Eterno domingo (segundo capítulo)
ETERNO DOMINGO

Jéssica de la Portilla Montaño.
Once de la noche del mismo domingo.
La mota sabe mejor en esta pipa de madera.
Mamá rompió, una por una, mis invaluables sábanas de papel de cáñamo. Una por una… No tengo idea de dónde las encontró. Yo las busqué durante semanas.
No quiero que te vean los vecinos. Y mucho menos Lizbeth.
Ahora debo usar el hitter siempre, siempre, siempre.
Abro la lata. Empaque de edición limitada de equis marca de cigarrillos. “Fumar es causa de cáncer”. Ja. Encendedor. Abro la ventana. El humo no debe penetrar por las paredes. Busco una almohada.
No sé dónde están ni Lizbeth ni mamá. En el doctor, en el gimnasio, comprando tarugadas en alguna tienda cara, en las clases de Inglés. Algo.
Lizbeth va a cumplir dos años. A veces juego con ella. A veces mamá me deja hacerlo. Yo prefiero no acercarme a ella, no quiero que sus deditos se rompan al contacto de mi piel rasposa.
Me gusta perderme dentro de mi cabeza.
La mayor parte del día estoy encerrada en esta pantalla de cristal líquido. Sé que en algún momento mi alma se convirtió en un bit en forma de cero.
Ahora vive vagando por un laberinto de blogs.
Está buena la mota :OP
Nada en mi correo. No tengo comentarios. Nadie que desee chatear.
Maldito domingo…
Me encantaría una cerveza para la cruda. Sigo cruda. Cerveza de lata. Cerveza light. Mismo volumen de alcohol pero con la cuarta parte de sus efectos secundarios, léase: calorías, porque el nivel de estupideces que uno hace es exactamente el mismo. Creo que Michelle se tatuó el logotipo del álbum de Imagine, de John Lennon, pero la neta no me acuerdo.
Ah, claro. Mi jefa también se quejó por las cervezas del domingo pasado.
Prefiero que fumes a verte tomando.
¡Perfecto!
Pero por hoy sólo quisiera beberte a chorros, tragar tu recuerdo hasta llenarme de ti, exprimirte a mordidas y contar los rizos de tu cabello negro.
Tus rizos…
Maldito domingo.
Le dijiste a la señorita que cortara tus rizos sin compasión.
La máquina para afeitar está encendida. Uno a uno caen los sueños, las promesas, todos los parlamentos que ensayábamos juntos…
De haber sabido, hubiese guardado uno de esos rizos en mi cartera.
Y pensar que me cagué de risa cuando dijiste estar enamorado de mí, de un bebé que no conocías y que apareció en mi vida tan repentinamente como hiciste tú…
Ahora soy yo la que sigue soñando contigo.
Sólo por hoy no pensaré en ti.
Sólo por hoy.
Sólo… Esto no sirve.
NO SIRVE.
“Piensa día a día”, palabras inútiles de la doctora Claudia.
¡Doctora Claudia! Dicen que soy paranoica. No sé, no sé quién lo diga, hace unos días comenzaron a surgir voces dentro de mi cabeza… ¡Doctora Claudia! No soy megalómana: soy una actriz reconocida por todos los directores de obras teatrales de preparatoria y una que otra secundaria. ¡Doctora Claudia! No soy sociópata, pero soy adepta a la claustrofilia.
¡Doctora Claudia! Eso no fue un intento fallido. Necesitaría al menos dos mil pastillas de amitriptilina. ¿Sabía usted que una caja de Paracetamol produce necrosis hepática irreversible?, ¿que yo quería estudiar Psiquiatría?
Bah. En fin. Sólo por hoy no pensaré pendejadas…
Sólo por hoy. Sólo por hoy. Sólo…
No: esto no sirve. “Sólo por hoy no escribiré estupideces”… Si fuera tan sencillo, no habría un doble A en cada esquina de esta maldita ciudad. Terapia… ¿de qué sirve ir a terapia? Uno va a doble A para que le digan qué está mal en la vida, pero yo ya sé lo que tengo que hacer para estar bien. El problema es que lo sé pero no lo hago.
¿Para qué?
Segundo tabaco del día. Otra taza de té verde con arroz tostado. La cafeína no ayuda mucho.
Me calaste hondo. Y ahora me dueles.
Eso dice mi canción con Enrique Bunbury:
Me calaste hondo. Y ahora me dueles.
Maldita sea. Las drogas jamás sirvieron como escape de una realidad absurda.
Sigo pensando en ti. Día tras día. Las cervezas saben amargas como tus besos, que ya no salpican mis hombros…
Pero te beso. Te beso un millón de veces en mis fantasías. Te beso.
Y después, necesito otra taza de té…
¿“Necesito otra taza de té”? NO. Está mal dicho. La frase correcta sería:
Y después, se me antoja otra taza de té. “La diferencia está en las palabras”, decía Claudia cada que yo llegaba corriendo a terapia. Me cagaba ir al Centro de Rehabilitación, que diga, al Centro de Integración :OP jaja. El “Juvenil” sale sobrando: al de Coapa van puros chavitos de secundaria. Horror. Siempre hay alguien más jodido que uno. Me cagaba ir, me cagaba que todos los chavitos vieran mi panza con desaprobación. ¡Pero si yo no me meto activo!, pensé cuando vi a una niñita de trece, catorce años, con una panza todavía más grande que la mía. Tenía la cara negra, llena de mugre, tal vez aceite de automóvil. Traía un vestido rosa, de ésos que usaban mis profesoras de kínder, y la mano izquierda la tenía siempre sobre la nariz, la nariz siempre metida en el minúsculo espacio que hay entre el dedo pulgar y el índice. Primero pensé que estaba en su alucine, porque no traía nada en la mano y siempre parecía que estaba oliendo algo. Luego Claudia me dijo que era adicta a los solventes y que medio se había quedado en el viaje.
¡Un caso triste, por Dios!
Y mi hija está mucho más linda que yo. Por lo menos. He comprobado que esos “daños genéticos” eran choro de la doctora Claudia. Claro que me porté bien los ocho meses de embarazo, porque no se me ocurre peor castigo que tener un hijo tonto o un hijo feo… En fin…
Dice Michelle que hay de drogas a drogas. Jamás probé solventes porque no quiero estar toda mugrosa :OP jaja. No sé cuánto cueste meterse algo así, pero conseguir ketamina siempre ha sido más desmadre que consumirla…
Sigues ahí, en el fondo de mi computadora. Escondido en una carpeta llamada “seres incomprensibles”. Ahí tengo todas tus fotos, los videos que te tomé a escondidas, algunos de los correos que me escribiste.
Todo lo demás se fue a la mierda. Como siempre.
No podías ser alguien bueno en mi vida. Lo peor es que yo ya lo sabía.
Relaciones conflictivas…
Mi vida es un melodrama malo de los años cincuenta. Tan pésimamente mal escrito como mis obras, como este intento de bitácora.
Jamás debí fijarme en ti.
No confíes en alguien que te bese con los ojos abiertos.
¿Por qué no hice caso?
Es que me gusta verte, Mónica.
Y ya va a ser tu cumpleaños. Felicidades. Pásala bien donde sea que estés.
Dos caras. Bipolaridad. Personalidad Múltiple.
Depresión. Consumo indiscriminado de Internet y dominó virtual.
…
¿Seguirás leyéndome?
¿Sabes que escribo pensando en lo que tú pensarás al leerme?
Si lees esto: Sí. Todavía te pienso. El inevitable: ¿Todavía pensará en mí?
Tu recuerdo me sigue intoxicando por ratos.
Nadie me cree que compraste una caja de botellas de Absenta cuando me mudé contigo. Tuve que esperar a que naciera Lizbeth antes de probarlas.
Absenta. ¿Cómo demonios lo escribías tú? Ah, sí: el hada verde. Tú y tu hadita verde. Licor de ajenjo para tus viernes de Canto y mis clases de Mamilas y pañales I. Una cascada de licor que cae desde tu cuello. Bebes de la botella mientras yo chupo las gotas de sudor de tu abdomen plano.
Imposible no pensar en ti.
Me duele el tatuaje. Tengo todo rojo. La cara de mi mamá, por Dios… Sólo por eso valió la pena. Aunque duela mil veces más que un pinche piercing.
Le subo un chingo a la música. Hora de buscar los audífonos.
Por ti recordé el mundo del que salí.
Por ti tuve que regresar a él…
-Pues quédate con tu tristeza –te grité la última vez que nos peleamos-. Si es que te hace más feliz que yo.
Seguro ella te ayudará a subir las escaleras cada que estés ebrio…
Qué más da.
Posted by MyDramaQueen.
0 sugerencias para reescribir este guión.
Lee aquí el primer capítulo de Eterno domingo.






























no mames neta que….esta muy deep..todo lo que escribes…me enamore de esto…neta …