¿Eres feliz?
Ésta es una pregunta que todos nos hemos hecho y pocos contestamos con sinceridad:
¿eres feliz?
Pienso en mis amigos, en otros bloggers, en mucha gente que conozco. La respuesta es evidente en la mayoría de los casos…
¿Quién es feliz? No tengo idea.
Tal vez lo sea Armando Fuentes Aguirre, quien me hace sonreír cada mañana con su columna Mirador.
Tal vez lo sea Germán Dehesa, quien logra que mi mamá se desternille de risa.
¿Mi mamá será feliz? Con una hija tan loca, la verdad lo dudo mucho.
¿Y mi abuela? A veces pienso que es más feliz cuando pasa meses en Glendale, con mis tíos “Montalvo-Montano”.
Diría que Karina Muñoz es feliz, por algo mi primo se casó con ella.
Mi Perrucha pues quién sabe, es una revoltosa que se pone a temblar cada que empieza a llover (pesadilla veraniega grrr).
¿Yo soy feliz???
Por regla general habría contestado en automático que NOOO, que desde niña estoy condenada por el destino a jamás serlo y bla bla. Pero antes de ponerme de “Chica EMO” a buscar arte gótico referente al suicidio, debo reconocer que tengo una familia pequeña, pequeñísima, y una hija que ladra mucho más fuerte que yo (jaja). Mi Perrucha me acompaña en ciertas noches de insomnio, se queda acostadita a mis pies cuando me ve clavada en la computadora, qué mejor compañía podría pedir.
Tengo a mi novio, mi ahora prometido, una relación estable que se ha ido afianzando gracias a innumerables problemas hemos ido resolviendo poco a poco… Pensándolo bien, tengo que agradecerle a las cucarachas que lo perrean, porque él está conmigo y no con alguna de ustedes (ña ñaaa).
¿Qué más???
Tengo amigos como Jenn, a quien iré a visitar este fin de semana.
Abraham Téllez España, un ángel guardián que tiene demasiados amigos y muy poco tiempo libre (buuu).
Ximena de Tavira, mi hermanita menor, a la que no veo muy seguido pero sabe que aquí estaré si me necesita.
El escritor Faustino López, un gran amigo que me está ayudando a alcanzar un objetivo realmente difícil (graciaaas).
El Memo Vega, el profesor más chingón de Sogem, les recomiendo que tomen su taller de Novela y verán que es la pura onda, de veras, de veritas.
Fernando Reyes, compilador de Fantasiofrenia II, quien sigue creyendo en mí a pesar de mis dañadeces mentales.
Aún no tengo hijos propios, pero nos salieron tres muñequitos de rosca de Reyes y por ahí leí que significan dinero (¡OJALAAÁ!!!), pero no lo intentaremos hasta dentro de unos dos años (los hijos, eh, no el dinero), ya casados y con una situación económica favorable. No queremos tonterías aquí, porque aquí nadie quiere amarrar a nadie, y ya sabrán por qué clase de basurita lo digo (”me embaracé a huevo pero tuuu arruinaste mi oportunidad de estudiaaar… no quiero tener a tu *engendro*“…. ¿qué clase de mujer se expresa así del bebé en su vientre???).
En fin. Cada quién pagará las pendejadas que haya hecho.
Hay tantos casos de mujeres que no son felices a pesar de tener un angelito en la cuna (o algún diablillo en la escuela primaria). ¿Acaso “el amor” sólo se encuentra en una pareja que luego es sustituída por otra, por otra, por otra?
Un caso doloroso es el de cierta chica cuyos tres niños hermosos no logran quitarle la botella de alcohol de la boca.
Otros dos parecidos: madres obsesionadas con el amor que las dejó por algún motivo que jamás comprendieron.
Una de mis tías se la vive chateando mientras el abuelo le educa a dos niñas de padres distintos, y aún casada tiene el descaro de preguntarles qué opinan de su nuevo “novio”…
Mi Perrucha me obliga a cortar este texto. Tengo que llevarla al parque. Hoy el invierno amaneció muy soleado, habrá que aprovecharlo antes de que haya más amenazas de nieve.
Recuérdenme por favor actualizar mi curriculum. Ya es hora de buscar una chamba de planta, tener responsabilidades nuevas, dejar esta vida de artista hippie porque realmente deseo ser correctora de estilo de alguna editorial importante. Por ahí dicen que qué tedioso corregir libros de texto de primaria, a mí me encanta porque las Misses del Colegio Las Rosas no me bajaban de estúpida y ahora yo soy quien decide si algo está bien explicado o no. Aprendo cosas que nunca entendí por estar soñando despierta o haciendo dibujitos mientras las mataditas peleaban con las fracciones comunes (guac).
Ojalá mi jefe ya haya regresado de Amsterdam, o cómo voy a pagar mi History Channel…
También había pensado en dedicarme a cualquier cosa que no tenga nada que ver con letras: trabajar en algún albergue para animales rescatados, en algún centro de ayuda a mujeres maltratadas, un deportivo, lo que sea que amplíe mis expectativas. ¿Por qué no? Hay tanto por aprender allá afuera, lejos de Internet y del mundo que me rodea a diario.
Algo surgirá, pero tengo que buscarlo. Del cielo jamás me ha caído nada.






























buenas. que tal lo cierto es que yo no estaba buscando acerca de este post y es que en realidad a mi este tema no me gusta para nada, pero te felicito porque la manera en que escribiste me fascino. Por primera vez he encontrado contenido digno en la red. Un saludo.