Eterno domingo (vigésimo tercer capítulo)

ETERNO DOMINGO

Jéssica de la Portilla Montaño.



Lunes 11 de diciembre, no, doce de diciembre porque ya pasan de las doce de la noche or whatever

Todo se termina.

Todo…

Ya ni siento el madrazo de tan lento, de tan profundo y tan fuerte.

Dos corazones enfermos, explotan en el último instante, la sangre disuelve el hilo quirúrgico y ya no logro cosernos de nuevo. Aquí está tu alma, yo ya no siento mi cuerpo, no me encuentro en ninguna parte…

Aquí dejo mis lágrimas.

Déjame tragar tu coraje una última vez, quiero masturbarme con tus mejores tormentos, esta madrugada dos almohadas vacías me ausentan de todo y de todos pero de ti más que de nadie, más que de nada y mucho más que de mí misma.

Mantuviste tu pasado para vomitármelo encima, para acusarme injustamente por una advertencia que hice; ya no lamentes las mentiras que hace tanto olvidaste, siempre las sostuviste y ese “perdón” se volvió inútil en el punto de no retorno. Si yo persiguiera automóviles, si yo revisara tus estados de cuenta… No quiero saber qué hoteles visitas, sé muy bien con quién lo haces, “a mis espaldas” y tan discretamente que he leído cómo te agradecen el placer que a mí me restringes.

Ni siquiera puedo defenderme. No me interesa tampoco. Tengo derecho a permanecer callada porque todo lo que diga será usado en mi contra. “Vaya manera de echar a perder las cosas”, con esa frase terminó una discusión que tú mismo causaste pero, oh, todo todo se arregla con un beso, con un pastel de chocolate en mi vientre arañado. Mañana despertaremos con un beso en la lengua, aquí no pasó nada extraño hasta que llegue el momento de repetir la función, la misma escena con las mismas palabras y golpes, rasguños y gritos perfectamente ensayados, la promesa estúpida de que no, esto nunca más, nunca más sucederá, jamás, ya no caeremos en provocaciones ni en chismes de terceras mujeres (o de cuartas, o de quintas) y juraremos pedir ayuda externa y urgente un siglo de éstos mientras seguimos atando la cuerda en nuestros cuellos para salir del pantano que nombramos amor.

Déjame antes de que me deje yo.

No me obligues a cortar más de mi piel, no hagas que mezcle alcohol y somníferos porque necesito amarte, necesito verme en tus ojos para saber cuánto me odio realmente. No saltaré a un infierno donde tú no estés porque ya lo llevo por dentro, de todas maneras estarás en mi alma sin importar dónde termine enterrado mi cuerpo…

Posted by MyDramaQueen.

2 sugerencias para reescribir este guión.


At Diciembre 12, 2006 1:15 AM, LightSoundDreams-25 said:

NO ME AZUZTEZ KULERA!!! KE NO ZÉ ZI EZKRIBIZTE

EZTO LA ÚLTIMA VEZ O ZI PARA VARIAR IA EZTÁZ

PENZANDO LA MIZMA MAMADA? AHORA TIENES

UNA NIÑA NETO NO MAMES MÓNICA NO ERES

SYLVIA PLATH POR FAVOR POR FAVOR POR FAVOR

YA DÉJATE DE CHINGADERAS ES MÁS YO DEJO DE

ESCRIBIR COMO TANTO TE CAGA PERO POR FAVOR

HÁBLAME EN CUANTO LEAS ESTE COMENTARIO O

TENDRÉ QUE IR A TU CASA Y ENSEÑARLE ESTO A TU

MAMÁ, LO SIENTO, ME PREOCUPAS DEMASIADO, TODO

MUNDO SE DEPRIME PERO YA NETO QUE YA MONI

ACASO SABES CUÁNTO ME IMPORTAS, ESTÚPIDA?


At Diciembre 12, 2006 1:21 AM, MyDramaQueen said:

Déjame en paz, babosa, estoy demasiado deprimida para pensar

siquiera en hacer “estupideces” que por imbécil jamás concreto.

Sólo me estoy desahogando, así me siento en este momento, es

todo, déjame sola con mis letras, esta computadora es la única

persona en el mundo que me escucha, no digas que te preocupas

nomás por no visitarme en un hospital o en una tumba, claro que

ahí sí vería taaaaantas caras conocidas que hoy estoy a punto de

olvidar, deja que me muera sin necesidad de matarme y si te cala

o si te duele o si te da asco lo que siento pues NO ME LEAS Y YA.

Mónica Ferrand Samaniego.
 

 


Lee aquí el vigésimo segundo capítulo de Eterno domingo.


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