me escribió Alicia entonces, hasta me hizo un acróstico donde la S de Samaniego era de “salud” (¿y la M de Mónica era de “mental”?, ja ja JAAA, o sea, cómo no). Yo y mis pinches e incontrolables impulsos cada que me cabreo pero nooo, no es tu culpa Moni, el encargado del laboratorio escribió que tu ECG es “normal” aunque tus ondas alfa beta gamma omega o no sé qué coño (¿se nota que abandoné la ¡”#$%”# Facu antes de llegar a temas de Psiquiatría?) afirmen lo contrario; igual todo se debe a que no querías nacer así como ahora te niegas a despertar a ninguna hora, igual y te obligaron a salir de tu madre con fórceps y no te lo dijeron para evitar la demanda por negligencia, tu cabeza debió ser aplastada sin querer y por tanto tu cerebrito también se dañó un poco en el inter… ¿qué otra explicación, si no?, ¿o en qué otro momento o por qué terrible causa soy tan pero taaan infeliz como afirmo yo misma? ¿Qué coño hice en mi otra vida, qué tan malo, qué tan imperdonable para sentirme así? ¿QUÉ HICE??? Que alguien me lo diga… por favor… mi última esperanza en el mundo es morir gracias a un relámpago divino, pero no quiero que nadie se pregunte jamás qué pasó conmigo, por favor, sólo digan que jamás existí, que sólo fui un personaje que Mónica Ferrand se inventó para aferrarse a este mundo mierda, para jalar una cuerda falsa que no me deja caer totalmente al abismo…

(…por Dios… cualquiera que me lea va a pensar que ando en el tuesday blues, pero no… OJALÁ FUESE ASÍ… ME TRAGARÍA TODAS LAS DROGAS DEL MUNDO PARA JUSTIFICAR EL CONSIGUIENTE BAJÓN PERO NO, ÉSTE ES MI ESTADO NATURAL… TODA LA VIDA HE SIDO ASÍ AUNQUE LAS FOTOS DE MI NIÑEZ LO NIEGUEN, AUNQUE ME ESCUPAN UNA SONRISITA RIDÍCULA Y EL ORGULLO FINGIDO DE UNA FAMILIA HIPÓCRITAMENTE PERFECTA…)

Regresé toda furiosa de mi dizque cita con Arturo porque, Dios, juro por la hostia que no puede existir un ser más desgraciado que él (algún día lo contaré, hoy ya estoy demasiado bajoneada), solamente Eduardo y el papá de Lizbeth tal vez, nadie más. Luego de gritar madres contra sus ojos aguamarina ya estaba más que lista para deprimirme, y lo de siempre: velas en lugar de luces, un montón de varitas de incienso aroma cannabis (no, Jacqx: una pinche varita de incienso no “pone”, no coloca pa’ que me entiendas… joderrr), fotos depresivas de Lindsay Lohan y sus muñecas vendadas para ocultar la cicatriz con forma de infinito que se habrá “tatuado” con cutter en alguna de sus tantas rehabilitaciones, ja ja y ja… Ya estaba por abrir el blog de la Dama Gris de Bolivia, mi favorito cuando en serio tengo ganas de chillar a mares, pero cuál: en mi desesperación no sé qué pinche tecla apreté y que aparece un estudio de una neurocirujana que habla sobre… ¿la FALSA DEPRESIÓN???

…ah, chingá…

FALSA DEPRESIÓN.

Ahora resulta que mi depresión es una adicción más, una de tantas como mi adicción al FALSO AMOR de tanto PENDEJO que sólo me busca porque tengo cara de ángel, cuerpo de modelo, instintos diabólicos y una cuenta bancaria tamaño Carlos Slim junior. Juro que leí eso y estuve a punto de que me llevara la v…

…pero me quedé leyendo. Ja. Y lo PEOR de todo es que hasta le di la razón a la neurocirujana ésa porque Arturo se me olvidó por completo. Y qué bueno, porque si no habría planeado mi siguiente suicidio (¡juro que juro que ahora sí lo haré!!!, nomás hay que esperar a que en serio me den ganas) y habría comenzado la rutina de siempre: pedir por teléfono diez cajas de cigarrillos para dejar el tabaco remojando en la tina de mi recámara (maldito Internet, malditas las recetas para hacer venenos infalibles desde la comodidad de tu casa), buscar las botellas de Absenta (malditos poetas malditos, malditos, ¡malditooos!), buscar frascos de jarabe para la tos por toda la casa (maldito ocio de los “psiconautas” que nomás dan ideas macabras a los árboles torcidos) o abrir el cajón del escritorio de mi papi a ver qué sustancia prohibida me encuentro ahora, rogar por el teléfono de algún dealer, robarme algunos rastrillos para aventarlos porque no me dejan que yo tenga, “triggering stuff”…

Antes me encantaba romper vasos y tazas y vidrios como hacía mi prima cuando estaba furiosa, pero la última vez que ella lo hizo no calculó bien la profundidad. Mamá, Jacqueline y yo fuimos las únicas personas que llegaron corriendo a Urgencias para ver cómo le cerraban las heridas autoinflingidas con puntadas malhechas por enfermeras novatas… BAH. Maldito Ministerio Público en los hospitales, maldito el nombre del Arquitecto Ferrand, maldito el monto en dólares de una de las tantísimas cuentas de cheques de mi jefa, malditos funcionarios que aceptaron desaparecer la acusación contra mi prima por atentar contra su vida para que nadie se enterara de absolutamente nada de nada de nada…

Luego de eso estuve gritando por dos o tres meses que no era posible, cómo es que no puedes arrancarte ni tu propia y asquerosa vida de un tajo sin ser amenazada con cárceles y psiquiátricos, bla bla bla. Claro que me quedé bieeen calladita después de esa pinche Navidad de mierda, cómo la odio, y que alguien venga a decirme que esta depresión tiene algo de falso, que existe algo llamado “falso duelo”: mi prima, mi única amiga cuando éramos niñas, ella tuvo que elegir precisamente ese maldito y asqueroso día para matarse definitivamente. Suicida frustrada, ja… Quería que nos acordáramos de ella, fue su broma póstuma porque ella rió al último, siempre juró que de alguna manera pagaríamos el terrible fracaso que fue su cortísima vida… Y aunque yo sea igual de inestable o mucho más que ella, la sigo odiando porque ella sí descansa “en paz” PERO YO NO. Mamá y Jacqueline ya la olvidaron, a mis tíos siempre les valió verga y ni al velorio se presentaron, o sea… Pero yo sí tengo que vivir con el hecho de que me haya abandonado la única persona que realmente he querido incondicionalmente porque me cuidaba cuando mamá se iba de viaje, cuando papá fornicaba con la otra perra y cuando Jacqx se inyectaba lo primero que encontrase.

La época más feliz de mi vida fue cuando ella huyó de la mansión de los pendejos de mis tíos para quedarse por siempre conmigo, o al menos eso juró entonces… Si mi vida ha sido un asco desde que recuerdo, luego de que esa cabrona huyó de este mundo todo lo demás valió para siempre. TODO. No puedo evitar recordarla cada que llamo a “la niña” por su nombre: Lizbeth. Lizbeth Ferrand.

Punto final por el día de hoy.

Y quien quiera joderme que lo haga por correo, ya tienen mi nueva cuenta y si no pues tómense la molestia de buscarla porque me castra decir las cosas más de una vez. Cuando empecé a escribir aquí sólo Mich y Alice me contestaban, y eso a duras penas y muuuy esporádicamente. ¿Por qué ha de importarme lo que opine de mí y de mis jodidérrimos debrayes una “Sociedad” a la que yo y mi prima le importamos un pito?

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Posted by QueenKill33°.



Lee aquí el capítulo cuarenta y dos del Eterno domingo.


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2 Responses to “Eterno Domingo (capítulo cuarenta y tres)”

  1. A. Lozano says:

    NO ENTIENDO.
    Después de leer lo que escribes (realmente bueno) no entiendo por qué te peleas con la Sandra Becerril. Ella, por más que se esfuerce jamás podrá tener la soltura y la imaginación que muestras en tus textos. Por eso se me hace tan raro que pelees con ella, como si fueran iguales cuando es claro que tú estás (como decían los Rollings) 1000 years from home, mientras la pobre Becerril todavía tiene problemas para redactar claramente ideas simples (y lo sabe, si no no tendría que plagiar a otros autores)
    Te felicito por este texto, Gina, de verdad.

  2. Ana Espinoza says:

    awww Moni…… qué triste…
    qué pedo ….bien enamoradota de ese wey……
    en este mundo hay muchos Eduardos…que se van sin despedirse…. por eso esa pinche obsesión…neta….
    pero el amor es otra cosa….si yo tuviera una bebé …
    eso bastariaa para q no me importara un cabrón…
    a la verga ese wey de Eduardo..neta ..=P
    ♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥

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