El Señor de los Don Pedros – Kassandra Hakluyt (cuarta y última entrega)

El Señor de los Don Pedros... Las drogas destruyen. El alcohol, más.

El Señor de los Don Pedros

Texto: Kassandra Hakluyt

(Kassandra BloodKiss)

Lee la primera parte aquí: Sobre el ex novio imbécil.

Aquí, la segunda parte: Sobre el santo milagroso.

Y la tercera entrega: Sobre la oda a la uña del dedo chiquito de mi pie

 

A pesar de todo lo mala malísima malisisísima onda que yooo, mujer malvada y sin salvación posible, fui con El Señor de los Don Pedros, pobrecito hombre sufrido y eternamente inocente, el hombre me escribió otra vez, ahora ofreciendo regalarme… ¡una computadora! Imaginen a Marco Antonio Regil anunciando el regalo, por favor.

 

En estos tiempos de crisis:

 

¿No querrá regalarme bonos del ahorro nacional, dólares, euros, un barril de petróleo? Si le rechacé un viaje al Mundial de Futbol porque ya habíamos terminado… Y me dio pereza imaginarme en otro país cuidando viciosos que no hablan inglés.
La única condición para recibir mi flamante computadora nueva era, por supuesto, verlo. Mi misión imposible era: Escapar de con mi novio, con quien vivo. O de mi escuela en el Forum Cultural Guanajuato. Como uno se puede salir de una clase a la hora que se le dé la gana. Todo para que El Señor de los Don Pedros me llevara a una tienda. Y justo debía ser el día que de casualidad él estuviera en mi pueblo.

El Señor de los Don Pedros... Las drogas destruyen. El alcohol, más.

El Señor de los Don Pedros… Las drogas destruyen. El alcohol, más.

“NO QUIERO VERTE”

 

Por supuesto que le escribí que no, que no me iba a escapar para verlo, pinche hueva y pinche miedo… A lo que él contestó superdigno con un megacorreo tipo “NO QUIERO VERTE”. Aunque no fue tan largo como el megacorreo “Te sigo amando a ti y a  tu uña del dedo chiquito del pie”. Aclaró que era sumamente necesario que yo eligiera mi laptop en persona. En estos tiempos de catálogos en línea.

 

¿Qué tal si él cometía el error de escoger una laptop que también fuera licuadora y horno de microondas? Sabía bien dónde estudio, bien pudo haber comprado el aparatejo por internet y pedir que lo enviaran a mi dirección. Pero nooo, en el siglo antepasado que él nació las cosas no se hacían así.

 

Finalmente, con la intención exclusiva de rematar su superindignación… Le escribí que saqué una cuenta de PayPal. Mentira, vil y asquerosa mentira mía, no tengo PayPal. Así podría depositarme sin necesidad de vernos y yo compraría la laptop que él me ofreció de la nada. ¿Acaso no decía que “solamente quería ayudar”? Oh, ¡qué tal si él es el santo milagroso de la vida real!

 

Obviamente no contestó. Por fortuna la gente necia es tan predecible. Uno halla rápidamente cómo deshacerse definitivamente de ella. O por lo menos los próximos tres años.

 

Ahora estoy pensando seriamente en enviarle un correo falso firmado por mi novio, quien estudia Leyes. Y exigirle que cese y desista inmediatamente de fantasear con mi perfecta espalda y de su comportamiento acosador… Pero sospecho que será más divertido esperar a que sea: Navidad, Año nuevo, 19 de marzo, mi cumpleaños, su cumpleaños. O día del padre, día del idiota o día del ex novio imbécil.

Pretextos te dé Dios

 

¿Con qué pretexto me escribirá ahora? ¿Me dirá que se murió algún conocido en común? ¿Que por fin se divorció de Don Pedro? ¿Que su hijo, quien me lleva unos cuantos años, le ha confesado que siempre estuvo enamorado de mí? ¿O para reclamarme por este pequeño texto ridículo? Me mata la incertidumbre (uy sí). Hasta ganas me dan de escribirle para preguntarle cuándo me piensa escribir.

 

¿Que por qué pierdo mi tiempo con gente imbécil? Por diversión. Me han dicho que no pelee con la gente idiota porque los demás no distinguen quién es el idiota de los dos. Pero es divertido reírse de hipócritas “y desinteresadas”  intenciones de comprarte ayudarte con autos, viajes y computadoras.

 

Así que me quedé sin laptop nueva. Pero hace meses que no me escribe El Señor de los Don Pedros.

 

Valió la pena, ¿cierto?

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