Guadalupe Lupita: madre, abuela, bisabuela mexicana

Guadalupe Lupita: madre, abuela, bisabuela mexicana

Guadalupe Lupita: madre, abuela, bisabuela mexicana

 

Cada 12 de diciembre que es santo de las Lupitas, día de la Virgen de Guadalupe; cada 16 del mismo mes en que cumple un año más de estar con nosotros, cada 10 de mayo que es día de las madres y que también es de la abuela y de la bisabuela, y si tenemos suerte algún día la celebraremos como tatarabuela…

Nunca una mujer fue tan feliz con sus tres bisnietos, aunque los tres vivan lejos de ella, aunque haya que tomar un autobús cada dos o tres meses para ir a ver a Aranza a León Guanajuato (sea o no temporada de la Feria), o un avión cada tantos años para ir a ver a Alethia y Gael. Tres niños tan distintos que sin embargo provienen del mismo árbol fuerte, que están aquí gracias a una abuela que hace casi cuarenta años dejó de trabajar para dar su apoyo a una joven que no  quiso ser más la esposa incómoda.

Guadalupe Lupita: madre, abuela, bisabuela mexicana

Guadalupe Lupita: madre, abuela, bisabuela mexicana

Así iba mi abuela Guadalupe de entonces cincuenta y tantos años de edad en los antiguos camiones de Ruta 100 para ir a dejar a la niña en la escuela de paga donde aprendió inglés (hoy la niña se gana la vida haciendo traducciones), y así la abuela tomaba otro Ruta 100 para llevar a esa niña a clases de gimnasia olímpica (hoy ambas se burlan de que la escuincla jamás aprendió a dar ni una vuelta de carro ni a mantener el equilibrio en la barra, mucho menos a subirse a las barras sin caer de cabeza).

También estuvo presente en las clases de órgano de la academia Yamaha, en cada cita con el dentista que creo que fue el hombre que más vi en mi niñez. Y hubo una época en que todas las tardes íbamos a Lindavista saliendo del Colegio Las Rosas para ir a las clases de artes marciales (las de Nintendo NES eran autodidactas) de mis primos hermanos Omar e Iram. Era quien defendía a Yared cuando los demás le hacíamos bullying, quien amenazaba con llamar al payaso cuando Iram no quería comer, quien ponía a Omar a colorear en un libro del Pato Donald para que se estuviera quieto, para variar.

Ya no hablemos de cada verano en que me llevó a los cursos de la Academia Momita, cuando me obligaba a ir a las clases de Yoga en el Deportivo Chapultepec o me compraba el material para hacer manualidades (de donde yo me escapaba para ir a la alberca).

Apenas ahora que fue cumpleaños de Héctor escuché por primera vez una anécdota de mi infancia: en una clase abierta en el Kínder Happy de La Villa, la maestra (creo que se llamaba Santa) hacía preguntas y yo levantaba y levantaba la mano sin que me hicieran caso -raro, rarísimo- hasta que Doña Lupe, como por todos es conocida, reprendió a la mujer enfrente de todos. ¡Y pa’ luego es tarde! Que me pasan al frente  y fui nombrando cada uno de los colores en inglés.

Guadalupe Lupita: madre, abuela, bisabuela mexicana

Guadalupe Lupita: madre, abuela, bisabuela mexicana

Así es mi abuela, hoy bisabuela Guadalupe: aún activa, no se queda sentada mientras haya un traste o una caca de perro en el patio, no hay libro que no tome y termine mientras tenga vista (y no pierda sus anteojos), no hay platillo que no prepare aunque ya no recuerde los ingredientes exactos. Tantos años que la tuve en la cocina, tantas veces que me hizo picar verduras a regañadientes y que no puse la menor atención a su técnica… mientra mis primo hermano es el reconocido chef Omar Montalvo Montaño yo a estas alturas de la vida tengo que hacer memoria de cómo sepreparaba tal platillo a ver si me queda la décima parte de bueno que a mi abuela.

Ya casi es Navidad y Año Nuevo y sé que la tendremos aquí, o ella nos tendrá por allá, para celebrar estas fiestas que son el pretexto para darnos abrazos, algo que las mujeres fuertes e independientes no acostumbran porque no necesitamos andar diciendo “te amo” o “te quiero” para demostrar que es cierto: ella demostró su amor millones de veces al levantarse temprano para obligarme a bañar mientras me hacía unos huevos estrellados, un pan francés, lo que la niña quisiera merendar.

Porque eso hace una abuela mexicana como Guadalupe: cuidar y educar a sus nietos mientras la jefa de familia trabaja para mantenerlos.

Gracias, mamá, abuela y bisabuela Guadalupe Lupe Lupita, por haber sido el pilar de nuestras vidas y el motor de nuestra niñez.

Una respuesta a “Guadalupe Lupita: madre, abuela, bisabuela mexicana

  1. Hermosísimo, como todo lo que mi hija escribe. Sobre todo que es el agradecimiento de una nieta a su abuela. Mi hija no es malagradecida.

Deja un comentario