Eterno domingo (vigésimo quinto capítulo)
ETERNO DOMINGO

Jéssica de la Portilla Montaño.
Once de la mañana de un domingo.
Hoy desperté odiándote. Otra vez. Desperté odiándote por todas las promesas que me hiciste y por las cosas que nunca quisiste hacer conmigo. Odiándote por tu rodilla que hacía ruido cuando tratábamos de coger en silencio, odiándote porque te desnudabas de mi piel antes de dejar tu habitación, porque tapabas mi boca con tu mano sucia para que mis gemidos no despertasen a tu madre. Tu casa era tan pequeña, difícilmente dormía algo por estar escuchando los ruidos que entraban por debajo de nuestra puerta. De tu puerta, debo corregir. Porque tu habitación nunca llegó a ser mía.
Yo permanecía quieta, haciendo todo lo posible por no despertarte pero era una lucha inútil, tu sueño era ligero y abrías los ojos al primer movimiento. Me mirabas por un instante, cerrabas los ojos y los abrías de nuevo, estirabas los brazos y me sonreías.
¿Qué hora es, Mónica?
Hora de que sigas soñando conmigo.
Entonces no me hubieras despertado. Estaba por darte un beso.
¿Un beso?
Sí, un beso. Un beso como éste.
Entonces levantabas el brazo derecho y lo ponías sobre mi cintura, yo me acercaba a ti para acariciar tu cabello y cerraba los ojos al sentir tus labios sobre los míos. A veces la curiosidad era más fuerte y yo abría los ojos para encontrarme con tu mirada fija en cualquier cosa menos en mí. Me besabas con pasión, en todas partes, enfrente del mundo entero, pero siempre lo hacías con los ojos abiertos y mirando a otra parte.
Invariablemente era así.
Hoy sí es domingo.
De verdad. Hoy sí es domingo.
Mamá otra vez no me habla. Me vale.
Pareciera que Lizbeth está de su parte, porque cada vez que la veo me muestra la lengua. Esa escuincla. Yo no voy a perder uno de mis días comprándole ropa. Que vaya mamá. Lizbeth parece más suya que mía. A mí me da igual, otra vez, como siempre, como todo. Michelle no me ha hablado, Arturo tampoco, hoy le marqué al Turco pero me dijo que no tiene nada, que en unos días le llega una hidropónica que está buenísima. Le pregunté si tenía coca. Tal vez la coca me ayude a sacudirme la hueva, pero dijo que no, que él ya no vende porquerías (ayayay) pero que tenía cinco o seis Love rosas, le dije que luego le hablaba porque ahí tengo las Motorolas. El DXM es más práctico.
Posted by MyDramaQueen.
0 sugerencias para reescribir este guión.
Lee aquí el vigésimo cuarto capítulo de Eterno domingo.





Magic Coffee & Show
























muy buen blog saludos
ajajajja pues como quieras.. apurate por que te pueden ganar la vacante.. ademas segun yo recuerdo te mande una vez un mail referente a ello