Eterno domingo (decimoctavo capítulo)
ETERNO DOMINGO

Jéssica de la Portilla Montaño.
Once de la noche.
Pero qué pinche dolor de cabeza…
No pienso dejar mi habitación por el resto de la semana. Estas vacaciones me están matando. Odio ser tan cínica. Odio este tono de amargura. Quisiera no tener que regresar a la escuela. No vivir aquí. Una cerveza me caería de pocamadre, pero no quiero salir de mi habitación. Mamá vino a decirme que ya había contratado a una señora, que se llama Carmen y va a estar de planta, mañana regresa con sus cosas. Qué bueno. Ya no tengo que lavar trastes.
Creo que aún tengo mota. Si fumo me voy a poner otra vez, pero si no fumo no voy a aguantar la cabeza mañana. Me acabo de acordar: el bajón es infernal….
Michelle me habló. Esa pinche cajita azul estuvo desaparecida durante años. En la mañana la abrí, estaba puestísima y casi me da taquicardia cuando vi todo lo que había dentro: cuatro Motorolas y nada menos que cuatro Hofmann 1943.
No podía creerlo… Me estaba muriendo por el ácido, por una de las tachas, pero le prometí a Michelle aguantar porque todo eso lo guardamos para un candy…
Uy. Candy flip. Se me hace agua la boca nada más de recordarlo, manjar para psiconautas sibaritas. Es bueno estar de vuelta en casa :OP jaja, aquí no chupo tanto como en casa de mi suegra, la gastritis ya me estaba matando… Michelle tenía razón: solamente me pegaste tu vicio de mezclar clamato con cerveza o fruta con vino para brindar porque sí, por todo, porque estábamos juntos y porque éramos felices. Todo el tiempo, doctor Fausto. Sólo es un trago, o dos, de Absenta.
El día que nació Lizbeth, abriste la caja de Absenta para celebrar.
Faltan días para su cumpleaños número dos, ¿recuerdas? Comprendo que quisieras deshacerte de mí, pero, ¿y ella?, ¿y Lizbeth? No sé si en unos años se acuerde de ti, pero seguro me va a preguntar por qué lleva tu apellido. Antes de cumplir dos años, la abandonaron nada menos que dos papás distintos… Acepto que me hayas olvidado, no hay bronca, pero Lizbeth es mi hija, nuestra hija, la registraste como tuya y para ella tú eres su papá. ¿Qué le voy a decir cuando me pregunte por ti? Creo que eso es lo que me da más miedo: que ella sufra por mi culpa. Mamá está muy contenta con la niña, pero me da un miedo terrible que Lizbeth algún día sea como yo…
Creo que hoy es viernes. Tal vez no sea viernes sino otro domingo. Mis días transcurren iguales, uno tras otro. Me duele ver a la niña. Me duele. Me duele haberla traído a este mundo mierda. Me duele pensar en ti y en ella, en la familia que éramos, que yo creí que tendríamos…
Cada día me platicabas lo mal que dormiste. A veces recorríamos la ciudad en la cafetera que tienes por carro, con la música a todo volumen cuando al estéreo se le daba la gana funcionar. A veces golpeabas el estéreo para que funcionara. Nunca quisiste que te regalara uno nuevo, ni que te mandara a arreglar ése.
¿Y para qué sigo escribiendo sobre ti? Nuestras escenas de siempre, tú y yo en un sillón, en una colcha, en tu cama, en donde fuese. No había nada como estar contigo y besarte, cada día sin falta teníamos una cita para hacer el amor dos o tres veces seguidas, después descansábamos un poco…
Yo te amaba. No sé si lo sigo haciendo, había tantos detalles tuyos que no soportaba, actitudes y hábitos insulsos que entonces pasé por alto y que ahora he olvidado por completo. Yo te amaba, no sé si alguna vez he amado pero estar contigo fue lo más parecido a tener una vida estable, a estar lejos de casa y hacer lo que yo quisiera, sin nadie que nos diga qué está bien y qué no. Mi suegra tenía límites pero eran muy pocos, en casa de mis jefes sigo siendo la escuincla que dejó Medicina para ser actriz. Jamás seré como Jacqueline, no quiero, pero tengo que portarme bien para que no me la hagan de pedo. Es más sencillo, pero sería mejor si tú siguieras aquí. Alguien “equis” me dijo que te fuiste a Estados Unidos, ya tenías todo listo… Lo que no sé es si te fuiste con alguien…
Te extraño porque deseaba que tú fueses el hombre que sí se quedara conmigo.
No fuiste ese hombre. No te quedaste. Sólo eres uno más de los tantos hijos de puta que huyeron sin darme ninguna explicación.
El amor es extraño. Tú eres extraño y yo soy extraña. Sé que es imposible que me enamore tanto, pero se me ha vuelto manía el seguir llorando por ti en los rincones. Cada mañana despierto pensando en ti y en lo que puedo hacer ese día para recuperarte, para que vuelvas a estar a mi lado aunque sea unas horas, sólo unas horas, un instante que jamás se repita…
Cualquier cosa es preferible. Sufrirte es mejor que soportar tu ausencia.
Ya me cansé de escribir sobre ti. De verdad. Ya me cansé de leer mis palabras necias y de encontrar que todas ellas te pertenecen, maldita sea, todos mis pensamientos siguen siendo tuyos.
Posted by MyDramaQueen.
0 sugerencias para reescribir este guión.
Lee aquí el decimoséptimo capítulo de Eterno domingo.





Magic Coffee & Show
























ya monica no sufras ..tanto…
se lo q es una pinche obsesion…
Gina dejame te digo que me encantas.
Que sueño todos los dias que eres mia.
Que derrepente entras en mi cuarto y me dices…
Tomame o te deborare.
Espero te guste mi comentario.
Sabras pronto mas de mi…