Luis Miguel, El Sol, cumple años hoy. Y tú, apacible oscuridad, también.

Luis Miguel, El Sol, cumple años hoy. Y tú, apacible oscuridad, también.

Luis Miguel, el famoso cantante mexicano que ni mexicano es.

Hoy cumple años, otra vez, trescientos sesenta y cinco días más para él. Luis Miguel, El Sol, quien tanto ha dado de qué hablar últimamente. Me tiene sin cuidado su vida excepto porque naciste el mismo día que él. Siempre fui mala con las fechas ajenas, así como tú me marcabas el día del maestro para felicitarme.

Por eso le agradezco a Luis Miguel y a la prensa por recordarme que debo agradecerte, no solo el día de hoy sino siempre. Siempre. Estuviste y sigues estando ahí. Vivimos la misma muerte en épocas distintas, por motivos iguales aunque en circunstancias paralelas.

Pero tú has estado más para mí que yo para ti. Gracias a un cuadernillo negro con rojo me salvaste de mi primera enfermedad mortal. Me gustaba esa enfermedad, no la veía como era, y para ciertas personas hasta resultaba estética. Dolía mucho menos que la actual. Servía para aferrarme con uñas quebradizas a un motivo para caminar lejos de la culpa. Servía para hacerme la ilusión de que entre el caos había algo de seguridad.

Luis Miguel, El Sol, cumple años hoy. Y tú, apacible oscuridad, también.
Luis Miguel, El Sol, cumple años hoy. Y tú, apacible oscuridad, también.

Entonces llegaste tú.

Y desde un espejo de rímel desdibujado me aclaraste toda nuestra historia. Era mejor enfrentarla, pegar con plasma sanguíneo los fragmentos de las versiones ocultas. Fuimos nuestras propias granadas de mano, cada una desde su campo de batalla, dispuestas a inmolarnos enfrente de quien estuviera. Gracias a Dios no lo logramos por completo.

Llevas años trabajando en tu punto de vista. Yo me entretuve bailando, sonriendo, posando para una o dos cámaras. Ahora me entretengo con descripciones incompletas, dejando a medias todo lo que hago. Pero es hora también de ponerme a trabajar… No queremos acabar solos, pobres, y con una orden de aprehensión como Luis Miguel, ¿cierto?

Brindo hoy, por ti, en tu cumpleaños, con una taza de té. Y estoy dispuesta a volver a lo único que hago bien, aunque duela, por si le sirve a alguien más. Porque no estamos solas, porque no somos las únicas, porque tenemos a quién cuidar.

Hoy vestiré la ropa más ridícula que encuentre y bailaré un rato con una Rainbow Brite subida a una silla.

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