Ley del Karma

¿Recuerdan el caso del perro encerrado en la azotea de mi todavía edificio?

La primera vez que vi al pobre animalito, le abrí la jaula para que anduviera por todo el piso.

Uta. No lo hubiera hecho. La babosa que vivía con mi vecino me armó un relajo, que qué te importa, que es mi perro mío mío de mí y me pertenece, mejor encerrado aquí a que corra peligro en la calle, bla bla bla. Miren nomás qué feliz se veía…

Perrito encerrado en la azotea

Entonces fui a un albergue para solicitar asesoría. Llevé a la voluntaria a la azotea y, claro, la jaula ahora sí estaba limpia y con techito, sin rastros de mierda mezclada con croquetas, el perrito bien sonriente (sí, cómo no). Mi querido vecino mostró las cartillas del perro y no, cómo cree usted, si sólo está en cuarentena, estará aquí quince días y no más porque a cada rato se enferma, “quién sabe quién le da de comer porquerías” …

(el portero le daba sobras para que el animalito no muriera de hambre)

Y, claro, por enésima vez en mi vida se me amenazó de muerte. Oh, pero qué miedo :OP La neta no pude dormir durante las más de trescientos sesenta y cinco noches que el perrito pasó llorando en su pequeña prisión de menos de tres por tres metros.

Ahí fue cuando me enteré de que la pendeja con que mi vecino andaba era la clásica mujer sumisa que deja que la madreen (ayayay, y muy valiente conmigo ja ja). Dicen por ahí que si un hombre te pega una vez es culpa de él, pero si te pega dos veces es culpa tuya por no haber hecho nada al respecto (por Dios, en pleno siglo XXI). Que alguna vez mi vecino se puso bien loco y aventó la bolsa de mano de esta mensa por la ventana, el agujero en el vidrio quedó como prueba de la violencia física en que vivimos inmersos sin darnos cuenta.

Y total que el perro fue “adoptado” por el portero, como siempre, que no tenía bastante con su perrita enferma de más de dieciséis años, con el french-poodle que otros vecinos riquillos abandonaron a su suerte, con otra perra enferma que encontró en la calle y por la cual ahorró para que la operaran de la cadera. No, no no. Si todos sabemos que los perritos son productos desechables, ¿cierto o no???

Al portero no le quedó de otra más que sacar al perro negro en las madrugadas, a eso de las 4 de la mañana, para que al menos estirase las patas en lo que despertábamos todos (en lo que nos despertaba a todos… si nomás por eso vendimos el departamento con balcón).

La última vez que subí a la azotea, vi que el perro ha sido liberado. Luego lo vi en el balcón del mismo vecino gandalla. ¡Bueno!, por lo menos…

¿Y la babosa “dueña del perrito”? Ya no vive aquí :D Una vecina nos chismeó que poco antes de finalizar el año, mi vecino oootra vez se puso loco (justificación clásica de actos violentos y/o delictivos: “es que olía a petateee”) y agarró a su ex mujer a madrazos. Ay, pero qué raro. Si hombre que pega una vez jamás lo haría dos veces. Ajá, ajá. Que ella se puso a gritar como loca desesperada: ”auxilio, auxilio, llamen a la policía, este cabrón va a matarme”…

Auch. No me fue posible ayudar a tan mensa babosa porque, ufff, en la planta baja no se escucha el menor argüende. Tal vez la habría ayudado a pesar de que no quiso ayudar a su propio perro, pero: ¿quién va a querer ayudar a una mujer que se deja golpear de vez en cuando??? O sea, si no se dio cuenta de que su “maridito” era un cabrón cuando aventó la bolsa a través del vidrio, hello, ¿no se le ocurrió que eventualmente le tocaría otra vez a ella? Y que conste que esas dos ocasiones son de las que nos enteramos. ¿Cuántas escenitas más hubo a puerta cerrada? ni idea, maijos.

O sea, la neta… Ya me pasó alguna vez que, por meter las manos cuando mi prima era golpeada por su marido, yo salí con el meñique izquierdo fracturado. Mi prima, a las dos semanas, estaba de nuevo en la cama de su agresor. Mi  dedo meñique tardó dos meses en sanar por completo y yo sin poder escribir, o sea, muchas gracias ehhh.

“No se puede salvar a alguien que no quiera ser salvado”, dice mi madre. Claro, esto no aplica con un perrito que no puede abrir el hocico para pedir ayuda, pero: ¿qué hay de las mujeres que son golpeadas por sus maridos sin que nadie haga nada al respecto?, ¿y sus hijos?

¿Y ellas por qué no hacen nada por sí mismas??? Cuando quieres tenderles la mano (”hay instancias como el DIF, pide una patrulla y en lo que son peras o son manzanas se lo llevan a la delegación”), el orgullo lastimado sale a flote: qué te importa, cada quién sus problemas, gracias por tu ayuda pero no la necesito. “Yo puedo solaaa”. Vaya, que luego hasta mandan al novio madreador contra quien ose ayudarlas, ¡uf!!! si yo les contara…

Espero que estas mujeres que se autovictimizan sean conscientes de que estos patrones tienden a repetirse, que si los niños crecen viendo violencia serán hombres violentos, que si papi golpea a mami cuando llega borracho también golpeará mujeres cuando sea grande porque al fin que nadie abre la boca, y que en familias alcohólicas o adictas el incesto y el abuso infantil están a la orden del día.

¡Y que viva la cultura de guardar secretos “vergonzosos”!

En pocas palabras: Un hombre que no se detiene para golpear a la madre de sus hijos, mucho menos se detendrá a la hora de dañar a los hijos que tuvo con esa mujer que se deja golpear por él. Lógico.

Por supuesto, no generalizo y mucho menos critico, cada quién tiene la vida que desea vivir. En caso contrario, uno hace algo para cambiar lo que no nos parece. Lo realmente grave es que el noventa y nueve por ciento de los errores de los padres los terminan pagando los hijos…

Precisamente por eso no quise repetir el patrón de mamás solteras de mi familia, aún no soy el tipo de madre que quiero para mis hijos y, más que nada, porque nunca creí tener pareja estable forever and ever. Pocas cosas me parecen tan pero tan NEFASTAS como el que una madre meta a un “novio” a “dormir” cualquier día de la semana en la misma casa donde comen, juegan y duermen sus hijos. Y luego ni les digo cuántos “papás” temporales ven desfilar estas criaturas… Podría dar tantísimos ejemplos que hasta da coraje.

Estas “madres” ni siquiera piensan en que cualquiera de sus noviecitos puede resultarles un recochino pedófilo (o sea, no porque te hablen bonito ehhh) que sólo espera a que ella esté distraída cinco minutos. Hello, si hay tantísimos casos donde el propio padre traiciona a su carne y a su sangre pero bueeeno, eso será tema de otro post.

Por último, si tienen hijos quiero pedirles que, en serio, piensen primero en ellos y no en ustedes. En general. Por si no lo saben, yo se los digo: LOS NIÑOS NO ENTIENDEN, PERO SE ACUERDAN. Ojalá nunca les toque escuchar el clásico: “Por qué, papito, mamita… ¿Cómo pudiste hacerme eso? / ¿Por qué permitiste que me sucediera algo así?”.


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